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El plan de los CDR para el 'día D' que desbarató la Guardia Civil

Política

El plan de los CDR para el 'día D' que desbarató la Guardia Civil

Dos miembros de los CDR investigados confesaron al juez García-Castellón que preparaban el asalto al 'Parlament' cuando el Tribunal Supremo dictara la sentencia del 'procés' para forzar la instauración de la república catalana

Durante meses, Eduardo, Jordi, Alexis, Germinal, Xavier, Ferrán, Guillem Xavier, David y Clara preparaban en la sombra una gran acción violenta con la que llamarían la atención a nivel mundial: el asalto y toma del Parlament para forzar la instauración de la república catalana una vez que el Tribunal Supremo dictara la sentencia sobre los líderes del procés. Habían extremado las preocupaciones y se comunicaban por aplicaciones de mensajería de máxima seguridad para no dejar rastro de su actividad clandestina, pero el plan saltó por los aires antes de la amanecida del pasado 23 de septiembre.

Cuando llegó el ansiado ‘día D’, siete de los nueve integrantes del denominado Equipo de Respuesta Táctica (ERT) de los Comités de Defensa de la República (CDR) llevaban ya tres semanas en diversos módulos del centro penitenciario de Soto del Real (Madrid), después de que el juez Manuel García-Castellón de la Audiencia Nacional hubiera decretado prisión preventiva para ellos. «Estaban tejiendo una estructura estable y en expansión tendente a la creación y consolidación de un grupo terrorista», sostiene la Guardia Civil tras meses de investigación. El instructor de la Operación Judas da credibilidad a esa tesis.

El titular del Juzgado Central de Instrucción 6 investiga a los CDR por presuntos delitos de terrorismo, tenencia de explosivos y tentativa de estragos terroristas. No lo hace de manera aislada, sino que considera -asumiendo el relato expuesto por la Fiscalía y la Guardia Civil- que forman parte de una estrategia secesionista global para alcanzar la república independiente de Cataluña. 

En el auto por el que autorizó la instalación de micrófonos y cámaras de vigilancia en los domicilios de los investigados dada la gravedad de los delitos, García-Castellón expone que los miembros del ERT (grupo terrorista según el juez dentro de los CDR) buscaban «subvertir el orden constitucional y generar una crisis de graves e imprevisibles consecuencias políticas e institucionales, todo ello con la finalidad principal de conseguir la independencia de Cataluña».

De hecho, en algunos momentos del sumario se hace referencia a las acciones que los imputados llevaron a cabo el día del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, lo que permite deducir que la parte de la investigación que aún permanece secreta se remonta tiempo atrás y a los mismos hechos por los que los condenados por sedición y malversación en el procés comenzaron a ser investigados.

Los investigadores no tienen dudas de que el ERT preparaba el asalto al ‘Parlament’ tras la sentencia del ‘procés’ para forzar la instauración de la república catalana

El instructor se refirió en su auto a la posibilidad de que la Administración catalana estuviera al tanto o detrás de sus actuaciones por medio del grupo secreto al que los CDR se referían como ‘CNI catalán’. Afirmó que los CDR hablaban de «la posible existencia de un órgano denominado ‘CNI catalán’, relacionado con la administración autonómica y pública catalana, que en colaboración directa con algunos miembros de los CDR había iniciado la planificación, mediante el uso de la violencia y la fuerza, para introducirse, ocupar y defender por el tiempo que les fuera posible el Parlament«.

El sumario de la Audiencia Nacional contra los CDR recoge menciones al presidente catalán, Quim Torra, y al ex presidente Carles Puigdemont. Sin embargo, de tales referencias no se desprende que estuvieran al tanto de las intenciones de los detenidos o que mantuvieran alguna relación directa con ellos. Sí que los detenidos tenían relación con la hermana de Carles Puigdemont y que trataron de caparle un correo electrónico para que recibiera informaciones sin que la Policía las captara. También que pensaban informar al presidente Torra de su plan de asaltar y ocupar el Parlament y que contaban con que el jefe del Ejecutivo catalán facilitaría, por medio de alguien dentro de la Administración autonómica, que pudiera llevarse a cabo.

El papel del «CNI catalán»

En una de las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil, uno de los investigados cuenta a su mujer que «se tiene que juntar con Torra, que el ‘CNI catalán’ a través de uno del equipo le solicita que monte las comunicaciones para el ‘día D’ dentro del Palacio, en Ciutadella, comunicaciones para resistir una semana, que se lo monta todo, que localizan pisos francos, que montan antenas de larga distancia, que monta un dispositivo de 6.000 euros», según recoge en uno de los informes policiales. El propio investigado, en su declaración ante el juez, afirmó que «Torra estaba de acuerdo en ocupar el Parlament«. 

En cuanto a la relación con la hermana de Puigdemont, en la misma conversación con su esposa, el investigado afirma que «están preparando cosas [el equipo ERT] para «hacer el ‘día D». Se atribuye haber montado «un dispositivo [informático] que flipas, que se la jugó que flipas, que montó una serie de historias y pasó material súper confidencial a la hermana de Puigdemont, que sólo le tiene que llamar o mandarle un Signal diciéndole ya está y él se lo manda todo, que es la segunda vez que le mandan blindarle las comunicaciones». Los investigadores se refieren también en el sumario a un encuentro «superconfidente» de la hermana de Puigdemont con los CDR en un coche para trasladarle información sensible.

En este sentido, en la conversación se afirma que un equipo secreto al que denominan ‘CNI catalán’ se encargará de las comunicaciones. Precisamente el juez investiga en una de las cinco piezas separadas de la causa el papel de ese denominado ‘CNI catalán’, como ha adelantado Eldiario.es y confirman fuentes jurídicas a El Independiente

De acuerdo con la transcripción de los pinchazos telefónicos que constan en el sumario, la Guardia Civil controlaba los movimientos de este grupo radical al menos desde el 8 de octubre de 2018, días después de que el independentismo conmemorara el primer aniversario del 1-O. Desde aquel lunes de otoño, los agentes seguían los pasos de los principales integrantes de esta facción de los CDR, dispuesta a ejecutar acciones tendentes a la secesión de Cataluña con grave riesgo para «la integridad de personas y bienes». El reloj se había puesto en marcha cuatro meses antes de que los 12 dirigentes independentistas empezaran a ser enjuiciados por el tribunal presidido por el magistrado Manuel Marchena.

Así funcionaba el grupo clandestino

La ejecución de la línea estratégica de los CDR -herederos de los Comités de Defensa del Referéndum surgidos en el entorno de la CUP a mediados de 2017 con vistas a hacer posible la votación en la consulta ilegal del 1-O- requería la existencia de un grupo en su seno que, con un «plus de compromiso», se encargara de la ejecución de las «acciones más sensibles». «Un grupo clandestino de individuos de la máxima confianza y que se muestran totalmente entregados a la causa [independentista]», resume la Guardia Civil.

Concebida como una célula autónoma dentro de los CDR, el Equipo de Respuesta Táctica estaba «fuertemente organizado» y ha protagonizado algunas de las acciones más contundentes que se han llevado a cabo en los últimos meses, como el derrame de aceite sobre la calzada de la carretera (C-55) por la que a primera hora de la mañana del pasado 1 de febrero tenía que pasar el convoy que trasladaba a los políticos presos desde la cárcel de Lledoners (Barcelona) a Madrid en vísperas del juicio del procés.

Hasta su descabezamiento por la Guardia Civil, dicho grupo estaba formado por nueve integrantes con edades comprendidas entre los 33 y los 50 años y residentes en las comarcas barcelonesas del Vallés Occidental (Cerdanyola, Sabadell y Santa Perpetua de Mogoda), Vallés Oriental (Mollet y Sant Fost de Campsentelles) y Osona (Sant Vicenç de Torelló): Eduardo Garzón Bravo, Jordi Ros Solá, Alexis Codina Barberán, Ferrán Jolís Guardiola, Germinal Tomás Aubeso, Xavier Buigas Llobet, Guillem Xavier Duch Palau, David Budría Altadill y Clara Borrero Espejo. Los siete primeros están en prisión preventiva, todos por terrorismo y organización criminal y varios también por tenencia de explosivos.

De acuerdo con las pesquisas de la Guardia Civil, los integrantes del ERT tenían claramente repartidas las funciones, uno de los requisitos que definen a las organizaciones criminales. Había un ‘núcleo productor’ encargado de la adquisición de material y sustancias para la elaboración de explosivos y un ‘núcleo ejecutor’ que tendría la misión de llevar a cabo las acciones.

En la primera célula estaría integrado Jordi Ros Solá, conocido como Alice y domiciliado en Sabadell (Barcelona). Desde mayo pasado, la Guardia Civil conocía que estaba adquiriendo productos químicos aparentemente sin justificación alguna con su actividad profesional. Las dudas se terminaron de disipar cuando, durante un seguimiento discreto, un guardia civil de paisano adscrito a la Sección de Información de la Comandancia de Barcelona oyó cómo le decía a otro de los integrantes del ERT: «…clorhídrico que compré para la termita…».

El registro de las viviendas de Jordi Ros y Alexis Codina -otro de los CDR integrantes de la célula ‘núcleo productor’- permitió conocer a los investigadores conocer la existencia de laboratorios clandestinos, donde se apilaban las sustancias e instrumentos para elaborar explosivos adquiridas durante el pasado verano: nitrato amónico, ácidos clorhídrico y sulfúrico, óxido férrico, aluminio, glicerina, bengalas pirotécnicas, matraces, pipetas, filtros, báscula de precisión… Según los especialistas del Grupo de Desactivación de Explosivos de la Guardia Civil (GEDEX), los investigados disponían de «los precursores explosivos y de los conocimientos necesarios para la fabricación ilícita de sustancias explosivas, incendiarias-fundentes y/o deflagrantes».

El sumario judicial recoge menciones a Torra y Puigdemont, pero de tales referencias no se desprende que estuvieran al tanto de los planes de los investigados

Los investigadores tampoco tienen dudas de la participación de Germinal Tomás Aubeso en las labores de «manipulación, confección y preparación de sustancias» para uso incendiario o explosivo, lo que sustentan en sus frecuentes visitas a uno de los laboratorios clandestinos que utilizaba la organización: el ubicado en la casa de Alexis Codina en la localidad barcelonesa de Sant Fost de Campsentelles. Cuando fue registrada su vivienda de Mollet del Vallès, la Guardia Civil intervino un disco duro en el que Germinal Tomás guardaba un libro titulado Taller de química espectacular, editado por la Universidad Politécnica de Madrid.

Los investigadores otorgan un gran peso dentro de la organización a Eduardo Garzón Bravo, entre cuyas funciones se encontraba la de coordinación entre las dos células que preparaban los explosivos. Edu, según las pesquisas, también realizó tareas logísticas y se ofreció a facilitar 250 euros a Jordi Ros para que comprara un destilador con el que poder elevar la pureza del ácido nítrico del 60 al 65 % a fin de elaborar previsiblemente «nitrocelulosa».

«Me estoy jugando el culo»

Por sus conocimientos informáticos, Ferrán Jolís -integrante del CDR de Santa Perpetua de Mogoda- era el encargado de la seguridad de las comunicaciones, siendo él la persona que recomendó la utilización de tarjetas telefónicas (cacahuetes o batidos de fresas, en el argot que ellos utilizaban) a nombre de terceras personas para evitar las intervenciones telefónicas. Con vistas al ‘día D’, de él dependía le establecimiento de una red segura e indetectable que permitiera mantener comunicaciones desde el interior del Parlament. Él era consciente de la gravedad de las acciones que llevaban a cabo. «Me estoy jugando el culo, porque si me pillan me van a meter terrorismo y banda organizada», dijo en una conversación que tuvo lugar el 30 de octubre de 2018 e intervenida por la Guardia Civil.

Guillem Xavier Duch Palau (Xavi o Andrew) ocupaba también una «preminente» posición en la estructura interna del ERT, siendo el encargado de la compra de las tarjetas telefónicas y de la guarda y custodia de los equipos que utilizaba el grupo para mantener comunicaciones seguras durante la planificación de las acciones. Ferrán Jolís reconoció que Duch Palau le había pedido en cierta ocasión una antena wifi y un localizador de micrófonos para asegurar unas reuniones.

Por su parte, Txevi o Serrallonga -apodo por el que los integrantes del ERT conocen a Xavier Buigas Llobet- fue la persona elegida para planificar, desarrollar y dar los pasos necesarios que permitieran el asalto al Parlamento de Cataluña. Según la Guardia Civil, Buigas iba a cooperar con el «CNI catalán» y se encargaría del «alquiler de inmuebles y locales» que proporcionaran seguridad y el establecimiento de bases de intendencia, formando parte del brazo armado encargado de ejecutar «los actos terroristas».

La conformación del ERT desarticula se completa con David Budría Altadill, «figura clave para llevar a cabo el propósito delictivo» y el «más activo» en cuanto a participaciones de esta facción radical de los ERT, y Clara Borrero Espejo, dedicada a labores de intendencia, comunicaciones e información. Son los dos únicos de los nueve detenidos en la Operación Judas que no han sido enviados a prisión preventiva.

ERT y Tsunami Democràtic

Según se desprende de la exhaustiva investigación de la Guardia Civil contra el Equipo de Respuesta Táctica de los CDR, éstos conocían también las intenciones de Tsunami Democràtic, el grupo de protesta independentista que se formó días antes de la publicación de la sentencia del procés del Tribunal Supremo para organizar manifestaciones y otro tipo de actos de sabotaje contra el fallo. Se trata de la plataforma que ha convocado para este sábado, jornada de reflexión, decenas de actos en plazas y otros puntos de Cataluña.

Precisamente la Audiencia Nacional bloqueó la web de Tsunami Democràtic en el marco de unas diligencias secretas abiertas por terrorismo en la misma causa conjunta de los CDR del Juzgado Central de Instrucción número 6. Los CDR en prisión preventiva hablaron entre ellos de los planes que tenían los miembros de Tsunami Democràtic para ocupar el aeropuerto de El Prat o el Banco Sabadell tras conocerse la sentencia del procés. Durante el registro del domicilio de Eduardo Garzón, uno de los detenidos, los agentes también hallaron un cuaderno en el que había apuntado: «CN Tsunami».