Tender puentes incluso entre extremos, ser un foro de diálogo e impulsar potentes medidas en materia social y económica para paliar los estragos del impacto de una pandemia sin precedentes. Estos son algunos de los objetivos para cuya consecución se creó la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso, con la participación de todos los grupos -incluso de los más críticos, como Vox-. Pero ni rastro de entendimiento, y mucho menos consenso en torno a prácticamente nada.

Hoy las puertas de la Sala Ernest Lluch de la Cámara Baja se abrían para dar cabida a la quinta sesión de una Comisión que ha terminado de estallar: los insultos, los reproches, las críticas y la crispación política han terminado por acaparar todo el protagonismo, con un presidente desbordado ante una situación casi insólita, donde ha primado el ‘y tú más’ casi por encima de cualquier otro debate. «Ya está bien», clamaba, hastiado, el socialista Patxi López, casi al término de la reunión.

No había comenzado torcida la jornada en el Congreso de los Diputados. Hoy le tocaba desembarcar en la Comisión para la Reconstrucción al ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias y a la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, para presentar las propuestas de sus respectivos departamentos, que paradójicamente protagonizaron la pasada semana un encontronazo a cuenta del acuerdo soterrado del PSOE con Bildu y Podemos sobre la derogación «íntegra» de la reforma laboral, que Iglesias defendía y a la que Calviño se oponía.

Primero fue el turno del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Con tono sosegado, llamaba nada más comenzar a «dejar los reproches atrás» para, acto seguido, exigir al PP una rectificación por, a su juicio, haber sido los culpables de la «debilidad» del sistema sanitario nacional. «Los recortes del PP de más de 7.000 millones de euros en la sanidad pública, las privatizaciones y la precarización que perpetraron fueron decisiones absolutamente equivocadas que nos han debilitado como país», denunciaba.

Pero el hecho más grave de la jornada llegaría durante el turno de réplica del dirigente de Podemos, una vez participaron todos los portavoces de los grupos políticos. En respuesta a una pregunta del diputado del PP, Mario Garcés, que le ha preguntado si estaba de acuerdo con la posibilidad -ya rechazada- de que el prófugo Carles Puigdemont pudiese comparecer en el Congreso, Iglesias ha contestado afirmativamente. Su justificación ha encendido automáticamente la polémica: «Estoy dispuesto a dialogar con cualquiera, con Puigdemont también». «Se pueden imaginar la opinión que tengo yo del señor Espinosa de los Monteros o del señor Abascal (…) y aunque a veces parezca que quieren dar un golpe de Estado, estoy dispuesto a dialogar con cualquiera», afirmaba.

La afirmación de Iglesias no ha quedado indemne para el diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, que automáticamente interrumpía la sesión para exigir al presidente de la Comisión, Patxi López, que pidiese una rectificación al dirigente de Podemos ante «una manifestación absolutamente intolerable, que falta a la verdad y que es tremendamente ofensiva para nuestro grupo parlamentario».

Acto seguido, Patxi López excusaba a Iglesias y recordaba el matiz del «parece que» en la afirmación. «Alguno aquí tiene la piel muy fina», subrayaba el presidente de la comisión. Finalmente, ha preguntado a Iglesias si quería retirar la afirmación, momento en que el vicepresidente segundo ha multiplicado la provocación. «Voy a ser aún más preciso. Yo creo que a ustedes les gustaría dar un golpe de Estado, pero que no se atreven. Porque para eso, además de desearlo, hay que atreverse», zanjaba.

«Es una vergüenza», abroncaba Espinosa de los Monteros, mientras se ponía en pie para abandonar la sala, al tiempo que acusaba a Iglesias de haber convertido la comisión en un «espectáculo lamentable propio de un marxista comunista que no conoce lo que es el consenso democrático», ante las risas de Iglesias. «Cierre al salir», le espetaba éste cuando el diputado de Vox se disponía a abandonar la sala.

El duro rifirrafe entre ambos dirigentes ha sido condenado en redes sociales desde amplios flancos políticos. Uno de ellos ha sido el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal, quien ha asegurado sentir una «profunda vergüenza» ante las imágenes de hoy porque «el pueblo español no se merece esto».

De bronca en bronca: «Ya está bien»

La Comisión continuaba a las 15:00 horas de la tarde, esta vez con la comparecencia de Nadia Calviño. Y lo hacía ya con el ambiente caldeado, pese a los intentos de Patxi López de apaciguar los ánimos al comienzo de la sesión pidiendo disculpas por la trifulca vivida en la sala durante la mañana. «No he estado a la altura de lo que es y lo que significa esta comisión. Sé que todo es opinable, pero creo que ha habido expresiones y comportamientos innecesarios, y no es lo que espera la ciudadanía», manifestaba.

El diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros y el presidente de la Comisión, Patxi López, dialogan en la Comisión | EFE

De poco o nada ha servido. La crispación volvía a convertirse en la única fórmula de diálogo en la Comisión para la «deconstrucción», como lo han apodado decenas de usuarios en las redes sociales. Esta vez, el choque de trenes se producía entre la diputada de Vox, Inés María Cañizares, el secretario general del PCE, Enrique Santiago y el propio Patxi López.

En concreto, Santiago se quejaba de que Cañizares hubiese tildado al Gobierno de «pirómanos» y «comunistas», pero el presidente de la comisión no le ha dejado continuar por su condición de vicepresidente de la Comisión. «No puedes intervenir desde la Mesa», le decía López a Santiago, bastante irritado. Éste ha desairado al exlehendakari y se ha marchado de su sitio para poder responder. «Me parece sorprendente que se permita insultar y que el presidente no diga nada. Esto es un chorreo de insultos», decía.

«Ya está bien». Casi al final de la jornada, Patxi López, completamente desbordado, ha puesto en evidencia lo ocurrido en la Comisión este jueves y ha llamado la atención a sus señorías por el nuevo episodio de «insultos». «Llevo media vida escoltado por defender la libertad de todos. No nos eligen para insultarnos», afirmaba, para pasar a pedir «un poco de educación» al secretario general del partido comunista, que interrumpía de nuevo al presidente de la Comisión.

Y finalizaba: «Por favor, un poco de entender para qué estamos aquí de una vez(…). «Si en algún momento podemos demostrar para qué sirve la política, es este. Si no, es que no servimos para nada».