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Trump usa la Casa Blanca y al jefe de la diplomacia en su propio beneficio electoral

Las intervenciones de Melania en el Jardín de las Rosas y Pompeo rompen las normas de neutralidad de las instituciones

Melania Trump y Donald Trump

Donald Trump besa a su esposa Melania, tras su discurso en la Convención Republicana. EFE

Donald Trump está dispuesto a todo para quedarse en la Casa Blanca. En la segunda noche de la Convención Nacional Republicana, más virtual que la primera, el presidente ha dinamitado las líneas rojas al permitir el uso de la Casa Blanca para que su esposa, Melania Trump, defienda su mandato y llame a su reelección. La Casa Blanca es un edificio federal y no puede usarse como si fuera la sede de un partido político.

También ha intervenido desde Jerusalén, el secretario de Estado, Mike Pompeo, lo que las normas de la diplomacia, que se concibe que actúa en defensa del Estado, no de un partido o líder político. Recientemente los funcionarios del Departamento de Estado, que dirige Pompeo, han recibido una comunicación que les informaba para que se abstuvieran de realizar declaraciones políticas en la campaña electoral.

Es la primera vez en 75 años que un miembro del gobierno federal en funciones hace campaña política.

Trump incluso ha celebrado un acto de gobierno, una ceremonia de naturalización, en plena convención, y ha perdonado a un preso por robo. La primera dama, que es eslovena nacionalizada estadounidense, ha recordado cómo ella esperó diez años a tener los papeles en regla.

Melania Trump, que fue modelo antes de relacionarse con el magnate, se benefició de una carta verde especial concebida para personalidades con una trayectoria destacada.

Melania Trump ha cerrado la segunda jornada de la Convención con un discurso más moderado que otros miembros de la familia Trump, como el combativo Donald Jr, más trumpista que Trump. Otros dos hijos del presidente han intervenido este martes, Eric y Tiffany. Ivanka lo hará el jueves, cuando Donald Trump dará su discurso de aceptación de la nominación como candidato republicano a la Presidencia.

La primera dama ha mostrado su empatía con las víctimas del coronavirus, una enfermedad «que ha asolado nuestro hermoso país». Estados Unidos es el país con más casos y más fallecidos en el mundo: más de 5,7 millones de positivos y más de 178.000 muertos, según la Universidad Johns Hopkins.

«Donald hará todo lo posible para que todo el mundo tenga acceso a la vacuna», ha señalado Melania Trump, que ha apelado a votar por el actual presidente, por el voto del «sentido común».

También ha aludido a la brecha que existe en Estados Unidos debido al racismo, lo que ha quedado de manifiesto aún más con sucesos como la muerte de George Floyd, hace tres meses en Minneapolis, y el ataque sufrido en Wisconsin por un afroamericano que se debate entre la vida y la muerte tras recibir siete disparos por la espalda de un policía en circunstancias no aclaradas.

No estamos orgullosos de partes de nuestra historia. Animo a la gente a centrarse en nuestro futuro, mientras todavía aprendemos de nuestro pasado», dice Melania

«Es una realidad dura», ha dicho Melania Trump. «No estamos orgullosos de partes de nuestra historia. Animo a la gente a centrarse en nuestro futuro, mientras todavía aprendemos de nuestro pasado», ha añadido en un tono conciliador poco habitual en los Trump.

Trump aludió a que su esposo es un político fuera de la norma, «que no se limita a las palabras», porque llegó al cargo sin experiencia previa, pero ha demostrado todo lo que puede hacer en la Casa Blanca y por eso pide que le den cuatro años más. «Uno puede estar o no de acuerdo con él pero sabes lo que piensa, es auténtico… No pierde el tiempo con juegos políticos», ha dicho Melania Trump.

No ha aludido a Joe Biden, ni a los demócratas y sus seguidores, de forma intencionada. Ha subrayado que es necesaria la unidad en estos momentos.

El uso de la Casa Blanca como plataforma política ha sido criticado no solo por los demócratas, también por organizaciones afines a los republicanos, o por defensores de las instituciones, como The Lincoln Project.

No es la primera vez que Melania Trump interviene en una Convención Republicana. Ya habló en 2016 y su discurso, en parte plagiado de una intervención de Michelle Obama, entonces primera dama, causó sorpresa.

En un libro que se publica en septiembre, Melanie and Me, Stephanie Winston Wolkoff , mantiene que fue Ivanka Trump, la hija favorita del presidente quien estuvo detrás de ese momento tan complicado para la esposa de su padre.

Desde Jerusalén, donde se encuentra en viaje de trabajo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha subrayado cómo su familia vive más segura gracias al trabajo que está realizando el presidente, Donald Trump.

Ha recordado cómo Trump ha sido el presidente que ha hecho posible que se traslade la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, «la capital legítima de la patria judía», según Pompeo. Ha aludido al reciente acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, avalado por Trump, «sobre el que nuestros nietos leerán en sus libros de Historia».

En la tercera jornada interviene el vicepresidente, Mike Pence, y en la última será Donald Trump, que ha estado presente todos los días, quien despedirá el evento. Las intervenciones previas ya anticipan lo que nos espera. Trump se presentará como el salvador frente al peligro socialista.

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