Política

El ocaso de los grandes clanes del hachís del Campo de Gibraltar

La detención de 'El Pantoja' esta semana es el último éxito de la presión policial a las bandas del narcotráfico en la comarca gaditana / Los principales capos y lugartenientes de las organizaciones que operaban en la zona están en la cárcel o huidos

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El ocaso de los grandes clanes del hachís del Campo de Gibraltar
Guardias civiles, durante la detención de integrantes del 'clan de los Pantoja' el pasado mes de mayo.

Guardias civiles, durante la detención de integrantes del 'clan de los Pantoja' el pasado mes de mayo. GUARDIA CIVIL

Resumen:

«En una escala del 1 al 10, el tráfico de hachís en la zona de La Línea está ahora en el 2. Hay mucho tabaco y muy poco hachís, y el que entra lo está haciendo por el río Guadiaro, Sabinillas, la zona de Estepona, las proximidades de Marbella… En definitiva, por lugares que no están tan controlados». Habla un guardia civil que lleva años luchando contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, un testigo de excepción de cómo la férrea presión policial ha ido descabezando los grandes clanes de la droga que traen el chocolate desde Marruecos.

El último cabecilla en caer ha sido Jesús Heredia Heredia. El jefe del ‘clan de Los Pantoja’ fue detenido el pasado miércoles en un restaurante de Chiclana de la Frontera (Cádiz) en el transcurso de una operación liderada por la Brigada Central de Estupefacientes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional. Era el último de los grandes narcos del Campo de Gibraltar que no habían logrado llevar ante el juez. Para él, el confinamiento no ha terminado.

Hasta ahora había logrado zafarse del cerco policial. La última vez fue el pasado 25 de mayo, cuando el Organismo de Coordinación del Narcotráfico (OCON) de la Guardia Civil y la Udyco de Algeciras -después de más de un año de investigación- desmantelaron la organización que lideraba El Pantoja. La denominada Operación Caniche/rubio se saldó con la detención de 36 integrantes del grupo y la incautación de 4.300 kilogramos de hachís, 19 vehículos, nueve embarcaciones semirrígidas, de recreo, pesquera y motos acuáticas, numeroso material electrónico, de telefonía y náutico, un subfusil, un arma corta y dinero en efectivo.

Fue la continuación de la Operación Rubio, desplegada a mediados de enero de este año y que había supuesto otro golpe para el ‘clan de los Pantoja’. Entonces fueron detenidos nueve integrantes de este banda e intervenidos más de 2.000 kilos de hachís, 37.000 euros, tres vehículos, varias armas simuladas y equipos de telecomunicaciones, entre otros.

El Pantoja, ‘pieza de caza mayor’

Para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Jesús Heredia Heredia era una ‘pieza de caza mayor’. Vinculado al narcotráfico desde su juventud, El Pantoja aprendió el ‘oficio’ en la organización que lideraba Abdellah El Haj Sadek Membri, más conocido por su apodo de ‘Messi del hachís’. El ahora detenido fue escalando puestos en la organización delictiva hasta convertirse en lugarteniente del líder, para quien realizó labores de seguridad y logística.

A finales de noviembre de 2017, el ‘Messi del hachís’ pactó con la Fiscalía su entrega a las autoridades españolas tras haber permanecido escondido durante meses en Marruecos después de esquivar a la Policía Nacional. Quedó en libertad tras depositar una fianza de 80.000 euros a la espera de que se fijara la vista oral en la que sería enjuiciado por la comisión de delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

En marzo de 2019 burló las medidas de control judicial y huyó. «Comunico mi decisión de desaparecer por un tiempo, por tener verdadero miedo por mi integridad y la de mi familia. Todo ello a causa de la enorme presión policial a la que estoy siendo sometido, que en los últimos tiempos se ha convertido en insoportable; impidiéndome desarrollar una vida normal», justificó en un comunicado enviado al diario Europa Sur por medio de uno de sus abogados.

La detención de ‘el Pantoja’ es el último éxito de la presión policial al negocio del narcotráfico en el Campo de Gibraltar

«Cuando el ‘Messi del hachís’ huye a Marruecos, el que se hace cargo de todo es ‘El Pantoja’. Y, para mí, llevó a cabo una revolución. Empezó a utilizar drones para hacer seguimiento de las patrullas, usaba emisoras Motorola, fondeaba las gomas (narcolanchas) en alta mar y con embarcaciones de recreo traía el hachís a la costa, contrató a submarinistas para sacar los fardos…», comenta este guardia civil. La aventura para Jesús Heredia terminó el miércoles en un restaurante de Chiclana de la Frontera. Al menos por ahora.

El desmantelamiento del clan de ‘Los Pantoja’ ha sido el último gran golpe que han propinado la Guardia Civil y la Policía Nacional al narcotráfico en el Campo de Gibraltar, una de las zonas más castigadas por el desempleo y donde llegó a perderse el principio de autoridad por el poder que fueron acumulando durante años los clanes de la droga y la penetración que habían logrado en todas las esferas de la sociedad. De hecho, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) -mayoritaria en el Cuerpo- llegó a alertar del inicio de un ‘cartel de la droga’ en esta comarca gaditana, principal puerta de entrada de las sustancias estupefacientes en España.

En agosto de 2018, dos meses después de la llegada de Grande-Marlaska, el Ministerio del Interior puso en marcha un plan especial de seguridad para el Campo de Gibraltar. El operativo incluía un importante refuerzo de policías nacionales y guardias civiles (356 agentes en total) en todos los municipios de la comarca y la puesta a disposición de los agentes de vehículos y medios tecnológicos para poder hacer frente a las bandas del narcotráfico y el contrabando.

Investigación patrimonial

El plan no sólo perseguía el decomiso de la droga. Otro de sus pilares era potenciar la investigación patrimonial contra las organizaciones delictivas para perseguir el blanqueo de capitales ligadas a esa actividad, para lo que se crearon nuevos grupos especializados en ambos Cuerpos. Ello ha permitido debilitar las estructuras que sostienen económicamente a los clanes, cada vez más sofisticados.

Esa presión policial ha dado frutos. Hasta el pasado 30 de noviembre, últimos datos ofrecidos por el Ministerio del Interior, el dispositivo había permitido la incautación de 216.446 kilos de droga (207.040 kilos de hachís, 8.069 de cocaína, 835 de marihuana y 501 de heroína) y 1.083.418 cajetillas de tabaco de contrabando, así como la detención de 7.133 personas. Grande-Marlaska hará balance la próxima semana de los dos primeros años de funcionamiento del plan durante una visita a la zona.

La intensificación de ese acoso policial que conllevó la puesta en marcha de dicho dispositivo especial tuvo lugar semanas después de la detención de Antonio Tejón, líder del ‘clan de los Castaña’. Era uno de los narcotraficantes más buscados del Campo de Gibraltar. Cayó el 7 de junio de 2018 en el curso de una macrooperación desarrollada por la Policía Nacional en La Línea de la Concepción.

Los principales capos y lugartenientes de los clanes que operaban en la zona están ya en la cárcel o huidos de la Justicia

El otro cabecilla de la organización, su hermano Francisco (Isco), se entregó en octubre de ese año. Fue días después de que apareciera en un videoclip grabado con el artista de reggaeton Clase A. De la vida de lujo que llevaban a costa del dinero que obtenían con el tráfico de hachís pasaron a la austeridad de la celda de una cárcel. Quedaron fuera de juego en el tablero del narcotráfico.

Entre la detención de uno y la entrega de otro había caído su lugarteniente: Samuel Crespo Domínguez. Éste no protagonizó ningún videoclip, pero sí una huida de película. El 6 de febrero de 2018 logró escaparse del Hospital de La Línea en el que se encontraba merced a la ayuda que le brindaron 20 cómplices, que golpearon a los policías que lo custodiaban y al personal sanitario. No logró ser arrestado hasta el 27 de junio durante una operación conjunta realizada en Jimena de la Frontera (Cádiz).

Desde la puesta en marcha del plan de seguridad para el Campo de Gibraltar, la Policía Nacional y la Guardia Civil ha asestado varios golpes certeros contra los capos de la droga en la zona. En mayo de 2019 se desarrolló la Operación Alianza, saldada con la desarticulación de un banda de traficantes que estaba integrada por miembros de la ‘Ndrangheta (organización mafiosa italiana) y del ‘clan de los Castaña’. Se detuvo a 44 personas, se decomisaron 2.744 kilos de hachís y se incautaron 72.525 euros en metálico, 12 armas de fuego y 14 vehículos, entre otros efectos.

Más reciente fue el operativo policial -denominado Fortín– que supuso el apresamiento de Manuel Antonio P.L., conocido como ‘Kiko el fuerte’ y discípulo de ‘Los Castaña’. La redada se saldó con el arresto de otros 17 integrantes y la aprehensión de 3.500 kilos de hachís y diversas embarcaciones. En enero salió de la prisión algecireña de Botafuegos sin fianza.

Plan especial para la comarca

«En un año y medio se ha logrado restablecer el principio de autoridad en la zona y la caída de los cuatro mayores capos del narcotráfico del Estrecho», se felicita este guardia civil. «Yo he llegado a ver tres y cuatro gomas alijando en la playa y cada una con 2.500 o 3.000 kilos de hachís. Eso ha desaparecido. No entra nada y están paralizados. Ya no les entra el dinero a mansalva como antes», agrega.

Con los jefes de los clanes en la cárcel o fugados y con algunos lugartenientes fuera de juego, las lancheros aguardan en Marruecos ante la dificultad cada más creciente para colocar alijos en la península. «Las playas de La Línea están súpertranquilas. De vez en cuando alquilan las gomas [prohibidas en España si no cuentan con autorización previa], que están usando cuatro motores de 250 caballos cada uno. Salen de Marruecos y llegan a estar una semana en alta mar, haciéndoles el avituallamiento otras pequeñas embarcaciones», apostilla el agente.

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