La vida sigue en Ciudadanos tras el desastre electoral del 10-N, y no transcurre precisamente por un camino de rosas: el sábado el Consejo General se cerró con una aparente reconciliación entre los sectores de Inés Arrimadas y Luis Garicano pero con intervenciones muy duras a puerta cerrada. Pero en los territorios los naranjas continúan a tortas, caso de Murcia donde co-gobiernan con el PP con el apoyo externo de Vox.

La división es un hecho entre los dirigentes murcianos: el sábado tres de los cinco delegados votaron en contra de la candidatura propuesta para la gestora nacional tras la dimisión de Albert Rivera el 11 de noviembre. Los seis diputados autonómicos están enfrentados y las críticas llueven sobre la vicepresidenta Isabel Franco. Todo esto a poco más de una semana de la moción de censura que plantea el PSOE para desalojar al PP y gobernar con los naranjas.

La moción contra el presidente Fernando López Miras procede del hartazgo del PSOE, ganador de las elecciones autonómicas pero en la oposición por la aritmética de pactos. Para el líder socialista regional Diego Conesa, López Miras hizo una «declaración de incapacidad» por la crisis de contaminación masiva en la gran albufera de agua salada. Conesa estalló cuando la Asamblea de Murcia tumbó una propuesta de ley de protección integral del Mar Menor, y lanzó un órdago: o el Ejecutivo autonómico pone medidas urgentes antes del 12 de diciembre para resolver la situación medioambiental o presentará la moción.

Cs, un sálvese quién pueda

Según fuentes socialistas consultadas por este medio, «la moción sigue adelante» si nada cambia. Y nada ha cambiado hasta la fecha, aunque López Miras defiende que va a acudir a la Asamblea en diciembre con unos presupuestos dirigidos a paliar el desastre ecológico.

Conesa necesita los votos de los dos diputados de Podemos y, al menos, cuatro de Ciudadanos. Y Cs está completamente rajado por conflictos internos, a veces personales. Muy criticada por los suyos, la vicepresidenta Isabel Franco tildó la semana pasada de «inmaduro» a López Miras (ha llegado a dirigir una carta criticando al PP, con el que gobierna, en la prensa local) y calificó al senador de su propio partido, Miguel Sánchez, de «pasado».

Sánchez, respetado entre las bases y del sector crítico, enseguida recibió apoyos de la consejera portavoz del Gobierno regional, Ana Martínez Vidal, frente a la vicepresidenta. Igualmente son conocidas las pésimas relaciones entre Franco y el presidente de la Asamblea, Alberto Castillo. La sensación es que la bancada naranja en la región huertana es en estos momentos un sálvese quién pueda.