Esquerra Republicana no apoyará la investidura de Pedro Sánchez con su abstención sin un gesto concreto y evaluable de los socialistas antes de la votación. Este es el mensaje que se deriva de la consulta a la militancia programada por los republicanos para el próximo lunes, con una pregunta tan abierta como alambicada, que permitirá a la dirección de ERC justificar tanto un sí como un no a Pedro Sánchez llegado el momento. La clave, sin embargo, está definida en esa pregunta: rechazar la investidura «si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación».

Los republicanos han insistido desde principios de semana en la necesidad de esa «mesa de negociación» a la que se han referido tanto el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, como la portavoz, Marta Vilalta. Una reclamación que remite al encuentro de Pedro Sánchez y Quim Torra en Pedralbes, en diciembre de 2018, que se ha convertido también en referente de las exigencias de JxCat. ERC no llega a la concreción del partido de Carles Puigdemont, pero plantea la necesidad de una mesa de negociación que consideran al alcance del PSOE y les permitiría intentar arrastrar a JxCat a ese consenso.

ERC, el eslabón más débil

Los republicanos son sin duda el eslabón más débil de la cadena de complicidades en la que se basa el intento de investidura de Pedro Sánchez. Los trece diputados de Esquerra son imprescindibles para que el gobierno de coalición pactado entre Sánchez y Pablo Iglesias vea la luz. Pero el partido de Oriol Junqueras está muy presionado por sus socios de JxCat y la CUP, además de unas bases poco dispuestas a tender puentes con el PSOE.

El fiasco de la pasada legislatura, cuando ERC fue la primera fuerza en anunciar formalmente su no a los presupuestos pactados por PSOE y Podemos, o la humillación a la que sometieron al líder del PSC, Miquel Iceta, cuando fue propuesto como presidente del Senado por Pedro Sánchez, dan cuenta de la poca solidez de Esquerra como socio parlamentario.

El partido de Junqueras está muy presionado por sus socios de JxCat y la CUP, además de unas bases poco dispuestas a puentes con el PSOE

Las voces más moderadas y posibilistas dentro de la dirección republicana insisten en que «las urnas avalan» el intento de pactar con el PSOE para garantizar una legislatura con un gobierno progresista que permita abrir vías de diálogo entre Gobierno y Generalitat. Los electores, argumentan esas voces, sabían perfectamente que esa era la propuesta de Esquerra y «nos dieron el doble de votos que a JxCat» añaden para defender el sí a la investidura. Pero también reconocen que en esos mismos comicios, el pasado 10N, JxCat recuperó terreno mientras Esquerra perdía 180.000 votos por el camino, lo que significa que la investidura «ya no puede ser gratis».

Es lo mismo que sostiene en público Gabriel Rufián, quien ha modulado el discurso tras las elecciones. Si en julio advertía a PSOE y Podemos que «la derecha está aplaudiendo con las orejas» ante el desencuentro de la izquierda y la posibilidad de una repetición electoral, ahora insiste en que el tiempo del apoyo gratis ha pasado, y no habrá abstención sin un gesto claro. Es decir, algo que presentar a sus bases y con lo que acallar las criticas del resto de las fuerzas independentistas.

Esa necesidad es especialmente perentoria ante la posibilidad de elecciones autonómicas durante la próxima primavera. Una opción que ayer negaba tajantemente el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Pero lo cierto es que si es condenado por desobediencia, como todo apunta, los recursos solo conseguirán mantenerlo al frente de la Generalitat unos meses más. Y después parece poco probable que JxCat y ERC sean capaces de pactar un nuevo president, que además debería contar con la aquiescencia de la CUP.

Con elecciones a las puertas en Cataluña Esquerra no puede parecer como una traidora a la causa independentista y, sobre todo, a los presos, después de una campaña hablando de amnistía. Necesita una mesa, de gobiernos o de partidos, a la que arrastrar por lo menos a JxCat para partir en igualdad de condiciones en unas autonómicas. Sino, difícilmente habrá investidura.