El conseller de Interior, Miquel Buch, superó ayer una nueva reunión de Govern sin que se hiciera efectivo el cese que la CUP y los comunes le reclaman desde hace dos semanas a Quim Torra. Una petición a la que en los últimos días se han sumado voces de JxCat y ERC, mientras el presidente catalán prometía a la CUP seguir de cerca la «depuración de responsabilidades» dentro de los Mossos. Buch superó un nuevo match ball, pero lo hizo a costa de convocar a la cúpula de los Mossos para anunciar «la mayor auditoria interna» de la historia del cuerpo y la apertura de 15 expedientes de investigación anunciada a bombo y platillo por la portavoz del Govern, Mertixell Budó.

El propio conseller Buch se sumó al anuncio en su perfil de twitter, asegurando que esa «auditoria más grande que se ha hecho nunca» servirá para «mejorar constantemente» el cuerpo de Mossos. Lo hizo después de un encuentro en el que también participaron el secretario general del departamento, Brauli Duart, el director general de la Policía, Pere Ferrer, el comisario jefe de los Mossos, Eugeni Sallent y los responsables de la Dirección de Asuntos Internos del cuerpo.

La reunión sirvió, según fuentes del propio Departamento de Interior, para «evaluar los dispositivos de orden público de las últimas semanas». Esos que han sido profusamente criticados tanto por la CUP y los comunes, los dos grupos con los que Quim Torra quiere contar para agotar la legislatura, como por miembros de los grupos parlamentarios de ERC y JxCat y que han situado a Buch como blanco de todos los ataques.

Torra no atendió ayer a las exigencias de la CUP, que la semana pasada le pedía la cabeza de Buch y la desarticulación de la Brigada Móvil (Brimo) responsable junto a la Arro de las tareas de orden público en los Mossos d’Esquadra. Pero sumó un grado más al desgaste de un cuerpo policial que en los próximos diez días afronta un calendario infernal, coincidiendo con la campaña electoral.

Sánchez, Vox y el Rey

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, vuelve hoy a esta comunidad para protagonizar un mitin en Viladecans (Barcelona) junto a Miquel Iceta. Sánchez llega con el precedente del escrache del personal médico del Hospital de Sant Pau y la convocatoria de la ANC ante la Delegación del Gobierno para protestar por su visita. Una convocatoria fallida solo porque Sánchez renunció finalmente a reunirse con los responsables del dispositivo policial en esa sede. Esta tarde, el colectivo independentista PicnicxRepublicà ha convocado ya a concentrarse en el entorno del local escogido para el mitin.

Por su parte, Vox ha escogido Hospitalet de Llobregat para su inicio de campaña, con Santiago Abascal en un acto que puede volver a generar importantes tensiones con grupos independentistas que deberá resolver ese desgastado colectivo policial, con un conseller cuestionado al frente.

Aunque la prueba de fuego definitiva llegará la próxima semana en Barcelona. El lunes, con la ceremonia de entrega de los 10 Premios Princesa de Girona, a los que asistirán los Reyes, por primera vez acompañados por las infantas, en medio de fuertes medidas de seguridad. Las juventudes de la CUP ya han invitado a otras entidades independentistas como Tsunami, los CDR o el sindicato estudiantil SEPC a no permitirlo.

También intentarán boicotear el cierre de campaña del PSOE que por primera vez se celebrará en la capital catalana el viernes siguiente. Los socialistas catalanes se negaban este lunes a aceptar que los violentos puedan condicionar su campaña electoral, pero el PSC ya ha visto en los últimos años como se repetían los ataques a sus sedes, como sucede también a PP y Cs.

En este contexto, la conclusión dentro del cuerpo es clara: Miquel Buch y la actual cúpula de los Mossos aguantan al frente del cuerpo porque su cese ahora «sería kamikaze», demasiado desestabilizador en un momento de máxima tensión. Por eso los sindicatos que hace un año pedían la dimisión de Buch ahora defienden a un conseller que perciben como el único miembro del Govern que ha defendido su actuación y ha «cerrado filas» con la cúpula del cuerpo.

Todo ello, en un contexto en el que la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha roto una barrera más al legitimar los disturbios violentos de los últimos días porque sirven, a su juicio, para colocar la causa independentista en las portadas de los medios internacionales. «Así funciona el mundo» se excusaba el lunes en TV3 para avalar los incidentes violentos de las últimas semanas, al tiempo que denunciaba la «violencia policial».