Si la llegada de los besos y las relaciones íntimas a la televisión conllevó un largo proceso de modernización y adaptación a los tiempos, el coronavirus ha irrumpido en los rodajes imponiendo su particular ‘censura’. Test de por medio, una relación sentimental conjunta tras las cámaras o petición de ‘dobles’ podrían ser algunos de los requisitos exigidos por productoras y actores para la realización de las escenas de contacto.

A modo general se hace complicado imaginar las series o telenovelas diarias o semanales que se emiten en televisión sin la presencia de las emociones y los impulsos que generan estas. Además, en un país como España, es doblemente extraño por nuestra mayor tendencia a roce y la calidez. Sin embargo, las propias productoras ya han comenzado estos días a publicar sus estrategias y planes para el regreso de los rodajes con la llegada de la fase 1 de desescalada.

Amar es para siempre o Mercado Central modificarán sus guiones: ni besos, ni abrazos

La productora Secuoya publicaba hace unos días un copioso manual con las medidas que se tendrán que llevar a cabo a partir de ahora en sus grabaciones y rodajes. Con este se trata de orientar a sus trabajadores hacia las buenas prácticas sanitarias y de prevención, que eviten poner en riesgo a sus empleados y estrellas frente al coronavirus. Tests de anticuerpos y de contagio (PCR), tomas de temperatura, distancias, mascarillas e higiene contínua son también algunos de los imprescindibles en estos protocolos para otros como la Academia del Cine, Spain Film Comission y la Asociación de Directores de Producción.

Diagonal TV, por su parte ha ido un paso más allá y ha reconocido que modificarán incluso sus guiones para que los actores no tengan que besarse o abrazarse. Dos de las series de las que es responsable dicha productora son Amar es para siempre y Mercado Central. Ambas, emitidas a diario y basadas en las vidas y relaciones interpersonales de sus protagonistas, cambiarán ahora su forma de proceder ante el contacto, algo que probablemente el público note.

Jordi Frades, director de esta productora, concedía una entrevista para El País donde así lo reconocía: «Durante este tiempo (de confinamiento y parón en los rodajes) se han estado cambiando los guiones que se grabarán. Vamos a evitar besos y abrazos, anticipándonos un poco a lo que ya sabemos que vamos a tener que hacer en las primeras semanas». Y de la misma forma, explicaba en Cadena SER que «se les ha pedido a los guionistas que todo lo que se grabe tengan en cuenta que no haya besos. Van a ser todo crisis matrimoniales».

Como es costumbre, en los momentos de incertidumbre y dificultades afloran todo tipo de soluciones, más y menos costosas, más y menos éticas. Una de las opciones que se maneja para no dejar a los espectadores sin pasión consiste en cortar justo antes de que los personajes lleguen a besarse y, por ejemplo, poner un flashback de la escena con estos protagonistas.

Si bien este cambio parece factible y que no perjudicaría a nadie, si se comienza a desatar el debate y la polémica con otro que aparentemente puede parecer menos ético. Y es que, según ha llegado a afirmar algún veterano de la industria, esta situación comienza a asemejarse a lo vivido en los 80 con la aparición del sida, donde algunas ‘estrellas’ pedían ser dobladas por miedo al contagio. En este caso, a pesar de tratarse de enfermedades muy distintas, algunos profesionales del sector ya se han planteado el doblaje de las escenas íntimas y de contacto, como si de escenas de acción o violencia se tratara. Pero, algunos plantean una duda: ¿los doblajes no son también personas?