«¡Estamos muy vivos! No hay nada que no podamos hacer. Para aquellos que os habéis quedado atrás, que habéis sido golpeados, que habéis sido marginados, os digo: esta es vuestra campaña». Un exultante Joe Biden, que ha vencido en el Supermartes en 10 estados, ha confirmado a sus seguidores que su triunfo en Carolina del Sur era el principio de su renacer como aspirante demócrata.

Biden ha logrado la mayoría de los delegados en el Supermartes y se ha puesto en cabeza en la carrera por la nominación demócrata. El ex vicepresidente de Obama ha logrado la victoria en Alabama, Arkansas, Maine, Massachusets, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas y Virginia.

Los triunfos menos esperados han sido Minnesota y Massachusets, ya que en los estados con una sólida minoría afroamericana (como Alabama) Biden siempre ha ido en cabeza.

En el mitin en Los Angeles el ex vicepresidente Joe Biden estaba tan fuera de sí, que ha confundido a su hermana con su esposa, las dos en el estrado. Una espontánea ha subido al escenario y ha provocado un incidente que ha sorprendido por la tardía reacción del equipo de seguridad.

La lucha final será con el senador por Vermont Bernie Sanders, que se ha impuesto en California, donde se han puesto en juego 415 delegados. También ha vencido en Colorado, Utah y Vermont.

«¡Gracias, California! Habéis mostrado a los americanos que estamos preparados para gobernar y gestionar una economía para todos y no solo para el 1%», ha escrito Sanders en su cuenta de Twitter.

Texas, la otra joya de la corona de esta jornada histórica para la nominación demócrata con 228 delegados, ha sido finalmente para Biden, aunque en este estado la disputa ha sido muy reñida.

La fuerza del aparato demócrata

El llamado Supermartes, debido a que es el día en el que se decide una tercera parte de los delegados (1.357 de 1.990) que elegirán al candidato a las presidenciales, ha coronado al ex vicepresidente de Obama, Joe Biden, como el claro candidato del aparato del Partido Demócrata. A la vez ha confirmado a Bernie Sanders como el aspirante con una gran base entre los jóvenes y los hispanos.

Para electrizar al electorado los demócratas necesitan un candidato sólido que cuente con el apoyo de las minorías. Biden tiene experiencia y está claro que el aparato del partido le respalda. Cuenta con el respaldo de los afroamericanos y los hispanos más moderados.

Sanders fascina a los más jóvenes y a los hispanos más a la izquierda. En Florida, por ejemplo, a Sanders la mayoría de los hispanos lo condena por filocastrista. Frente al presidente Donald Trump, el senador Bernie Sanders lo tendría difícil en este decisivo estado si fuera el candidato a la Presidencia el 3 de noviembre.

No se puede ganar a Donald Trump con la misma política de siempre», dice Bernie Sanders en Vermont

Desde su bastión de Vermont, donde ha ganado la mayoría de los 16 delegados en juego, Bernie Sanders ha lanzado un mensaje de lucha a sus fieles al mostrarse seguro de que ganará la nominación, cuando todo indica que posiblemente se quedará a las puertas, al igual que en 2016 cuando la candidata fue la ex secretaria de estado Hillary Clinton. «No se puede ganar a Donald Trump con la misma política de siempre», ha dicho Sanders.

La disputa final será entre Biden y Sanders, los dos septuagenarios, uno moderado y otro izquierdista. Es posible que la convención nacional demócrata sea disputada, lo que no pasaba desde 1952.

Biden, que no había ganado unas primarias desde que empezó a competir en 1988 hasta este sábado en Carolina del Sur, ha despegado como un ave fénix. Ha sido crucial la retirada de los aspirantes moderados Pete Buttigieg y Amy Klobuchar. Una señal clara: Minnesota, el estado de la senadora Klobuchar, ha sido para Biden.

También el texano congresista Betto O’Rourke, que se retiró de la contienda hace meses, le ha dado su apoyo y finalmente Biden se ha apuntado a su favor Texas, donde los hispanos son más moderados.

Hasta ahora el ex presidente Barack Obama no ha hecho público su respaldo a quien fuera su número dos entre 2008 y 2016. De momento Obama ha anunciado que estará con quien gane la nominación demócrata. Será otro gran impulso para las aspiraciones de Biden.

Es el momentum de Joe Biden, a quien la bendición del congresista Jim Clyburn en Carolina del Sur, un estado con un tercio de población afroamericana, catapultó a la victoria el sábado. Hasta entonces parecía enterrado, pero los primeros estados son más simbólicos que decisivos en realidad.

El dinero no lo puede todo

La derrota tiene nombre y apellidos este Supermartes. El multimillonario Mike Bloomberg había apostado todo por esta jornada electoral y no se ha apuntado el triunfo en ningún estado. Tan solo en el territorio de Samoa, 56.000 habitantes, donde estaban en juego seis delegados ha logrado la victoria.

Para ser exactos, Bloomberg se ha impuesto en el condado de Pitkin, en Colorado, donde se ubica la estación de esquí de Aspen, y se ha quedado cerca de Sanders en el valle vinícola de Napa en California.

Ha invertido unos 500 millones de dólares de su fortuna personal, que se estima que supera los 62.000 millones de dólares. Cuenta con más patrimonio que todos sus rivales, incluido el presidente Donald Trump, que se burla de él llamándolo Mini Mike.

Bloomberg solo ha ganado en el territorio de Samoa, donde estaban en liza seis delegados, pero no ha conseguido delegados en Virginia, por ejemplo, donde ha invertido 18 millones de dólares en anuncios. O en California donde ha apostado muy fuerte.

La campaña del ex alcalde de Nueva York evalúa si seguirá en la contienda más allá del Supermartes. Es probable que por cuestión simbólica quiera aguantar hasta las primarias en Nueva York, pero sin posibilidades de imponerse finalmente a Biden o Sanders. O confiar en una contienda apurada y que en el desempate sea favorecido, pero sería una locura.

También hay otra derrotada, la senadora por Massachusets, Elizabeth Warren, que se mantiene en la carrera por la nominación demócrata pese a no contar con opciones de victoria. Ha quedado tercera en su estado, por detrás de Biden y Sanders, todo un mensaje de su electorado más fiel. «Estoy en la lucha», ha reiterado esta madrugada, pese a sus decepcionantes resultados.

Fue paradójicamente Elizabeth Warren quien ayudó a Joe Biden en el primer debate en el que participó el millonario Mike Bloomberg. Warren destrozó a Bloomberg, a quien retrató como «un millonario que quiere sustituir en la Casa Blanca a otro millonario».

Recordó el historial de acoso a mujeres en su compañía y dejó hecha la tarea a Biden, que se habría encontrado con más dificultades este Supermartes con un Bloomberg sólido. En todo caso, lo que intentaba Bloomberg, es decir, competir directamente a partir del Supermartes nunca antes se había intentado.

«Sea cual sea el número de delegados que logremos esta noche, hemos hecho algo que nadie creía que fuera posible: empezar con apenas un 1% en los sondeos y ser ahora un aspirante a la nominación demócrata», ha dicho el ex alcalde de Nueva York a sus seguidores en Palm Beach, Florida.

El sábado Joe Biden se jugaba el todo o nada en Carolina del Sur, donde había asegurado en el último debate que sería el primero. Llegó, ganó y resurgió como un aspirante con posibilidades.

Sus opciones se multiplicaron este lunes tras el apoyo de los aspirantes moderados que tiraron la toalla después de Carolina del Sur, el ex alcalde de South Bend Pete Buttigieg y la senadora Amy Klobuchar.

El Supermartes confirma cómo la carrera por la nominación demócrata recuerda a la que vivimos hace cuatro años: el establishment demócrata, que encarna el ex vicepresidente Joe Biden contra la izquierda del partido, impulsada por los más jóvenes detrás del candidato más veterano, Bernie Sanders.

Hace cuatro años Sanders se resistió a apoyar a Hillary Clinton en su batalla contra Trump y venció el millonario neoyorquino. En esta ocasión todos los demócratas han asegurado que lucharán juntos contra Trump.

La clave sería saber quién puede vencer a Donald Trump, quien ha dejado saber que prefiere enfrentarse a Bernie Sanders.