España | Política

Iglesias abre la veda contra Carmen Calvo para desactivar su poder

Calvo tendrá un papel activo en la búsqueda de apoyos presupuestarios "y habrá muchas más escaramuzas de aquí a noviembre", dicen en el Gobierno

Carmen Calvo, en el Congreso. EP

Unidas Podemos ha abierto la veda contra la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en un intento por desactivar su ascendente en el Gobierno. Convertida desde hace tiempo en la china en el zapato para los morados, además de encabezar a un sector nada desdeñable del Consejo de Ministros, los de Pablo Iglesias han encontrado en la crisis en torno a Juan Carlos I el pretexto para intentar minar su posición interna.

Para no apuntar en persona al jefe del Ejecutivo, han decidido cargar sobre Calvo la responsabilidad exclusiva de la marcha del Rey emérito. «Es quien ha hecho cómplice al gobierno de esta operación de la Casa Real», proclamaba el presidente del Grupo de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, para anunciar una petición de comparecencia en el Congreso de la vicepresidenta. Obviando deliberadamente que Pedro Sánchez estaba en la «cocina» de esa decisión a través de su director de Gabinete, Iván Redondo, y que la Casa Real era la otra voz autorizada en la búsqueda de una salida para el padre del Rey, resulta que para Podemos todo es culpa de la «número dos» del Ejecutivo.

No deja de ser paradójico que uno de los dos partidos que se sienta en el Consejo de Ministros exija la comparecencia en el Congreso de un miembro de dicho Consejo. En declaraciones a Rac1 Asens argumentó que «creemos que hacen falta explicaciones. Y quien las debería dar es la vicepresidenta, que ha pilotado la negociación».

Los de Iglesias quieren pasarle factura por un rosario de enfrentamientos

En realidad, lo que hace Podemos es pasarle factura por los sucesivos enfrentamientos que han protagonizado, el último, por vetarles en una cita con Ciudadanos, en la que parece que tan sólo se habló de la marcha de los acuerdos postCovid, pero que ha derivado en «casus belli» para Unidas Podemos. Pero no sólo, porque con la petición de su comparecencia, se quieren adelantar a los futuros pasos de Calvo convencidos de que la vicepresidenta continuará con su propia agenda de contactos y de negociaciones con la vista puesta en los Presupuestos Generales del Estado.

«Vamos a ver muchas escaramuzas de aquí a noviembre», admiten en el Gobierno una vez que el propio Sánchez ha dado la orden de llamar a todas las puertas posibles para intentar sacar adelante los que serían sus primeros Presupuestos. Y si para eso tiene que pactar con la formación de Inés Arrimadas o con UPN o Foro Asturias, no se lo pensará dos veces. Calvo tendrá un papel activo en la búsqueda de esos apoyos, «para eso es la vicepresidenta», subrayan en su entorno, a pesar del profundo rechazo que genera en sus socios de Gobierno.

No es que Unidas Podemos desestime el poder de tener unas cuentas con las que asegurar la continuidad de la legislatura y sustituir finalmente los PGE de Cristóbal Montoro de 2018, pero no quieren ser unos convidados de piedra en esa negociación. Pero si ya de paso, desgastan o cercenan el poder interno de Calvo, a quien respalda un buen número de ministros, mejor que mejor.

Unidas Podemos no se fía de Calvo

No es la primera vez que un Consejo de Ministros se parte en dos incluso siendo ejecutivos monocolores. La diferencia es que esta vez la batalla se traslada al Congreso de los Diputados, de modo que un partido de Gobierno ejerce, al tiempo, de oposición a ese mismo Gobierno o, al menos, a una parte del mismo, ese que «mira hacia la derecha», como dijo esta semana la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Con esta estrategia se intenta salvar además la relación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que si bien siempre se había mantenido a salvo de los enfrentamientos en el seno del Gobierno, está maltrecha por el silencio del inquilino de la Moncloa, que no adelantó a Iglesias la marcha fuera de España de Juan Carlos. Otra cosa es que no lo hiciera por falta de confianza, tal y como le preguntaron el pasado martes el rueda de prensa.

«Los despachos son reservados, hay una confidencialidad entre la Casa Real y mi persona, como presidente que yo preservo y, por tanto, lo único que me corresponde a mí, que es mi obligación, es respetar la toma de decisiones de la Casa Real, del jefe del Estado y también el momento en que decida hacerlo público», dijo el presidente del Gobierno el pasado martes en rueda de prensa. Pero Unidas Podemos se consuela apuntando hacia Carmen Calvo.

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