«Hemos de blindar nuestras fronteras». Es el mantra de Matteo Salvini, líder de la Liga, a propósito de la expansión del coronavirus en Italia. Salvini, en campaña permanente, ha pedido al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que dimita por no proteger a Italia y a los italianos de la propagación del virus originario de Wuhan, en China. La ultraderechista francesa Marine Le Pen también se ha mostrado a favor de imponer controles de fronteras con Italia. El populismo europeo alienta el miedo y pretende apuntarse el tanto del coronavirus para culpabilizar a los extranjeros.

Hasta ahora siete personas, todas ancianos o en situaciones de riesgo, han muerto por el Covid-19 en Italia, y 229 han resultado contagiados. En Francia solo hay una persona hospitalizado en Lyon. Su vida no corre peligro. «Hoy o mañana los controles fronterizos pueden ser necesarios», ha dicho Marine Le Pen en un programa de Le Figaro. Ha apelado a que se suspendan los vuelos a China.

Salvini, que desde que tuvo que renunciar como ministro del Interior a finales del verano pasado tras provocar una crisis de gobierno, ha arremetido contra el actual gabinete, formado por una alianza del Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas, por infravalorar la crisis del coronavirus.

Al permitir la entrada de inmigrantes de África, donde se ha confirmado la presencia del virus, el gobierno italiano actúa de forma irresponsable», dice Salvini

Con su habitual recurso a propagar falsedades, Salvini ha relacionado la propagación del virus con la llegada de inmigrantes procedentes de África a las costas italianas. «Al permitir la entrada de inmigrantes de África, donde se ha confirmado la presencia del virus, el gobierno actúa de forma irresponsable». Solo hay un caso en Egipto.

Salvini ha puesto en su mirilla el barco Ocean Viking, atracado en el puerto siciliano de Pozzallo, en el que viajan 276 africanos. Tanto la tripulación como los inmigrantes han sido aislados durante 14 días. Ningún caso de los registrados en Italia tiene relación con los refugiados de origen africano.

En su cuenta de Twitter, el líder de la Liga apela «a la suspensión de Schengen para controlar quien entra y quién sale, algo que no está en la cabeza del presidente del Consejo (Conte)». A su vez, apela a comprar productos «made in Italy» para hacer frente a la crisis económica derivada de la expansión del coronavirus. Y exige «verdad y transparencia, sin medidas a medias».

Hay quienes, como la diputada Francesca Galizia, de 5 Estrellas, han esgrimido los vínculos de China en África para justificar las sospechas sobre los procedentes de países africanos.

El foco del covid-19 está en realidad en China, un país por el que Salvini profesa simpatía, donde hay más de 77.000 casos y más de 2.500 fallecidos. El foco se originó en Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitante, capital de Hubei, en China central.

Chinos y africanos en el punto de mira

Los gobernadores de tres regiones del norte de Italia, todas gobernadas por la Liga, han escrito al ministro de Sanidad, Roberto Speranza, pidiéndole que extienda el aislamiento de los viajeros procedentes de China más días y que también lo aplique a todos los estudiantes originarios de China.

El presidente de Italia, Sergio Mattarella, tuvo el gesto de asistir a una escuela de primaria de Roma con una numerosa presencia de niños de origen chino con el fin de lanzar un mensaje de calma y de apoyo a esta minoría. «La amistad y la paz son muy importante, y vosotros, niños, lo sabéis», les dijo a los alumnos. El Ministerio chino de Exteriores difundió en video la visita con el mensaje: «El miedo es más peligroso e infeccioso que cualquier virus».

En España Vox ha preguntado en el Congreso al gobierno si tiene planeado «cerrar temporalmente los puestos habilitados para la entrada en España desde China, en interés de la protección de la salud y la seguridad de los ciudadanos», según publicó Redacción Médica.  

Un concejal de VOX en Madrid alentó la chinofobia desde su cuenta de Twitter. «Si me pierdo, que no me busquen en un chino», escribió el 7 de febrero. Se trata de Fernando Martínez Vidal, quien fuera el autor del logo del charrán (gaviota de mar) del Partido Popular. Dejó el PP en abril de 2019.

Un primer ministro enfermo en plena crisis

Otro de los países donde la crisis del coronavirus puede incidir en su devenir político es Eslovaquia. Su primer ministro socialdemócrata, Peter Pellegrini, ha suspendido su agenda por completo por una infección que le ha afectado a las vías respiratorias y le ha causado fiebre alta, según ha informado la agencia Reuters.

Varios medios han publicado que se iba a estudiar si se trata de coronavirus, lo que llevaría a los líderes de la UE con los que se ha reunido en Bruselas la pasada semana a someterse a pruebas. Entre ellos, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez.

Pellegrini ha querido tranquilizar a eslovacos y europeos en general con una imagen suya en el hospital que ha publicado en su cuenta de Facebook. El primer ministro eslovaco atribuye a un proceso infeccioso incubado hace semanas su dolencia.

Eslovaquia es uno de los países de Europa donde se libra una batalla más encarnizada entre los liberales y los ultraderechistas populistas. Pellegrini lleva en el cargo desde marzo de 2018 cuando sustituyó a Robert Fico.

Su partido, SMER-SD (socialdemócrataq), lleva ocho años en el poder. Aspira a ganar de nuevo, aunque sea por la mínima. Han mejorado sus expectativas los ultraderechistas del Partido del Pueblo Nuestra Eslovaquia (LSNS), que lidera Marian Kotleba, quien no oculta sus simpatías por el líder populista italiano Matteo Salvini.

Según los sondeos, puede duplicar sus resultados de 2016, cuando tuvo un 8% de los votos. Se presenta bajo el lema del cambio, la palabra más repetida por los dos frentes en liza.

Freno a la estigmatización

En Bruselas desde las instituciones comunitarias se ha mostrado preocupación, pero también han recomendado mesura. El llamamiento de Salvini a blindar las fronteras no ha encontrado eco.

La comisaria de Sanidad, Stella Kyriakides, ha recordado que la Organización Mundial de la Salud «no ha dado ninguna recomendación para las limitaciones de fronteras, viajes y comercio». Ese cierre que propugna Salvini puede generar graves daños económicos y la crisis de momento no requiere medidas tan excepcionales.

El mayor enemigo que hemos de combatir no es el virus sino la estigmatización que hagamos del otro. ¡Paremos la estigmatización y el odio!», dice el director de la OMS

El comisario de gestión de crisis, Janez Lenarcic, ha remarcado cómo en un asunto tan delicado toda decisión que concierna a las fronteras ha de tomarse de acuerdo con criterios científicos, ha de ser «una acción proporcional y coordinada por todos».

Lenarcic ha reconocido que Schengen puede suspenderse temporalmente pero hay que hacer un análisis de riesgos adecuado y han de ponerse de acuerdo todos los países.

Los dos comisarios han anunciado este lunes en Bruselas un paquete de ayudas de 232 millones de euros destinado a combatir la crisis, que ya ha provocado la mayor convulsión bursátil desde el Brexit. La mitad de esta partida se destinará a la OMS, que habrá de distribuirla entre los países con sistemas sanitarios más frágiles. Otros 90 millones de euros se dedicarán a la industria farmacéutica para investigar una vacuna.

En la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo: «El mayor enemigo que hemos de combatir no es el virus en sí sino la estigmatización que hacemos del otro. «Debemos parar esta estigmatización y el odio!»

Pero el odio, la estigmatización, y las noticias falsas son un fuego que atiza siempre que tiene ocasión el populismo en Europa. Su maestro es el italiano Matteo Salvini, pero tiene discípulos por doquier.