En la estrategia más radical que Unidas Podemos ha diseñado de cara al 10-N hay más ataques contra el Banco Santander que contra Pedro Sánchez. En el debate del lunes Pablo Iglesias recordó al presidente del Gobierno que «tras el pasado 28 de abril parecía que iba a seguir habiendo un Gobierno de izquierdas, hasta que apareció la señora Botín». La arremetida continuó al día siguiente en un acto en Pamplona: la diputada Ione Belarra alabó la figura de Irene Montero, «un referente feminista que podía haber elegido romper su propio techo de cristal como Ana Patricia Botín, que está donde se toman las decisiones, con los poderosos, la mayoría hombres». Y la propia Montero a continuación subió la dosis y vinculó la promesa de Sánchez de hacer vicepresidenta a Nadia Calviño con los deseos de la presidenta del Santander.

A la misma hora que el evento de Navarra, la providencia quiso jugar una mala pasada a la formación morada: una de las máximas referencias de la formación morada en Economía Digital desde hace años, la italo-estadounidense Mariana Mazzucato, profesora del University College de Londres y autora del muy cacareado El Estado Emprendedor (2013), impartía una conferencia con… Ana Patricia Botín en la sede del banco, en Boadilla del Monte (Madrid).

Al simposio acudió también, entre otras celebridades, Nadia Calviño, lo que en las redes sociales se tradujo para los partidarios de Unidas Podemos en la prueba de que Iglesias y Montero no mentían sobre las presiones que recibe Sánchez. Pero todo el mundo pasó por alto la presencia de Mazzucato: su libro, publicado en lo peor de la crisis, es un ataque contra el mito de que el sector privado es dinámico e innovador y el Estado ineficaz y burocrático, tomando como paradigma Silicon Valley.

Contra el mito de Apple

En síntesis, la tesis de la economista defiende que el protocolo HTTP fue desarrollado por el científico británico Tim Berners-Lee e implantado en las computadoras del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear; Internet nació como una red de computadoras llamada Arpanet financiada por el Departamento de Defensa de EEUU en los sesenta del siglo pasado; el mismo que está detrás del diseño de los primeros GPS en los años setenta. Mazzucato sigue el repaso con los discos duros, los microprocesadores, los chips de memoria o las pantallas de cristal líquido (LCD), que no habrían visto la luz sin la Defensa estadounidense. La inteligencia artificial Siri fue el resultado de un trabajo del Instituto de Investigación de Stanford, mientras que la pantalla táctil fue diseñada por la Universidad de Delaware, financiada a su vez por el National Science Foundation y la CIA… Siempre con dinero público.

«Steve Jobs», escribe en El Estado Emprendedor Mazzucato, «ha sido correctamente llamado genio por los productos visionarios que él creó y comercializó. Pero se ha creado un mito sobre los orígenes de Apple, que jamás habría nacido sin la masiva aportación de inversión pública». En Podemos llevan mucho tiempo siguiendo los pasos de la autora (que se dirige a un público eminentemente anglosajón). Hace muy pocos días, el responsable económico de la formación, Nacho Álvarez, invitaba a leerla a través de Twitter.

Otros dirigentes de Podemos como Jorge Uxó (candidato por Ciudad Real y economista) secundan estos días la visión de la autora. Pero no hace tanto, en julio de 2017, quienes abanderaban la defensa de Mazzucato eran Pablo Iglesias e Iñígo Errejón, entonces unidos en un mismo partido. «Frente al ‘Estado depredador’ del Partido Popular, pondremos en práctica desde las autonomías un ‘Estado emprendedor’ que recupere la calidad y el propósito social de servicios públicos», escribían al alimón los hoy enemigos irreconciliables en una tribuna en 20 Minutos; «que invierta a fondo en una reindustrialización inteligente capaz de abrir, por décadas, nuevos mercados de futuro como la transición energética, la economía circular o la movilidad eléctrica».

Celebrada por Iglesias y Errejón

El ensayo de economía política ha viajado desde el nacimiento de Podemos (2014) a lo largo de la galaxia morada. El Estado Emprendedor ha sido por ejemplo objeto de debate en uno de los principales y todavía activos círculos de Podemos, el Círculo de las 3E, el sanedrín económico de la joven formación. Así apareció reflejado en enero de 2018 en esta tribuna de Ctxt: «Importando las ideas del libro de Mariana Mazzucato Estado emprendedor, los autores proponen un programa de gobierno innovador para Podemos Madrid».

Los tres autores piden a Podemos «no asumir acríticamente la estrategia de fondo de esta obra» porque el «objetivo» de Mazzucato, que plantea una vuelta a una especie de desarrollismo de las I+D estatal y una colaboración público-privada, «no se muege ni un milímetro de la visión mainstream de la globalización neoliberal y de la centralidad de la competitividad como estrategia nacional del capital».

Crecimiento verde, océanos sin plástico

«Gran debate hoy con Ana Botín sobre los objetivos para una financiación sostenible: ¡crecimiento verde, ciudades 100% sostenibles, océanos libres de plástico y envejecimiento saludable»!, tuiteaba Mazzucato. «De acuerdo contigo», respondía Botín. «Los negocios deben de tener un mandato más amplio que el valor de sus acciones, pero necesitamos un cambio de mentalidad empresarial».

Uno de los mayores expertos en economía digital en España, Ekaitz Cancela, advierte que el maridaje financiero con estas tesis solo pretende «avanzar en una suerte de nuevo keynesianismo privatizado con más responsabilidad social corporativa». «Un Estado innovador que asegure el bienestar tiene que ir más allá de reformar el capitalismo para entregar a los ciudadanos parte del valor público que generan sus datos», deplora Cancela, quien denuncia que el banco quiere desmantelar sectores públicos como la educación y «por eso ha comenzado a gestionar los datos de los estudiantes de las universidades españolas».