Política TESTIMONIO DE UN ANTIDISTURBIOS DE LOS MOSSOS TRAS EL INICIO DE LA INVESTIGACIÓN ORDENADA POR TORRA

"Ya nos preocupa más que nos abran un expediente que nos partan la cara"

Mossos d'Esquadra, durante los disturbios de Barcelona tras conocerse la sentencia del 'procés'.

Mossos d'Esquadra, durante los disturbios de Barcelona tras conocerse la sentencia del 'procés'. EFE

El ‘viernes negro’ tenía servicio en las inmediaciones de la Delegación del Gobierno en Barcelona, uno de los escenarios de los disturbios más violentos provocados por los radicales independentistas tras dictarse la sentencia del procés. «Por las imágenes que había visto en la tele, a mi compañero de taquilla le comenté ese día que tenía miedo de ir a trabajar», relata a este diario un integrante del Área Regional de Recursos Operativos (Arro) -unidad de los Mossos d’Esquadra que realiza funciones de antidisturbios y seguridad ciudadana- con siete años de experiencia en labores de orden público y 15 en el Cuerpo.

Bajo condición de no revelar su identidad, el agente accede a contar en primera persona cómo ha vivido los episodios de guerrilla urbana registrados en Cataluña y a exteriorizar el malestar existente en el seno de la Policía Autonómica tras el anuncio de la Generalitat de llevar a cabo la mayor auditoría interna desde su creación para revisar la actuación de los Mossos durante los primeros días de respuesta al desafío de los radicales y depurar responsabilidades.

En su opinión, esa decisión del Govern de Quim Torra va a tener consecuencias de inmediato en caso de que vuelvan a producirse nuevos altercados que requieran respuesta policial. «Muchos compañeros van a reaccionar cohibidos, evidentemente», advierte.

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«La semana en la que se produjeron los disturbios la había pedido de fiesta, pero al final no pude. Empecé el lunes en Gerona. Lo viví con frustración porque hubo actuaciones bajo mi punto de vista que podíamos haber llevado a cabo, como evitar el corte de la AP-7; no pudimos. No nos dejaron actuar cuando unas 30 personas accedían a la autopista. Acto seguido vinieron 500 personas más y, claro, donde tenías un problemilla pasabas a tener un problemón. Intenté hacer una reconstrucción cognitiva y pensar: ‘Es el derecho al pataleo que tiene esta gente, a ver si se calman y nos dejan en paz’. Fue un error pensar eso. Ese día lo llevé con frustración porque no hicimos nada en Gerona. Hay un mando allí que es bastante pasivo con los disturbios. Parecía que había connivencia para que esta gente pudiera hacer lo que le saliera de los santos cojones mientras compañeros recibían pedradas.

El viernes, día de los disturbios fuertes, estuve en Barcelona en la Delegación del Gobierno y fue una jornada jodida. Tengo 15 años de antigüedad en el Cuerpo y siete de experiencia en orden público, periodo de tiempo en el que he vivido situaciones complicadas y de muchos colores. Por las imágenes que había visto en la tele, a mi compañero de taquilla le comenté ese día que tenía miedo de ir a trabajar. He podido tener intranquilidad en otras ocasiones, pero esa sensación de miedo ante la posibilidad de que hubieran podido matar a un compañero sólo la tuve ese viernes viendo cómo evolucionaban las cosas.

A mí me tocó cubrir una calle y veía a la gente corriendo delante de las furgonetas de la UIP [Unidad de Intervención Policial del Cuerpo Nacional, conocida como ‘Antidisturbios’] y de la Brigada Móvil (Brimo) y las hogueras tres calles más abajo. Sentía impotencia porque no podías hacer nada. Donde estábamos nosotros había un vallado. No había nadie, pero pasó un grupo de izquierda a derecha y en un momento determinado nos tiraron un cóctel molotov a traición. No vimos nada, sólo el cóctel molotov cayéndonos encima.

No hay ‘mossos’ muertos porque la UIP puede usar pelotas de goma. Nosotros no tenemos herramientas para trabajar con estas masas tan hostiles»

Tengo que decir que no hay mossos muertos porque la UIP pudo usar pelotas de goma. Nosotros no tenemos herramientas para trabajar con estas masas tan hostiles. Los procedimientos normalizados de trabajo los han modificado para el cuerpo a cuerpo. Antes tú sacabas una escopeta con las pelotas de goma y tenías unos 20 metros de distancia de seguridad. Ahora no tenemos nada. Y con cojones no vas a ningún lado. La principal táctica de las unidades de orden público es dar miedo y con el miedo vas trabajando. Pero si ya no nos tienen miedo, ¿qué tenemos que hacer? Ésa es la duda que tengo ahora. Ya no lo tengo tan claro. Yo soy una persona corpulenta y me puedo enfrentar a la gente, pero no se puede trabajar así.

El asedio del ‘Parlament’, «un paseo»

He llegado a salir despedido de un coche, pero no fue mi peor servicio. Éste ha sido el que viví con más ansiedad. Estuve en el asedio al Parlament [en junio de 2011] trabajando 16 horas y eso fue un paseo con Chip y Chop [ardillas enemigas del Pato Donald y Pluto] al lado de lo que nos pasó. Nunca he visto nada así. Nunca. Y he estado en situaciones complicadas.

Acabamos el servicio todos los compañeros en la furgoneta callados y serios y pensando en lo que nos venía encima después de haber visto días antes lo que había ocurrido en el aeropuerto. Yo no fui a El Prat, lo sé por las imágenes de la tele y por las emisoras que teníamos ‘pinchadas’. Fue horrible.

¿Auditoría? Igual muchos compañeros asumen a partir de ahora más riesgos y evitan dar un ‘gomazo’ para no complicarse la vida»

Yo no simpatizo para nada con el Gobierno actual de la Generalitat. Hay un vídeo en el que se ve a la Brigada Móvil de retirada y unos energúmenos empiezan a darle patadas en el escudo a una compañera, cayéndose ésta hacia atrás al tropezar con un pivote. Después de ver las imágenes me he preguntado qué haría yo si me viera en esa situación. Yo lo sé. Le pondría más ganas a la hora de utilizar la defensa. Y eso me hace pensar. ¿Por qué los mossos no se defienden si está en peligro sus vidas? Estamos apercibidos y se mira con lupa toda la actuación policial. Ya nos preocupa más que nos metan un ‘puro’ (sic) a que nos partan la cara. Y eso es tristísimo. No digo que tengamos que ir dando palizas, es autoprotección. Yo creo que no se defienden bien porque piensan más en el ‘puro’ de 15 días que le van a meter por dar un golpe mal dado que por su propia protección. Si yo estoy ahí, los golpes horizontales igual los doy en la cabeza y no en las piernas.

A mí no me afectará porque llevo muchos años y tengo las cosas claras, pero hay gente que no lo tiene tan claro y le va a afectar el anuncio de que se va a hacer una auditoría interna. Y van a preferir llevarse una hostia a trabajar bien. Creo que es una sensación extendida en el Cuerpo. Antes de que Torra dijera nada, en los briefings ya nos decían que nos iban a mirar con lupa. Nos decían que no habláramos con la gente, que no la insultáramos… porque puedes tener un calentón en un momento determinado. Con Torra en la tele diciendo estas mandangas, la gente ya… Los compañeros van a reaccionar cohibidos, evidentemente. Tenemos que trabajar profesionalmente siempre, pero igual antes de pegar un gomazo para tener una distancia de seguridad igual no lo hacen para evitar complicarse la vida. E igual asumen más riesgos de los que tendrían que asumir.

Deseo que no se vuelva a repetir, pero no tengo ni idea si se producirán nuevos disturbios. Eso no había pasado nunca. Yo aluciné. Tengo un compañero que es ex militar y me dijo que donde había estado de misión no había sido la situación tan complicada. Al final la gente petará porque no somos robots. Hay compañeros muy quemados y estoy seguro de que algunos pedirán el cambio de destino.

Acabamos el servicio todos los compañeros en la furgoneta callados y serios y pensando en lo que nos venía encima, Fue horrible»

No tengo ninguna de que el anuncio de Torra de auditarnos es una táctica para contentar a sus votantes, a sus talibanes. Es una manera de ser coercitivos con el Cuerpo de Mossos. Es que no lo entiendo. Si se nos hubiera ido la olla, pues sí. Pero tampoco he visto yo nada… Siempre dicen que el policía tiene que ser congruente, proporcionado y oportuno. Y yo se lo dije a mis compañeros. Si no tengo pelotas de goma y me tiran adoquines, ¿tiro adoquines yo? Al final no sé qué quieren que hagamos. Y remarco muchísimo que menos mal que vino la Policía Nacional. En el aeropuerto hacía falta la UIP. Fue desbordante. Y en Barcelona, en la Plaza de Urquinaona y Vía Laietana, también fueron necesarios.

A Torra sólo le pediría una cosa: que pida perdón a todo el mundo al que han engañado. Que dé explicaciones por lo que están haciendo y que diga a dónde vamos. Si saliera por la tele pidiendo perdón y diciendo que van a arreglar la situación ganaríamos todos, pero no lo veo».

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