Política

La tercera 'provincia' extremeña

Una asociación propone que las comarcas de Siberia, Serena y Vegas Altas se independicen de Cáceres y Badajoz, ya que algunas localidades están a 250 kilómetros de su capital de provincia: "Somos un agujero negro sin inversiones ni desarrollo"

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La tercera 'provincia' extremeña

Vista aérea de la 'Siberia Extremeña'. EFE

Resumen:

No es una reivindicación nueva, pero está «más viva que nunca». El pasado mes de noviembre, cuando todos los focos mediáticos se dirigían al procés, una nota de una pequeña asociación recogida por agencias como Europa Press se abría paso entre la hojarasca del independentismo catalán en algunos medios de comunicación: varias comarcas de la mitad este extremeña -Siberia, Vegas Altas del Guadiana y Serena- exigían reagruparse en torno a una única provincia, bautizada como ‘Siseva’, e independizarse de Cáceres y Badajoz.

Un par de meses después, la asociación que encabeza esta iniciativa continúa dando «pasos decisivos» en su ofensiva por dotar a España de la división territorial -ciudades autónomas a parte- número 51. Lo que hace poco eran «unos pocos amigos», hoy la plataforma ‘Asiseva’ sienta las bases para constituirse como una asociación legal, con más de 400 miembros, y una Asamblea General a la vuelta de la esquina para «lograr un mayor impacto mediático, sumar más y más simpatizantes» y aunar fuerzas para ejercer la suficiente «presión» a las instituciones extremeñas.

Su presidente, Eduardo Blanco, cuenta a El Independiente que la plataforma para Siberia, Serena y Vegas Altas (Asiseva) tiene entre sus filas a perfiles de todo tipo, desde amas de casa hasta políticos de Vox e Izquierda Unida, pasando por profesores universitarios. El proyecto «no pasa por intereses partidistas ni en señalar a unos o a otros por los errores del pasado». Les une un objetivo común: que la zona deje de ser «un agujero negro en el que no hay ni inversiones ni desarrollo».

Algunas de estas localidades están a entre 115 y 250 km de la capital, más de la distancia entre Badajoz y Lisboa

No existe en este caso ningún sentimiento de identidad ajeno al del resto de la región, ni tampoco rencillas históricas. Pero mantienen que la creación de una tercera provincia es actualmente la única forma de que este territorio, de casi 160.000 habitantes, salga de la situación de marginalidad y abandono institucional al que está sometido.

Consideran insostenible que haya localidades de esta zona que estén a entre 115 y 250 kilómetros de su capital de provincia -más del recorrido entre Badajoz y Lisboa- y que una persona tenga que recorrer toda esta distancia para realizar desde una simple gestión, hasta ser atendidos por especialistas médicos o ir a la universidad. «Se nos ha dejado olvidados de la mano de Dios», y la falta de inversión tanto en sanidad -el único hospital de la zona cuenta con más de 40 años de antigüedad- como en infraestructuras e industria «impide la igualdad en el acceso a servicios básicos» por parte de la población.

Como argumento, Blanco rebate la división territorial que Javier de Burgos diseñó en 1833. Cometió el error, a su juicio, de trocear la autonomía extremeña únicamente en dos partes, las dos más extensas de España (41.634 km2), mientras que otras, como Cataluña (32.108 km2) o Galicia (29.574 km2) cuentan con cuatro provincias.

La extensión Don Benito-Villanueva, con 62.000 habitantes, sería la capital -el número de residentes es mayor que territorios como Cuenca (54.000) o Zamora (61.000)-. Y en conjunto, tanto en extensión como en población, Siseva sería una provincia más grande que otras como Segovia, Soria, Ávila o Teruel. «Si Teruel no existe, ¿lo nuestro qué es? Teruel, con un territorio inferior, cuenta con tres hospitales y se pueden estudiar ocho carreras universitarias», lamenta.

En suma, justifican la propuesta en dotar de oportunidades a un territorio en el que el problema de la España vacía, que azota a prácticamente la totalidad del territorio extremeño, se agudiza aún más. «Con este modelo, contaríamos con una diputación, un presupuesto y una delegación del Gobierno», herramientas «básicas» para articular el futuro de la región este extremeña.

Cuatro argumentos para perseguir independencia

Lograr la atención presupuestaria suficiente por parte del Ejecutivo autonómico que dirige Guillermo Fernández Vara y, por ende, del Gobierno central iría dirigida a restaurar cinco pilares básicos sobre los que se construye esta reivindicación.

El primero de ellos coincide con una de las peticiones más repetidas desde Extremadura: un tren digno… también para Siseva. Más allá de las grandes carencias en la vía férrea de la región -la línea que une Madrid con Navalmoral de la Mata, Plasencia, Cáceres, Mérida y Badajoz-, desde la asociación piden que se resucite el trazado férreo que une Badajoz con Madrid pasando por Don Benito y Ciudad Real, «que ahora esté completamente abandonado», sirviendo esta última ciudad de enlace para trenes de alta velocidad. «Sólo pedimos velocidad estándar y una vía electrificada para el transporte de personas y mercancías en este tramo», defienden. ¿El coste de la inversión? Unos 240 millones de euros.

Asiseva denuncia también la situación crítica de la carretera N-430, que cruza el país y sirve de enlace entre Badajoz y Valencia. En su recorrido pasa por Mérida, Don Benito, Navalvillar de Pela, Casas de Don Pedro o Talarrubias y los 200 kilómetros que hay hasta Ciudad Real cuentan con «problemas bárbaros» y «muchísimos accidentes de tráfico». Se trata de una antigua reivindicación de la Plataforma N-430, que ha pedido recientemente una reunión con el ministerio que dirige José Luis Ábalos para solicitar el desdoblamiento de la nacional en autovía, por ser tránsito habitual de un gran volumen de vehículos de gran tonelaje que dan salida a los productos extremeños al puerto de Valencia.

Otras dos grandes reivindicaciones pasan por la puesta en marcha de un nuevo hospital en la conurbación Don Benito-Villanueva y de un centro universitario, encuadrándose ambos servicios como frenos vitales a la despoblación rural. En concreto, el principal centro hospitalario de la región cuenta con más de 40 años de antigüedad, «las infraestructuras están obsoletas, y no tiene capacidad para mantener al número de habitantes que hay», se queja Blanco, y apunta que desde la Junta llevan 12 años prometiendo inversiones… que nunca llegan. «Por volumen, debería ser el segundo o tercer hospital más importante de Extremadura y, ahora mismo, es el último».

La existencia de un pueblo universitario en la zona se encuadra como otra de las grandes premisas para la independencia. «No queremos una enorme inversión para montar aquí 20 o 30 carreras», pero que, al menos, se dé salida para la formación de ingenieros agrónomos, al entenderse la agricultura como la principal fuente de riqueza de la zona de la Siberia y de las Vegas Altas.

La situación «crítica» de un sector vital y el ‘problema’ del SMI

«Extremadura perdió el tren de la revolución industrial, y no nos queremos perder el que viene: el de la revolución tecnológica». Recuerdan desde la asociación la cantidad de empresas extremeñas líderes a nivel mundial en exportación de, por ejemplo, frutas de hueso, un activo del que puede presumir especialmente la zona de las Vegas Altas del Guadiana. Sin embargo, todo se está logrando con un nivel de tecnificación «muy pobre», la situación del campo extremeño está pasando por una situación «crítica» y, en la zona de Siseva, «se nota mucho más porque somos mucho más dependientes de este sector».

Extremadura es la despensa de Europa y, con inversión, puede convertirse en potencia agrícola mundial

Y esa situación crítica se debe, en buena medida y tal y como han venido reclamando sindicatos agrícolas y ganaderos en los últimos días, a que el mercado está lastrando la rentabilidad del campo extremeño. «Lo que no se puede hacer es comprar el kilo de tomate por encima del euro y medio en el mejor de los casos y pagar al agricultor una media de 30 céntimos», reivindica la plataforma. «Con ese dinero, el trabajador no puede pagar por ejemplo los seguros, cada vez más caros y complejos por la complicada situación climática», reiteran.

«Extremadura es la despensa de Europa y podemos convertirnos en una potencia mundial», un objetivo que encuadran como imposible si no se invierte y se mejoran las condiciones de los trabajadores de un sector prioritario.

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