Política

De La Granja a Tafalla: otras zonas negras del virus ocultas en España

iStock

El pasado verano, los miembros de Protección Civil de San Ildefonso se enfrentaron al incendio que arrasó con 400 hectáreas de montaña segoviana. «Aquello fue desastroso, pero teníamos a un enemigo al que veíamos y podíamos atacarle». Nada que ver con lo que estaba por venir. Este municipio, a escasos kilómetros de Segovia y pegado a la frontera con Madrid, ha sufrido unas 80 muertes y cerca de 400 positivos. Hoy la pandemia está mucho más controlada y los casos diarios se cuentan con los dedos de una mano. Pero San Ildefonso tendrá que esperar para avanzar a la siguiente Fase.

Ya lo decía Fernando Simón este viernes: las comunidades autónomas han sufrido epidemias «totalmente diferentes» tanto por su evolución en el tiempo como por el impacto. El paso de la etapa 0 a la 1 del plan de desescalada ha sido el rompecabezas de esta semana. Cada autonomía propuso sus intenciones al Ministerio de Sanidad. ¿A examen? La incidencia del virus en la última semana, el número de camas de UCI o la capacidad de diagnóstico precoz de la atención primaria.

El mapa del virus en España, después de dos meses en cuarentena, ha cambiado. Hubo pueblos donde los contagios se dispararon al principio. Otros en los que ese pico llegó más tarde. En las últimas dos semanas, la incidencia de positivos se ha concentrado más en regiones como Castilla y León, Cataluña, Navarra, La Rioja y Madrid. Los siguientes son algunos ejemplos de pueblos en los que los casos se dispararon en las últimas semanas o bien tienen ahora tasas más altas de contagios acumulados desde el inicio de la pandemia.

El Real Sitio de San Ildefonso

Mientras la mayoría de las comunidades apostaron por pasar a la Fase 1, Castilla y León sorprendió con un plan más prudente. La Junta no quiso hacer la desescalada por provincias (como sugirió el Gobierno central), sino por zonas básicas de salud. Una unidad territorial más pequeña formada, normalmente, por pocos municipios. De las más de 39 zonas básicas que había propuesto Castilla y León para la Fase 1, solo pasarán 26 desde este lunes.

Sí uno mira el mapa de casos acumulados desde el inicio de la pandemia verá regiones especialmente castigadas, como Segovia. «El problema que tuvimos fue aquel contagio comunitario de los primeros días que hizo que la masa viral fuera superior al índice poblacional por lo que, en los momentos iniciales, ni la atención primaria ni la hospitalaria pudieron canalizar los primeros casos», explicó a El Día de Segovia el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Vicente.

Entonces ya se hablaba de que la proximidad con Madrid pudo influir en esos primeros contagios. «No tenemos que caer en el error de acusar a nadie, parte ha sido por esos primeros días de desplazamientos, pero también por la movilidad, hay muchos segovianos que van y vienen diariamente a trabajar o estudiar a Madrid», dijo Vicente. Esta fue la pregunta que se hicieron también en San Ildefonso.

A fecha de este viernes, el área básica de San Ildefonso supera los 1,50 enfermos sobre el total de tarjetas sanitarias a la que presta cobertura asistencial. La incidencia más alta del virus vista en toda Castilla y León en los últimos 14 días —en los últimos siete días, eso sí, la incidencia es visiblemente menor—. Unos datos que, según Samuel Alonso, alcalde del Real Sitio, se deben a los test que se han hecho recientemente a los ancianos de las dos residencias que hay en el pueblo. Lo peor, asegura, fueron las tres primeras semanas.

El 14 y 15 de marzo, San Ildefonso disfrutaba de un «tiempo espléndido de primavera», con calles llenas de turistas y vecinos de segundas residencias, algo habitual los fines de semana. Unas circunstancias que, unidas a las idas y venidas de trabajadores, pudieron influir a que la enfermedad se propagase en el municipio durante los primeros compases, según el alcalde. A Alonso no le consta que algunos madrileños con segundas casas en San Ildefonso se quedaran ahí para pasar el confinamiento, pero tampoco lo descarta.

La pandemia pilló al pueblo «con el pie cambiado», recuerda María Jesús Fernández, voluntaria de la agrupación de Protección Civil de San Ildefonso. Ellos se encargaron, entre otras cosas, de desinfectar calles y trasladar a los ancianos enfermos desde las residencias al Hospital General de Segovia. Unas primeras jornadas «bastante duras», en las que intentaba no agobiarse y digerir las emociones «lo mejor posible». El pueblo ya lamenta cerca de 80 muertes (la mayoría en residencias) y unos 400 contagios. El panorama ha cambiado y en las últimas semanas suman varios días con cero contagios.

Como voluntaria de Protección Civil, Fernández no recuerda una situación de emergencia como la del Covid-19. Tampoco su marido, Javier Velasco, coordinador de la agrupación y con el que comparte trabajo. Lejos queda el «desastroso» incendio del pasado verano: «Esta siendo muy duro y nos queda mucho por recorrer».

Otras zonas básicas de salud como Sacramenia (Segovia), La Bañeza I y II (León) y casi la totalidad de Soria han acumulado altas tasas de pacientes sobre el total de tarjetas sanitarias. Aunque sus niveles han mejorado considerablemente en los últimos 14 días.

Los pueblos del oeste y noroeste de Madrid

En la comunidad más afectada por el virus la incidencia de las últimas semanas se concentra en el oeste y noroeste de la región. En pueblos como Colmenar del Arroyo o Alpedrete. Juan Rodríguez es el alcalde de este último municipio de 14.575 vecinos. Desde el inicio de la crisis sanitaria Alpedrete ha registrado casi 40 muertes, 139 positivos, 34 de ellas en los últimos 14 días. Poco antes de la declaración del estado de alarma, afirma, decidieron cerrar el Ayuntamiento. Lo peor llegó a finales de marzo y principios de abril.

Las muertes y casos en Alpedrete se han concentrado, sobre todo, en sus tres residencias de ancianos: Los Llanos, los Berrocales y el centro Grupo 5. Más mediática fue la muerte de cinco monjas y el contagio de otras tantas en una congregación religiosa del pueblo, la de las monjas jubiladas de las Esclavas de la Santísima Eucaristía de Alpedrete. «La situación está bastante más controlada ahora que hace tres semanas», dice el alcalde. «Se han hecho más test (…) Ahora estamos intentando doblar la curva, la estamos aplanando».

Hace unas semanas, uno de los pueblos madrileños que engrosó repentinamente sus contagios fue Torrelodones. El municipio suma un total de 295 positivos, pero 75 de ellos se confirmaron en los últimos 14 días. Un incremento que justifican, al igual que las anteriores localidades, por las pruebas del Covid-19 realizadas en las residencias de ancianos. Entre el 18 y el 24 de abril se hicieron test a todos los mayores y empleados de las siete residencias que hay en Torrelodones, detalla Jesús Moreno, concejal de comunicación. A estos test hay que sumarles los realizados en el centro de salud y las clínicas privadas. «Ha habido un pico la semana pasada en el dato de contagios de los últimos 14 días, pero en los últimos días se ve claramente en descenso».

La zona de Tafalla (Navarra)

Navarra es una de las regiones que sí pasa a la Fase 1. Aunque el jueves contaron 23 nuevos casos, acumulan dos jornadas seguidas sin ingresos hospitalarios. Teniendo en cuenta los datos actualizados del Gobierno regional, llama la atención la tasa de la zona básica de Tafalla: 28,6 casos por cada millar de habitantes. Salvo Tafalla, esta zona está formada por pequeñas poblaciones como Barásoain, Garínoain, Leoz o Pueyo.

La impresión personal de Juan Jesús Echaide, responsable de comunicación de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, es que en estos pueblos los contagiados se desataron incluso antes del estado de alarma: «Cuando se produjo la explosión en estas zonas básicas todavía el coronavirus no era un problema». Pese a que los números son «minúsculos», insiste, las cifras se disparan porque son pueblos de pocos habitantes.

Las áreas básicas de Artajona y Tafalla lideran las tasas más altas de casos en Navarra por cada 1.000 habitantes

Otro factor que pudo influir, según Echaide, son los eventos sociales (charlas informativas, cenas…) que se celebran en este tipo de localidades con cierta frecuencia: «Al ser pueblos pequeños, la gente es bastante participativa. Puede ocurrir que haya un mayor contacto en un momento en el que no se sabe que es peligroso», razona. Pero la situación está mejorando: «La preocupación colectiva y el miedo de hace un mes o tres semanas, lógicamente, han caído mucho. La mayor parte de la gente a la que se le detectó Covid-19 hace más de un mes ya está curada».

Junto a la zona básica de Tafalla está la de Artajona. Ahí cuentan 36,8 positivos por cada 1.000 habitantes. «La semanas más duras fueron hace tres cuatro. El brote se hizo más visible con el fallecimiento de varias personas y la hospitalización de unos 4 o 5 vecinos… Vimos la incidencia y la gravedad de la pandemia». Lo cuenta Carlos Suescún, alcalde de Larraga, uno de los pueblos que pertenece a esta zona básica. Él lamentó en su municipio de 2.100 habitantes las muertes de tres personas en una residencia. Hoy, en cambio, los datos del área básica de Artajona son más optimistas: «Más o menos hemos seguido todos [los municipios] la misma evolución. Ahora la dinámica es muy buena, no hay fallecidos, tampoco casos graves».

Comentar ()