Política

Los médicos pidieron al Gobierno el 14 de agosto que prohibiese la marcha de Colón

La Organización Médica Colegial (OMC) remitió un escrito conjunto al ministro de Sanidad, Salvador Illa, en el que advertía del "alto riesgo" de la concentración: "Era un daño evitable"

Una asistente a la manifestación de Colón con la mascarilla rasgada EUROPA PRESS

«¡Queremos ver el virus!» Esta es una de las consignas que gritaban unas 3.000 personas el pasado domingo en la madrileña plaza de Colón, en Madrid. La distancia de seguridad y el uso de la mascarilla brillaron por su ausencia, mientras España se precipita a la segunda ola de la pandemia. Este mismo lunes saltaba además una noticia desafortunadamente previsible: el doctor Jackie Calleja, especialista en ginecología del Hospital Ruber Internacional, comunicó a través de Twitter que uno de los asistentes había ingresado en su centro con un resultado positivo en coronavirus, y «a un paso de la UCI».

Las explicaciones aportadas por el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco que justificó su decisión de autorizar la manifestación porque los convocantes «mintieron» y no mencionaron «nada que tuviera que ver con el uso de la mascarilla», no han convencido a la comunidad médica, donde aseguran que el desastre que puede suponer para la seguridad ciudadana una convocatoria de estas características era «un daño evitable», precisamente porque las principales organizaciones médicas del país alertaron días antes, concretamente el viernes 14 de agosto, al Ministerio de Sanidad de la naturaleza de la cita y pidieron directamente su prohibición por la amenaza de que pudiera constituir «un atentado grave contra la salud pública», según el escrito al que ha tenido acceso este periódico.

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En concreto, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) remitió esta misma advertencia al ministro Salvador Illa, a la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), María Jesús Lamas, así como a distintos organismos de la Comunidad de Madrid, como a la consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, desde cuyo departamento se aduce que la autoricación de las marchas son «competencia exclusiva» de la Delegación del Gobierno y a ellos no les llegó en ningún momento «información oficial» de la del domingo.

De este modo, la advertencia de esta organización pone en entredicho las explicaciones de José Manuel Franco, tal y como subraya el tesorero del CGCOM y coordinador del Observatorio contra las pseudociencias de la Organización Médica Colegial de España (OMC), Jerónimo Fernández Torrente. «El delegado del Gobierno tenía canales suficientes de conocimiento como para desautorizar una manifestación que supone un alto peligro para la salud pública», lamenta el doctor, que informa además de que, junto con la petición anteriormente referenciada, se envió al Gobierno un dossier en que se detallaba el extenso programa que habían colgado los promotores en sus canales de difusión.

«No había que hacer más que querer enterarse un poco. Se sabía que esto no era una convocatoria por la libertad de expresión como se dijo, y es un derecho que está por debajo de otros como el derecho a la salud pública o a la seguridad de todos los ciudadanos», continúa Fernández.

Denuncia además que se autorizase la mencionada marcha cuando esa misma semana se había reunido de urgencia el Consejo Interterritorial de Salud para tomar cartas en el asunto ante el aumento de contagios -sólo el pasado fin de semana se sumaron más de 16.000 contagios al total- y se anunciaron medidas como la limitación de encuentros sociales a un grupo estable de convivencia. «Los poderes públicos deberían tutelar por encima de cualquier cosa la salud pública a través de los medios preventivos más oportunos» y, en este caso, «esto no ha sucedido».

En declaraciones a El Independiente, el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Miguel Ángel Sánchez Chillón, también ha condenado una marcha que «pone en duda el método científico y cualquier tipo de progreso de la sociedad actual» y cuestiona que «se haya permitido un acto que conlleva un alto riesgo para la salud pública».

Este tipo de actuaciones «echa por tierra toda la labor de educación y sensibilización que estamos realizando los profesionales sanitarios desde hace meses y que son vitales para prevenir contagios», se pronuncia también Ana López Casero, miembro del Comité Directivo del Consejo General de Farmacéuticos, que lamenta la permisividad de actos que «confunden a la población, favorecen posibles rebrotes y, desgraciadamente, ponen en riesgo muchas vidas».

Encuentro de «besos y abrazos, sin mascarilla»

Los promotores de la primera gran marcha multitudinaria contra las medidas antiCovid son unos viejos conocidos para la comunidad científica y médica. Durante días, promocionaron en canales de difusión como Telegram la convocatoria de Colón con lemas como «Tú a mis hijos no les pones un bozal» o «Tú a mi no me obligas a vacunarme».

Cartel promocional de la manifestación contra el uso de mascarillas el pasado 16 de agosto en Madrid

Es el caso del canal de difusión de Josep Pamiès, gurú de las pseudoterapias, desde el que también se han impulsado encuentros anteriores de «besos y abrazos, sin mascarilla» en otros puntos de la geografía española, como en San Pere de Ribes (Barcelona) el pasado 14 de julio. «Esta mal llamada pandemia la paramos con besos, abrazos, plantas medicinales, MMS y confianza en nosotros mismos», recogía la convocatoria.

Los organizadores, que defienden consignas como que «gracias al coronavirus este año están muriendo menos personas que en años anteriores», apuntaron directamente a los medios de comunicación como parte de los «sicarios del negocio del miedo» en su convocatoria. El pasado domingo, varios periodistas fueron amenazados, agredidos e incluso escupidos en la plaza de Colón de Madrid.

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