Política

Interior licita una compra masiva de guantes y mascarillas por si hay un rebrote en otoño

El departamento que dirige Grande-Marlaska destina casi 12 millones de euros a la adquisición de 12,4 millones de mascarillas y 17,5 millones de pares de guantes / El proveedor debe comprometerse a entregar toda la mercancía antes del 10 de diciembre

Policías nacionales, en pleno servicio durante el estado de alarma.

Policías nacionales, protegidos con mascarillas, en pleno servicio durante el estado de alarma. EP

El Ministerio del Interior pretende llenar sus almacenes de material sanitario a la vuelta del verano para estar preparados por si se produce un rebrote de coronavirus el próximo otoño, como consideran más que probable las autoridades nacionales e internacionales. Con la experiencia vivida, la anticipación es clave para gestionar la crisis que pueda venir.

La Subdirección General de Gestión Económica y Patrimonial -adscrita a la Subsecretaría del Interior- ha abierto el plazo de recepción de ofertas para la compra de 12,4 millones de mascarillas de varios tipos y de 17,5 millones de pares de guantes en un procedimiento de licitación abierto que roza los 12 millones de euros. Las propuestas se podrán formalizar hasta las 19 horas del próximo 13 de julio.

Se trata de una reserva estratégica con la que la Secretaría de Estado de Seguridad dotará de equipos de protección individual tanto a su personal como a los órganos que dependen de ella, entre los que se encuentran la Policía Nacional y la Guardia Civil. Sólo estos dos Cuerpos suman 146.500 funcionarios, lo que da una idea de sus necesidades de material.

Memoria justificativa de la licitación de material sanitario por parte del Ministerio del Interior.

Con esta remesa, Interior pretende disponer de existencias «en número suficiente» para que los integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado puedan desarrollar el trabajo encomendado en sus «actuaciones ordinarias» y «como medida preventiva de aprovisionamiento por si fuera necesaria su utilización en caso de seguir con la propagación del virus o si hubiera un repunte del mismo en el próximo otoño», detalla la memoria justificativa.

Mascarillas FFP2, a cuatro euros

La autorización de este expediente de contratación por parte del secretario de Estado de Seguridad (Rafael Pérez) tuvo lugar el pasado 26 de mayo, cuatro días después de que la Subdirección General de Planificación y Gestión de Infraestructuras y Medios para la Seguridad presentara un informe en el que proponía la conveniencia de adquirir diverso material sanitario fungible para garantizar las reservas. No había trascendido hasta que este viernes se ha publicado en la Plataforma de Contratación del Estado.

Según se detalla en el pliego de prescripciones técnicas, consultado por El Independiente, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska pretende comprar 11,76 millones de mascarillas quirúrgicas por 5,88 millones de euros, lo que arroja un precio unitario de 0,50 euros. Este importe es casi la mitad del que fijó la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos y Productos Sanitarios el pasado mes de abril (0,96 euros).

De acuerdo con las características técnicas que se detallan en el pliego, estas mascarillas tendrán que garantizar una eficacia de filtración bacteriana «mínima» del 95 %, deberán ser de color «preferentemente azul», no podrán contener látex, silicona o PVC, su vida útil será de al menos dos años y habrán debido fabricarse en 2020.

Interior destina casi 12 millones de euros a la adquisición de 12,4 millones de mascarillas y 17,5 millones de pares de guantes de nitrilo

Interior también adquirirá 630.000 mascarillas de protección FFP2 o equivalente a cuatro euros como máximo la unidad, ascendiendo el presupuesto de este lote a 2,52 millones de euros. En este caso, se exige que tengan una eficacia de filtración mínima del 94 %, deberán presentar un diseño ergonómico ajustable, la carcasa tendrá que ser necesariamente semirrígida y el diseño, plegable. El contratista tiene que garantizar que el producto tenga una vida útil de al menos tres años.

Existe un tercer lote, que estará integrado por 349.571 cajas (de 100 unidades cada una) de guantes de nitrilo por 3.495.710 euros (a 0,2 euros el par). Éstos deberán estar fabricados en carboxilato de acrilonitrilo (sin polvo) preferentemente en color azul, serán de puño largo con reborde y su peso debe rondar los 5,2 gramos. Se ofrecerán en cuatro tallas, correspondiendo el 55 % del pedido a la ‘L’ y el 35 % a la ‘M’.

El presupuesto total de licitación (11.895.710 euros) se ha calculado sobre la base de un beneficio industrial del 7 % (832.699,70 euros), nada comparable a los márgenes que aplicó la mayoría de los fabricantes e intermediarios en la fase crítica de la pandemia. La sobredemanda ante la expansión mundial del virus hizo que el precio se disparara de forma exponencial.

La cuantía económica ofertada será el criterio que tendrá más peso en la valoración de las propuestas: el 90 %. Los diez puntos restantes los podrá obtener la empresa que ofrezca la mayor reducción del plazo de entrega sobre el calendario propuesto por la Administración.

Entrega en «45 días»

Los proveedores que resulten adjudicatarios tienen que comprometerse a suministrar el material en «45 días», plazo que empezará a contar a partir del 1 de septiembre o desde que se formalice el contrato si este trámite tuviera lugar en una fecha posterior. En todo caso, la mercancía tendrá que estar íntegramente depositada en la Escuela Nacional de Protección Civil -ubicada en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid- «antes del 10 de diciembre de 2020».

Los sindicatos policiales y las asociaciones profesionales de la Guardia Civil censuraron durante las primeras semanas de la crisis sanitaria la falta de material de protección con la que los agentes tuvieron que hacer su trabajo, circunstancia a la que achacan una parte importante de los contagios. Esta crítica ha sido siempre rechaza por el ministro Grande-Marlaska, que ha mantenido en sede parlamentaria y en sus comparecencias informativas que los funcionarios han contado desde un principio con los medios «precisos y necesarios».

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