Xavier Domènech vuelve al primer plano político con nuevo libro: «Un haz de naciones» y nuevo proyecto: el Instituto Soberanías. Un libro en el que » no me planteo el procés o la independencia, sobre eso reflexioné en el libro con Joan Tardà. En este libro me planteo el problema del estado e intento explicar por qué surgen proyectos nacionales alternativos». Y un instituto desde el que recomponer la izquierda catalanista.

Asegura que «dejó la política» y no lo hizo «para volver por otro lado» pero sigue desde primera fila el devenir de esa iquierda plural que ayudó a construir. Desde su atalaya universitaria aboga por un acuerdo entre Esquerra y los comunes, aunque reconoce que nadie lo defiende oficialmente, y asegura que el magnate de la producción audiovisual Jaume Roures no tiene nada que ver con ese empeño. Eso sí, recuerda en cada respuesta que las suyas son opiniones «desde fuera» sin ninguna responsabilidad ya en Podemos, los comunes ni los gobiernos en los que participan.

Pregunta.- ¿Vistas las votaciones del estado de alarma, con y sin ERC, cree que Esquerra sigue siendo un socio fiable para este Gobierno de izquierdas?

Respuesta.- Si ERC no está en esa mayoría parlamentaria es un problema para el conjunto de las izquierdas en España y todo el mundo se lo debería plantear así, mas allá de si ERC hizo bien o no saliéndose de ahí. Yo creo que no, que tenía que mantenerse, pero no lo plantearía en términos de si Esquerra es fiable. ¿El PSOE es fiable? De lo que estoy seguro es de qué tipo de políticas van a salir si eso no bascula hacia ERC y bascula hacia Cs .

P.- ¿La relación entre ERC y Podemos echa de menos a Joan Tardà y Xavier Domènech?

R.- Es cierto que Joan Tardà y yo tenemos muy buena relación y que esta relación se construyó en ese momento. Hubo un momento en que nos estábamos peleando con Esquerra y le mandé un mensaje duro, y Joan me contestó “tu y yo no podemos perder el contacto” y no lo perdimos nunca. Espero que eso se pueda dar ahora, no lo sé. Al final somos todos de izquierdas y no vamos a hacer algo tan contradictorio como pelearnos. Aunque las campañas contra Esquerra eran a cara de perro.

Tardà y yo tenemos muy buena relación, pero las campañas contra ERC eran a cara de perro

P.- ¿El objetivo del Institut Soberanies es reconstruir eso?

R.- No, es previo, pero no menos importante. Estamos en un momento de bloqueo tras la gran oleada que representó el 15M y la gran oleada del independentismo. Nos planteamos varias cosas: reflexionar sobre la diversidad, sobre la década que hemos vivido. Desde el catalanismo de izquierdas proponemos un espacio de diálogo, de reflexión y de formación, que es algo que no hemos podido tener durante estos años. Esto quiere contribuir a hacer más fuertes a las izquierdas catalanistas. Pero no se crea para reconstruir puentes, eso corresponde a los partidos políticos y yo ya salí de esa dinámica para no volver a entrar desde otro lado.

P.- Pero se ha leído como un movimiento partidario, para poner las bases de una alianza entre comuns, ERC y la CUP.

R.- Estamos en un momento preelectoral, y en Cataluña todo se lee en términos de coyuntura política y todo tiene un significado. Se puede leer en el sentido de reforzar el catalanismo progresista, pero no surge para que haya un gobierno específico en la Generalitat. Aunque quisiera, no tiene ese poder, esa capacidad. Me ha sorprendido el eco en términos comunicativos, es un instituto.

P.- Esa repercusión responde en gran parte al papel de Jaume Roures en ese Instituto.

R.- Jaume Roures es un colaborador más. El Instituto se autofinancia, y está yendo muy bien con los cursos y suscripciones. Esa idea de que viene alguien y pone un maletín no es así, es una página web, no es el Palace.

P.- Roures es un personaje muy controvertido, con mucho poder mediático que ya había estado intentando asociar a ERC y Podemos.

R.- Estuvo en la cena famosa con Junqueras, pero puedo prometer que no es una gran operación política, aunque es cierto que los ingredientes dan para una novela. Hay más de 40 colaboradores y Roures es uno más. Es cierto que es una persona próxima a Podemos.

P.- El pacto de Colau en el Ayuntamiento con el PSC y Manuel Valls rompió la relación de los comunes con el independentismo?

R.- Los comunes y ERC nunca han gobernado juntos hasta ahora, que gobiernan juntos en Lleida y Tarragona. En realidad es un avance.

P.- Permite pensar en un futuro gobierno catalán de ERC y comunes.

R.- En el futuro gobierno de la Generalitat solo hay dos alternativa: JxCat y ERC o ERC con otros, no hay más opciones. Ni ERC ni los comunes, o el PSC, han expresado que quieran gobernar juntos. Los comunes nunca han dicho que quieran gobernar solo con ERC, sí con ERC y el PSC. ERC no ha dicho que quiera gobernar solo con los comunes. Pero en Cataluña solo ha dos alternativas, un gobierno de ERC y JxCat que llevan años peleados u otro gobierno. La gente puede optar, pero en algún momento alguien tendrá que explicar qué quiere. Todo gobierno que sea de izquierdas y catalanista me gusta más y creo que es mejor.

El actual gobierno de ERC y JxCat está agotado, se tendrá que pensar en algo diferente»

El actual gobierno de ERC y JxCat está agotado e incluso la gente más independentista, que más ha apostado por la unidad, si reflexiona ve que está agotado. Se tendrá que pensar en alguna cosa diferente.

P.- ¿Ve a ERC capaz de romper con JxCat, pese a la losa sentimental que representa el 1-O?

R.- Creo que sí. El tripartito parecía imposible y se formó con Esquerra. Al final tienes que decidir si quieres gobiernos de izquierda o no, y a partir de ahí empezar las valoraciones. A partir de lo que quieres, ves con quien construyes. Si quieres que en Cataluña haya un gobierno de izquierdas es muy evidente que ERC tiene que estar ahí, y a partir de ahí ves cómo construyes.

P.- ¿El tercer grado a los presos del procés servirá para aplacar la exigencia de una amnistía?

R.- Va a ser una campaña muy marcada por la competición entre ERC y JxCat, van a hacer un esfuerzo enorme porque saben que la campaña es muy importante para ellos. Habrá una batalla en la que, al final, solo puede quedar uno. En cuanto a los presos, hay partes del Estado que han adoptado una actitud marcadamente represiva hacia el independentismo catalán, una actitud, en mi opinión, suicida para le Estado. Y hay un Gobierno que tiene problemas con parte de ese Estado, como hemos visto en términos judiciales en los últimos tiempos. Ahí hay un problema que se tiene que solucionar, no solo por el tema de los presos, sino porque es un problema grave.

Hay partes del Estado que han adoptado una actitud marcadamente represiva hacia el independentismo catalán»

Cuando se da la sentencia contra los líderes independentistas, Carlos Lesmes se erige como defensor del Estado contra aquellos que ofenden al estado, con todos los generales delante y las protestas en las calles de Barcelona. Ahí hay un problema.

P.- ¿Coincide con Pablo Iglesias en que el Gobierno ha aprobado un escudo social que no tiene paragón para aforntar los efectos de la Covid?

R.- Hay un criterio bastante claro para valorarlo, la gestión de la crisis de 2008 y la comparación es positiva para este Gobierno. Primero con Zapatero y después con Rajoy las medidas adoptadas fueron para evitar que los bancos quebrasen, pero no las personas. Este Gobierno ha hecho políticas que van en sentido contrario. Se tendrá que ir mucho más allá de lo que se ha ido, pero no hay color.

P.- ¿Ve a este Gobierno capaz de ir más allá?

R.- Es evidente que en el gobierno hay una polaridad entre lo que representa Nadia Calviño, la austeridad que ya fracasó en 2008 y lo que representa Pablo Iglesias. No sé cómo se va a dilucidar eso, pero tiendo a pensar que hasta diciembre-enero habrá una propuesta expansionista, porque sino la economía entra en bloqueo, lo que pueda pasar después lo desconozco.

P.- En el libro asegura que una parte de los comuns estuvo a punto de sucumbir a la presión para que Podemos se abstuviera en el pacto PSOE-Cs

R.- Hubo una presión muy fuerte con la idea de que seríamos los responsables de la repetición electoral y hubo presiones tanto sobre Podemos como en los Comunes, para dejarlos gobernar. Yo no estaba de acuerdo, no habíamos ganado las elecciones en Cataluña para que Albert Rivera fuera vicepresidente. Porque además Rivera se había estrellado en esas elecciones en Cataluña y en España. Hubo debates, el PSOE estaba convencido de que no teníamos otra opción, pero se impuso el no.

En 2015 no habíamos ganado las elecciones en Cataluña para que Albert Rivera fuera vicepresidente»

P.- Afirma que Cataluña es lo más parecido a la España plural. ¿Visto lo pasado estos años, ha replicado Cataluña la fractura de las dos Españas?

R.- No. Hubo un momento en el procés en el que sí hubo una polarización muy importante, después del 3 de octubre y sobre todo cuando se produce la declaración unilateral de independencia, y el reflejo de eso es el resultado extraordinario de Cs en las elecciones. Pero al cabo de pocos meses, si uno mira las encuestas de autoidentificación ya estábamos en los niveles anteriores, con tantos por ciento elevadísimos que se considera ncatalanes. Hay polarización política, pero es el signo de nuestros tiempos.

P.- ¿Cataluña es tan de izquierdas como pretenden los catalanes?

R.- En Cataluña hay una autoidentificacion de izquierdas superior al resto de España. El independentismo que venía del mundo convergente ha tenido que hacer un esfuerzo enorme para decir constantemente que no era Convergencia y presentarse como una opción no de derechas. Eso significa que ser de derechas en Cataluña está peor visto que en otros espacios del Estado, aunquees complicado ver que la derecha ha gobernado durante 40 años en Cataluña y en cambio la gente se declara de izquierdas. También es cierto que las izquierdas han sacado resultados extraordinarios en Cataluña, el PSUC históricamente, el PSOE y en 2015 Podem.

P.- ¿Los partidos progresistas se han dejado arrebatar la bandera de la izquierda por el independentismo?

R.- La defensa de la nación española fue capturada durante 40 años por el franquismo, y eso tuvo efectos. Eso es previo a la existencia del independnetismo. Es cierto que a partir del cambio de milenio, con “la roja” parecía que una nueva forma de nacionalismo desacomplejado podía acabar con todo esto.

Respecto a las banderas, el independentismo ha sido durante muchos años el principal horizonte de ruptura. A partir de un cierto momento lo nacional se convierte en espacio de impugnación, eso pasa también en el Estado, que a medida que pierde soberanía a favor de Europa y los dictats financieros hace de lo nacional su fuente de legitimación. El aznarismo se puede definir en esos términos, con la bandera más grande de España en Colón. Hay una construcción nacional para legitimar unas élites políticas, en Cataluña paso lo mismo. Una parte de las elites políticas intenta relegitimarse en el proyecto independentista, pero el independentismo no es reducible a eso, porque hay mucho más.

Una parte de las élites catalanas intenta relegitimarse con el prOyecto independentista»

P.- Denuncia la parálisis del PSOE entre 2015-2018 y le recrimina no haberse atrevido a una investidura con los partidos independentistas

R.- Apunto que en 2015 se produce el fin del bipartidismo, pero ni PP ni PSOE metabolizan ese fin. El PSOE se pasó desde 2015 hasta 2019 negando que existía una alternativa que fue la que le dio la investidura. No lo negaron porque fueran tontos, tenían la pulsión de que no se podía dar esa mayoría porque era el fin del bipartidismo. La alternativa del PP era el crujimiento del sistema, o me dáis la mayoría o nuevas elecciones, constantemente. Eso crujió al PSOE y crujió al sistema político durante unos años en que pasaron muchas cosas.

Provocó un bloqueo que fue el mismo que llevó a Pedro Sánchez a la repetición de elecciones, afirmaba que no podía dormir si había un gobierno de coalición con Podemos, aunque después le hacia mucha ilusión, pero su idea era cargarse a Podemos para pactar con Cs. Y el único resultado fue el crecimiento espectacular de Vox.

P.- Ese bloqueo explica la implosión de Podemos, del éxito del 2015 a las elecciones de 2019 a las que se presenta dividido y con la escisión de Más País?

R.- Ningún otro partido que ha llegado tan lejos tan rápido. Pero es verdad que ha habido muchos cambios de horizonte. El primero era de impugnación total del sistema y vamos a asaltar los cielos, y había encuestas que apuntaban que era posible. El resultado fue extraordinario, pero no se consiguió. En las segundas elecciones lo que se dirimió era quien quedaba primero en la pugna por la izquierda, y después el objetivo era buscar un gobierno de coalición con el PSOE. En ese proceso las expectativas van bajando.

Igual la república no es el horizonte de esperanza en España, pero la monarquía está en crisis y ahí tendrá que empezar a introducirse el discurso republicano»

En España falta un horizonte de cambio político que no parta solo de políticas sociales, que pueda ir más allá y el republicanismo es la gran vía también en España. La monarquía esta en una crisis de legitimidad muy potente. Igual la república no es el horizonte de esperanza en España, pero la monarquía está en crisis y ahí tendrá que empezar a introducirse el discurso republicano.

P.- ¿Le decepciona la gestión de los liderazgos personales en Podemos, esas batallas personales que han debilitado el partido?

R.- El mismo Iglesias ha reconocido que hay cosas que no hemos hecho bien. Vistalegre fue un momento muy tenso. Vamos a dejar un poco de tiempo, se tienen que solidificar los espacios políticos y eso va más allá de los liderazgos, faltan años para hacer una valoración de esto. 2011 es un momento de gran crisis de la representatividad en España y en ese momento y en que caen los grandes partidos y las grandes ideologías solo quede la confianza en las personas. Eso hace que las nuevas formulas políticas sean profundamente encarnadas en personalidades, porque la gente ya no se fia en izquierdas o derechas, confía en personas concretas y eso construye liderazgos muy potentes. El problema es como pasas de esa fase inicial a algo, por eso digo que les dejaría unos años para hacer una valoración.

P.- ¿También a Cs, que ha seguido un proceso paralelo?

R.- Cuando Albert Rivera dijo en 2019 que no pactaría con el PSOE fue la primera vez que lo cumplió y le provoca la gran debacle, lo que me da la visión de que Cs es un partido construido desde las élites, con medios de comunicación que le apoyaban. Dejó de funcionar porque hubo gente detrás de Cs, que había puesto mucho dinero y lo retiró porque no hacían lo que ellos querían. Ahora vuelve a funcionar, por tanto deben estar haciendo lo que deben. No creo que Cs y Podemos sean equiparables por eso. Podemos y las confluencias han tenido una presión mediática muy fuerte y han aguantado, más o menos.  

P.- ¿Comparte las criticas directas a periodistas de Iglesias y Echenique?

R.- No lo he seguido. Sé que Podemos ha tenido una relación con los medios a veces compleja pero no he seguido esta última polémica.