Política

Igualada: más de 200 contagios y un hospital agotado tras una semana de reclusión

Hospital de Igualada, epicentro del brote en esta comarca Efe

El pasado jueves 12 la Generalitat declaró el confinamiento de Igualada y su área de influencia. Cuatro municipios con una población próxima a los 70.000 habitantes se convirtieron en el primer banco de pruebas del confinamiento total como herramienta contra la expansión del coronavirus en España. Un día antes se había reconocido un brote con epicentro en el Hospital de Igualada por que ya había en el municipio una cincuentena de infectados, 33 de los cuales era profesionales sanitarios, y tres fallecidos. Se había asilado además a 250 contactos, de los 200 eran sanitarios.

Una semana después, la Generalitat clama por un confinamiento total del conjunto de Cataluña de modo que solo puedan salir de casa para trabajar los profesionales sanitarios y de los sectores esenciales decretados por la Generalitat. Trasladar al conjunto de la comunidad las condiciones impuestas a la Conca de Òdena, y levantar el cerco a las cuatro poblaciones obligadas al confinamiento.

El último balance de la Generalitat eleva a 207 los positivos por coronavirus en esta comarca, de los que 91 son personal sanitario. Han fallecido 24 personas por coronavirus -un 20% del total catalán- y siete enfermos graves. Desde Igualada se preguntan por qué todavía no han llegado los refuerzos de personal al Hospital. Y el aislamiento de una empresa de suministros de automóvil adelantó el parón en las plantas de Nissan y Seat.

Mantener el control

«Existe un clúster de la epidemia que ha provocado un incremento exponencial de casos que prevemos que seguirá aumtentando. Tenemos la situación contralada, pero la decisión que acabamos de tomar nos ha de permitir seguir con este control» aseguraba entonces la consellera de Salud, Alba Vergés. Visiblemente emocionada, Vergés se despedía en directo de su familia en esa misma comparecencia. Sus dos hijos, su marido y sus padres quedan oficialmente confinados «al menos durante 14 días».

Otra consellera de la Generalitat, Àngels Chacon, también vecina de Igualada, optó por confinarse desde ese día junto a los suyos, aunque no ha sido diagnosticada como positiva por coronavirus. Si lo han sido el president, Quim Torra, recluido en la Casa dels Canonges, y el vicepresidente Pere Aragonés, confinado en su domicilio en el Maresme.

Desde ese día quedó prohibida la entrada y salida de personal no autorizado de Igualada, Vilanova del Camí, Òdena y Santa Margarida de Montbui. Solo servicios sanitarios y suministros imprescindibles -sanitarios y alimentarios- podían cruzar el cordón policial establecido por los Mossos en el mismo momento en que se anunciaba el cierre de la comarca. Los no residentes tuvieron tres horas para abandonar la zona, y al filo de la media noche se cerró el cerco.

«Era absolutamente necesario»

«El balance que hacemos es que era absolutamente necesario adoptar medidas duras» responde la consellera Vergés tras una semana de confinamiento. Reconociendo, eso sí, que la voluntad de la Generalitat es levantarlo, pero para ello depende de que el Gobierno apruebe la resolución de este lunes que pide el confinamiento del conjunto de Cataluña, porque una vez aprobado el estado de alarma la competencia está en manos del Gobierno.

«Nos gustaría poder dar medidas a toda Cataluña que dieran una relación más normalizada entre la Conca de Òdena y el resto del país» asegura la consellera, insistiendo en la responsabilidad del Gobierno por no aceptar el confinamiento total. Vergés no ha podido explicar, sin embargo, por qué todavía no han llegado los refuerzos al Hospital de Igualada. «Primero teníamos que identificar qué pasaba en Igualada, porque teníamos muchos profesionales confinados, primero actuamos sobre el centro sanitario y ahora explicaremos los refuerzos» aseguraba este jueves.

Sin embargo, el alcalde de la localidad, Marc Castells, llevaba advirtiendo de la situación límite del hospital desde el sábado. Este miércoles, Castells se sumaba además a las denuncias contra el Ministerio de Salud, al que acusaba de haber bloqueado la entrega de 4.000 mascarillas a su hospital. Y reclamaba que se considerar «prioritaria» cualquier petición de material desde la zona confinada.

Trabajadores confinados

Castells ha reclamado además a la Generalitat que resuelva con «carácter inmediato» las contingencias de incapacidad temporal laboral (ITL) de las personas confinadas, de la misma forma que se está garantizando para los casos positivos y los aisladas por contacto. El alcalde cifró en unos 16.000 empleados y otros 4.000 autónomos afectados por el confinamiento total de la comarca y reclama garantizar sus derechos. «Es una situación especial y tenemos la obligación de dar respuesta y ser garantistas a los derechos de los trabajadores».

Días antes, la consellera Chacon había prometido un mecanismo para activar la baja laboral de las personas que no puedan ir a trabajar por el confinamiento decretado en la Conca de Òdena. Una medida que se ha traducido en la presentación de ERTEs que han alarmado a los responsables locales.

Chacon anunció además la creación de una «zona blanca» donde camiones precintados del exterior lleguen para descargar mercancías de forma segura con el objetivo de que el impacto económico del confinamiento sea menor: «Tiene que tener el visto bueno de las consellerias de Salud e Interior» advirtió. La propuesta llegaba después de que Nissan anunciara el paro de su planta en Barcelona por la paralización de su proveedor de ruedas Trire, una de las muchas empresas de automoción situadas en la comarca de Òdena. El lunes, Seat hacía lo propio.

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