El Parlamento británico estará cerrado cinco semanas por decisión del primer ministro, Boris Johnson, pero en apenas cinco sesiones ha asestado cinco rotundas derrotas al debilitado líder conservador. La última, un nuevo rechazo a que se celebren elecciones en octubre, antes de la cumbre europea del 17. Esta vez por 293 votos a favor y 46 en contra. El primer ministro necesitaba 434 a favor, dos tercios, para que se anticiparan las elecciones.

Este lunes también ha anunciado su marcha el presidente de los Comunes (speaker), John Bercow, quien ha encarnado durante estos tres años de dura batalla parlamentaria el espíritu del orden (order!) a su manera.

En esta sesión de este lunes 9 de septiembre, la última hasta el 14 de octubre cuando la Reina lea el plan del gobierno, los parlamentarios han seguido con el ritmo enfebrecido que han impuesto tras el anuncio de suspensión temporal realizado por Boris Johnson.

La semana pasada el Parlamento se hizo con el control de la agenda del Brexit, aprobó que se pidiera una prórroga en caso de que no haya un acuerdo cuando se celebre la cumbre europea, el 17 de octubre, y rechazó la celebración de elecciones anticipadas. Todo en cuatro sesiones.

Está por ver si los Veintisiete aceptarían esa prórroga. Francia y los Países Bajos parecen reticentes a que todo el proceso vuelva a dilatarse hasta el 31 de enero.

En su intervención con la que ha pedido de nuevo el adelanto electoral, Boris Johnson ha arremetido con fuerza contra el líder laborista, Jeremy Corbyn, a quien ha retratado como alguien incapaz de encabezar un gobierno por sus continuas contradicciones.

«Unas veces dice que quiere salir de la UE, otras que un nuevo referéndum, otras que un Acuerdo con la UE, otras que no. Lo único que sabe hacer es retrasar las decisiones», ha señalado el premier.

Si quieren retrasar realmente el Brexit, dejen que la gente decida en las urnas», insiste Boris Johnson

«Si quieren retrasar realmente el Brexit, dejen que la gente decida en las urnas», ha dicho. Y ha añadido: «Espero que consigamos un acuerdo pero si no tenemos un acuerdo no voy a pedir una prórroga». El primer ministro británico acusa a Corbyn de ser «un gallina» por no aceptar un adelanto electoral.

Corbyn ha respondido que el primer ministro está anunciando su propósito de no cumplir con lo aprobado por el Parlamento británico, es decir, solicitar una prórroga si no hay un acuerdo sobre la salida de la UE. «Quiero elecciones. No me retracto. Pero no estamos preparando para el desastre que supondría salir sin acuerdo para todos los británicos».

La líder liberaldemócrata, Jo Swinson, ha dejado claro que son el partido que quiere parar el Brexit. Con esta consigna pedirán la confianza de los británicos, cuando vayan a votar, lo más probable en noviembre.

Boris Johnson instó a Corbyn a medirse en las urnas, si quiere posponer el Brexit, mientras el líder laborista reprochaba al primer ministro conservador que esté dispuesto a llevar el país al abismo y el caos. «No votamos a favor de anticipar las elecciones porque somos responsables», ha remarcado.  La bronca entre los dos ha sido de alto voltaje. Bercow casi se ha desgañitado gritando «order, order, order».

Adiós a un ‘speaker’ memorable

El papel de gran árbitro en estos tres años desde que se aprobó el Brexit el 23 de junio de 2016 lo ha ejercido en el Parlamento el llamado speaker (equivalente a presidente del Parlamento). Después de una década al frente de los Comunes, John Bercow ha arrancado la sesión de este lunes con el anuncio de su retirada, como muy tarde el 31 de octubre.

En la quinta y última antes del cierre temporal de Westminster, los parlamentarios han aprobado, por 311 votos a favor y 302 en contra, que el Gobierno revele los detalles de la Operación Yellowhammer (martillo amarillo) sobre las consecuencias de una salida sin acuerdo. Debería hacerlo antes del miércoles de septiembre.

Operación Martillo Amarillo

Según la llamada humble address, el Gobierno habrá de hacer públicos todos los mensajes, incluidos whapp o correos electrónicos, enviados entre varios asesores, incluido Dominic Cummings, desde el 23 de julio hasta la fecha de cierre temporal del Parlamento. También todos los documentos elaborados por el Gobierno desde el 23 de julio sobre la llamada Operación Martillo Amarillo. La fecha referida es el día antes de la llegada al 10 de Downing Street de Boris Johnson.

El Gobierno podría negarse a hacerlo, y el Parlamento tendrá poco margen de maniobra porque ya no se reunirá más esta semana.

En agosto pasado The Guardian adelantó algunas conclusiones de la Operación Martillo Amarillo. En caso de salida sin acuerdo, habrá desabastecimiento de medicinas, algunos alimentos y petróleo. Entre un 50% y un 85% del transporte pesado no está preparado, según este informe.

Cuando el primer ministro británico pidió a la Reina la suspensión temporal del Parlamento, lo hizo para limitar su capacidad de acción. La Reina no podía oponerse porque pondría en cuestión su neutralidad y tradicionalmente actúa a instancias del Gobierno.

Sin embargo, Boris Johnson no ha podido evitar que los Comunes se hicieran primero con el control de la agenda, en lo que fue su primera derrota en el Parlamento como primer ministro. Votaron 328 a favor y 301 en contra. El Gobierno había perdido justo en esa jornada su mayoría de un diputado al pasarse Phillip Lee a las filas liberaldemócratas. Además, una veintena de parlamentarios tories votaron contra las consignas de Johnson.

A continuación los Comunes aprobaron que se solicite una prórroga a la Unión Europea de otros tres meses, en caso de que cuando se celebre la cumbre europea el 17 de octubre no haya un acuerdo sobre la mesa. A pesar de ello, Boris Johnson, que este lunes ha visitado Irlanda, sigue insistiendo en que prefieren que haya acuerdo, si bien su gobierno no parece trabajar para conseguirlo, pero que el 31 de octubre el Reino Unido saldrá sí o sí.

Como el Parlamento ha aprobado que solicite esa prórroga para evitar una salida sin acuerdo, y él no está dispuesto a solicitarla, el primer ministro instó al Parlamento a que se pronuncie a favor de anticipar las elecciones al 15 de octubre. En caso de ganar, Boris Johnson podría así ir a Bruselas a poner sobre la mesa su ultimátum, y en caso de que no haya cambios, salir sin acuerdo el 31 de octubre.

Boris Johnson necesitaba que dos tercios del Parlamento respalden este anticipo de la convocatoria electoral. En el voto de la semana pasada se mostraron a favor 298 y 56 en contra. Boris Johnson precisaría 434 votos.

Curiosamente, el líder laborista, Jeremy Corbyn, ha sido hasta ahora quien  más ha clamado a favor de volver a las urnas. Sin embargo, ha cambiado la situación. Ahora la prioridad de laboristas y liberaldemócratas es evitar la salida sin acuerdo el 31 de octubre. Una vez que se garantice que no habrá salida sin acuerdo, abogan por ir a votar.

Las encuestas apuntan a una victoria de los conservadores por diez puntos, sobre los laboristas. Sin embargo, si las elecciones fueran en noviembre, Boris Johnson habría enfurecido a los brexiters más radicales que se inclinarían por el Partido del Brexit, de Nigel Farage.

Rebelión ‘tory’

Las derrotas parlamentarias de Boris Johnson han sido posibles debido a la rebelión de varios diputados conservadores, que han sido expulsados del partido. Es un gesto insólito, sobre todo teniendo en cuenta que el actual primer ministro británico votó contra el Gobierno de Theresa May en varias ocasiones.

Entre los 21 diputados víctimas de la purga está el ex ministro de Economía, Philip Hammond, el decano del Parlamento, el europeísta Kenneth Clarke, o el nieto de Winston Churchill, Nicholas Soames.  Boris Johnson se dice admirador de Winston Churchill y es autor de El Factor Churchill, obra en la que reivindica su figura.

Para Phil Hammond, ministro de Economía en el gabinete de Theresa May, el Partido Conservador se ha escorado a la extrema derecha «en manos de asesores, usurpadores y arribistas», ha escrito en su Twitter. «Tristemente no es el Partido Conservador al que me uní».

Incluso parte de la familia del primer ministro piensa lo mismo. El hermano menor de Boris Johnson, Jo Johnson, que era titular de Universidades, anunció el jueves su renuncia como ministro y como diputado para no tener que elegir entre la familia y el interés nacional. El sábado también dejaba el gabinete conservador Amber Rudd, ministra de Trabajo y Pensiones. «No puede seguir cuando se expulsa a diputados leales», decía en su carta de renuncia.

Cuando asumió como líder del Partido Conservador, tras ser elegido por el 66,4% de algo más de 92.000 militantes conservadores, Boris Johnson prometió unir al partido y al país. Apenas mes y medio después de su llegada al 10 de Downing Street, el Reino Unido sigue cada vez más desunido y el Partido Conservador es como un barco a la deriva.

La guerra entre el Ejecutivo y el Legislativo es más encarnizada que nunca. Y la desconfianza es enorme hasta el punto de que los Comunes han aprobado este lunes sin necesidad una moción presentada por Corbyn, donde se insta al Gobierno a que actúe conforme a la ley y cumpla con la norma que le obliga a pedir una prórroga si no hay acuerdo cuando se celebre al cumbre europea.

El balance que hacía Nick Robinson, experto en política de la BBC, en un tuit es clarificador: «¿Cómo resumiría los últimos días de Boris Johnson? Cinco días en los Comunes+5 grandes derrotas-21 diputados conservadores=0 mayoría+0 elección+0 plan para el Brexit+cinco semanas de cierre temporal del Parlamento».

Si Theresa May cosechó tres derrotas en las votaciones del Acuerdo con los Veintisiete, Boris Johnson ha superado a su predecesora en apenas cinco sesiones. O bien pasa a la Historia como Boris el Breve o como Boris el enemigo número uno del Parlamento.