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Sánchez centra todos sus esfuerzos en ganarse a los indecisos de cara al 10-N

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Sánchez centra todos sus esfuerzos en ganarse a los indecisos de cara al 10-N

Pedro Sánchez, en Telecinco. EP

Resumen:

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha tratado este lunes de ganarse el apoyo de los «dos millones» de votantes indecisos de cara a las elecciones generales del 10 de noviembre para poder conformar un Ejecutivo sólido.

En una entrevista en los informativos de Telecinco, Sánchez se ha dirigido a esos dos millones de electores que, según los sondeos, aún no tienen claro a quién votar o siquiera a quién darle su apoyo y ha subrayado que su voto sí que tiene mucha importancia para que España se dote por fin de un «horizonte de estabilidad» que rompa el bloqueo política en que se encuentra instalado el país.

En opinión de Sánchez, sólo el PSOE garantiza «un proyecto político» para España, equipos competentes para llevarlo a cabo y presencia en todo el país como ninguna otra fuerza que permite a los socialistas ser capaces de vertebrar el país, según recoge Europa Press. El resto de fuerzas políticas sólo tienen un proyecto «para las dos próximas semanas» y pasa por que no gobierne el PSOE, ha denunciado.

En un intento de movilizar el voto de los indecisos, Sánchez ha avisado de que los independentistas precisamente lo que quieren es un Gobierno débil en España. Sánchez ha reiterado que lo que debe hacer el presidente de la Generalitat, Quim Torra, es condenar «sin ambages» los episodios de violencia, solidarizarse con las fuerzas policiales y hablar con «la otra parte» de Cataluña.

El límite de esta situación, según Sánchez, está en lo que se marca en el Estatuto y en la Constitución Española, y no en la aplicación en particular del artículo 155 o de la Ley de Seguridad Nacional, tal y como le han pedido desde la derecha. A su juicio, con Albert Rivera, Pablo Casado o Santiago Abascal en el Gobierno el número de independentistas crecería al igual que ocurrió durante el mandato de Rajoy. «Imagínese lo que ocurriría si gobernasen estos tres», ha indicado.

Pedro Sánchez ha iniciado la semana con la presentación de su nuevo lema de campaña: «Ahora sí». Una expresión que pretende convencer a los indecisos, que inclinarán la balanza el 10 de noviembre, para que apuesten por la gobernabilidad apoyando al candidato socialista. Arropado por cinco ministros y la mayor parte de la Ejecutiva Federal del PSOE, Sánchez ha dado un discurso de apenas once minutos y ha presentado un vídeo de campaña protagonizado por él.

Moncloa y en Ferraz siguen transmitiendo tranquilidad. Cuando las encuestas apuntan a un estancamiento del PSOE, el equipo del presidente echa agua fría sobre los sondeos y defiende que las encuestas internas son más favorables para Pedro Sánchez que las publicadas por los medios de comunicación. El CIS de noviembre, que se conocerá este martes, «será espectacular», anuncian.

«La campaña no ha empezado todavía», advierten, para asegurar que la maquinaria del PSOE estará a pleno rendimient0 del 1 al 8 de noviembre, cuando la inmensa parte de los indecisos, la «mayoría cautelosa» a la que apela Sánchez, decide el sentido de su voto. 

En Moncloa confían en que la crisis catalana no sea el elemento decisivo del voto progresista, por lo que el candidato socialista sigue centrando sus mítines en la necesidad de dotar al PSOE una mayoría suficiente para tener un «Gobierno fuerte». La apuesta por la gobernabilidad y la estabilidad será la clave del voto, según el PSOE, que ha estudiado con detenimiento casos similares al actual: la repetición de elecciones en junio de 2016 y el adelanto electoral en 1993, que también le funcionó a Felipe González.

Por otro lado, Sánchez ha plantado este lunes al XII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, considerado el foro empresarial más relevante de España, que iba a clausurar mañana y al que ha excusado su presencia para participar en un mitin en Palencia.

Sánchez iba a ser el encargado de la clausura, pero ha cancelado su asistencia y su lugar lo ocupará la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero. Con su ausencia, Sánchez esquiva el examen de los representantes empresariales, que el año pasado no le aplaudieron y fueron críticos con la acción de su Gobierno.