Política

Vox comunica a Ciudadanos que impedirá su presencia en la Mesa del Congreso

Génova señala que si Vox no desea acordar nada "no es nuestro problema" y si ello supone quedarse fuera de la Mesa "es porque han querido".

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Vox comunica a Ciudadanos que impedirá su presencia en la Mesa del Congreso

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith. EFE

Resumen:

Vox ha trasladado a Ciudadanos, en una reunión que han mantenido esta tarde, que «no colaborarán» para que el partido naranja tenga un puesto en la Mesa del Congreso, por lo que dinamita la propuesta lanzada por el líder del PP, Pablo Casado, para que ambos partidos sentaran a un representante cada uno en el órgano de Gobierno la Cámara.

Ciudadanos ha mantenido una reunión con Vox en la tarde de este lunes «para valorar la disposición de este partido» con respecto a la propuesta de Casado, explican fuentes de Cs. Sin embargo, «parece dificil que esta opción pueda salir adelante ya que Vos ha confirmado en es conversación que no está dispuesto» a colaborar que entren los naranjas.

El rechazo de Vox puede llevar a una mayoría de 7 puestos para la izquierda frente a dos del PP

La propuesta que lanzó este lunes el líder del PP, Pablo Casado, de facilitar con sus votos que la formación de Santiago Abascal y Ciudadanos tengan cada uno un puesto en la Mesa del Congreso ha chocado con la renuencia de Vox a negociar nada. Cree este partido que sus 52 diputados le legitiman para sentarse, y con dos sillas, en el órgano de Gobierno de la Cámara Baja, pero si no negocia con el resto corre el riesgo de quedarse fuera, incluso de incrementar la presencia de la izquierda en el mismo, que. en princoio iba a copar cinco puestos frente a cuatro del centro-derecha.

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, aseguró al término de la diputación permanente que están «estudiando» la oferta de Casado, pero reiteró que Vox debe tener dos sillas en la Mesa, mientras eludió con un «eso ya es otro tema» sobre si estaban dispuestos a renunciar a un puesto a favor de la formación «naranja», cosa que ya han aclarado al secretario del Grupo de Ciudadanos, José María Espejo.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, es el que lleva las negociaciones en nombre del PP. En su entorno aseguran que «él habla con todos», aunque no quieren especificar si lo está haciendo con el que ha venido siendo su interlocutor habitual, Iván Espinosa de los Monteros. De hecho, fuentes populares parlamentarias aseguran que «Vox quiere quedarse fuera de la Mesa para victimizarse» y que una falta de acuerdo puede llevar a un reparto 7 a dos, esto es, siete representantes para la izquierda y dos del PP.

El pacto pasa por votar a Ciudadanos

Pero fue el propio Abascal el que dijo que abordaría esta cuestión con Pablo Casado. De hecho, hay quien atribuye a esos contactos el ofrecimiento negociador que hizo este lunes del líder del PP, ante la reticencia de parte de los suyos que sólo querían ir de la mano de Ciudadanos y orillar a Vox. De hecho, esa era la tesis hasta hace pocos días, «marcar distancias con Vox», según fuentes de la dirección. Algo ha pasado desde entonces, pero tampoco concuerda con las dificultades que están poniendo ahora sus socios parlamentarios en Madrid, Murcia o Andalucía.

Quizá con lo que no contaban en Vox es que el pacto pasa por votar a Ciudadanos para que también se incorpore a la Mesa. Admiten los «naranjas» que la iniciativa de Casado «nos parece bien pero se tienen que poner de acuerdo o con el PSOE o con Vox». Lo cierto es que Ciudadanos tampoco hacía ascos al «cordón sanitario» que propusieron los socialistas contra los de Abascal siempre y cuando se garantizaran puesto en la Mesa a pesar de tener sólo diez escaños. De ahí vienen las resistencias de Vox, esto es, estar con la misma representación en un órgano de decisión muy importante para el día a día de la vida parlamentaria.

Ahora el PP deberá decidir si va junto a Vox para un reparto dos a dos para el centro-derecha o se vota a sí mismo. En principio desde Génova aseguran que si bien «no vamos a a vetar a nadie», en caso de que Vox no desee acordar nada «no es nuestro problema» y si ello suponen que se queden fuera de la Mesa «es porque han querido».

A la Mesa le corresponde, conforme al artículo 31 del Reglamento de la Cámara Alta, la organización del trabajo y el régimen y gobierno interiores de la Cámara; elaborar el proyecto de Presupuesto del Congreso, dirigir y controlar su ejecución y presentar ante el Pleno de la Cámara, al final de cada ejercicio, un informe acerca de su cumplimiento y ordenar los gastos de la Cámara. Asimismo, calificar, con arreglo al Reglamento, los escritos y documentos de índole parlamentaria, así como declarar la admisibilidad o inadmisibilidad de los mismos; decidir la tramitación de los escritos y documentos y programar las líneas generales de actuación de la Cámara, fijar el calendario de actividades del Pleno y de las Comisiones para cada período de sesiones y coordinar los trabajos de sus distintos órganos, todo ello previa audiencia de la Junta de Portavoces.

No es, por tanto, un órgano protocolario o decorativo y Vox corre el riesgo de quedarse fuera si no se aviene a negociar. Bien es cierto que, políticamente, los de Abascal no tiene inconveniente en intentar sacar rédito político de su «marginación». Tampoco les importa mucho acabar en el gallinero o ser «maltratado» en las comisiones parlamentarias. «Todo eso nos da votos», aseguran.

Este martes se constituyen las Cámaras, Congreso y Senado, aunque los Grupos Parlamentarios no estarán constituidos como tales hasta dentro de cinco días. A partir de ese momento debería convocarse ronda del jefe de Estado con los partidos representados en la Cámara Baja para encargar a Pedro Sánchez la formación de Gobierno. No hay fecha tope para convocar sesión de investidura. Sólo si ésta resultara fallida en primera y segunda votación comenzaría a contar el plazo de dos meses antes de ir a a nuevas elecciones si antes no hay otro candidato con opciones de ser elegido.