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Entre la legalidad y el veto en los programas de Mediaset

Carmen Vivas

Veto, «el derecho que tiene una persona o corporación para impedir algo», una nube blanca que se posa sobre las instalaciones de Mediaset donde los invitados que acuden a sus prestigiosos platós y la misma empresa emplean para no dejar pasar a aquellos que no sean de su agrado.

Esto de los vetos no es nuevo en Mediaset. Primero fue Belén Esteban con su mayor enemiga, Ángela Portero, después Rocío Flores y su negación a trabajar mano a mano con Jorge Javier Vázquez y la última petición ha sido por parte del periodista Pepe Navarro cuando asistió a Sábado Deluxe con la sorprendente ausencia del habitual colaborador Kiko Matamoros, sin olvidarnos del veto a Sofía Suescun en Mediaset por el rechazo a trabajar con la compañía de influencers de la cadena.

Hace unos meses salieron a la luz las cláusulas de los contratos firmados por los renombrados colaboradores de Mediaset. A Rocío Flores, actual colaboradora en El programa de Ana Rosa, se le permite no hablar de la polémica familiar, ausentarse en plató cuando se toquen temas relacionados con ella y evitar incómodas presencias para ella, como la de Paloma García-Pelayo.

Las condiciones de los colaboradores de ‘Sálvame’

¿Quién de aquí ha puesto condiciones en su contrato? decía a viva voz Kiko Hernández en Sálvame tras la información del veto a colaboradores por parte de la hija de Rocío Carrasco. Y todo empezaba a salir a flote, Lydia Lozano confesó su exigencia más que petición de nunca coincidir en un plató con el hermano de Kiko Matamoros: «Coto Matamoros nunca pisará un plató donde esté ella«, declaraba Kiko de su amiga y colaboradora abriendo la veda para conocer las filias y fobias de las caras más conocidas de la televisión.

Belén Esteban era la siguiente: «Yo siempre he dicho que hay dos personas con las que no me sentaría», empezaba a decir sin querer desvelar quienes eran esas personas. Alargando los nombres más de la cuenta, yéndose por los cerros de Úbeda mientras explicaba que no era que la hubiese vetado sino que si esa señora iba, la princesa del pueblo no iría a trabajar, era Kiko quien finalmente revelaba el nombre de Ángela Portero, tras la polémica llevada incluso a Tribunales por vejación, cuando Esteban negó que la hubiera vetado de la cadena y del que Portero salió vencedora. Con el otro nombre se hacía la sueca diciendo que «me he equivocado». Y entonces saltaba Paz Padilla en desacuerdo ante este tipo de comportamientos.

«Yo solo pido agua bien fría y unas chocolatinas«, decía Anabel Pantoja, y Chelo García Cortés, por su parte, reconocía que lo único que pidió en su contrato, la cadena lo incumplió, que fue el veto a la pregunta sobre su idilio con la tonadillera, Isabel Pantoja.

El veto a temas en Telecinco

No sólo existe el veto a invitados o colaboradores en los programas, también se pueden vetar temas. Y esa fue la petición de Olga Moreno al salir de Supervivientes cuando se sentó en Ahora, Olga, para contar los detalles sobre sus vivencias y defender a su familia de las palabras de Rocío Carrasco.

Olga puso una serie de condiciones en su contrato antes de hablar de su familia públicamente. No se podían mencionar las acusaciones de maltrato sobre su marido, no se podía hablar de la sentencia por maltrato de Rocío Flores a su madre y no estaba permitido pronunciarse sobre la labor de la hija de Rocío Jurado como madre de forma directa.

Con estas condiciones, la ganadora de Supervivientes exigía hablar única y expresamente de ella, unas revelaciones que desembocaron en polémica entre los colaboradores: «No me parece justo esto que has puesto, conoces en qué consiste el programa en el que participas y has aceptado las condiciones para estar en él», lamentaba Antonio Rossi.

El veto de Pepe Navarro a Kiko Matamoros en ‘Sábado Deluxe’

Pepe Navarro se sentaba este sábado en el Deluxe para hablar de sus polémicas con Ivonne Reyes, pero muchos espectadores se sorprendieron al no ver a Kiko Matamoros en su habitual silla de colaborador. Una entrevista marcada no solo por esa ausencia sino por la intervención de Jorge Javier al censurar a su compañera Paloma García-Pelayo después de la pregunta sobre un posible maltrato que incomodó al invitado.

Kiko Matamoros al día siguiente, en Viva la Vida, explicaba el por qué de su baja en el programa de La Fábrica de la Tele. «¿No estuviste por algún motivo en especial? Es que me extrañó», le preguntaba Diego Arrabal. «En un principio yo estaba citado, pero luego me llamaron para no estar y presentarme más tarde. Puede ser una decisión de última hora». «Yo coincidí con Pepe al final de la entrevista y me saludó correctamente, pero yo estaba citado para su entrevista. En todo caso, es su derecho y yo lo respeto», comentó el tertuliano dando a entender que habría sido vetado por el presentador.

Un programa de TVE también fue vetado

Pero Telecinco no es exclusivo en los vetos. Bertín Osborne admitió en el programa de Jesús Calleja que cuando trabajaba para TVE, la cadena pública de la que el cantante asegura estar vetado, censuraron a uno de sus invitados. «Me dijeron que sacara a un personaje que yo quería llevar», decía el andaluz frente a las indagaciones de Calleja, «me han censurado y no ha sido aquí», zanjaba Bertín.

Aunque el presentador no quiso decir el nombre, cuando finalizó su etapa en la televisión pública, el único programa que quedó sin emitir fue el de Ágatha Ruiz de la Prada.

Todo depende de las condiciones contractuales. La primera respuesta que nos da el abogado es que «sí es legítimo, siempre que esté justificado«. De acuerdo con el contrato que firma el colaborador, que en su mayoría es de manera singular, aportando su presencia de forma eventual o incluso diaria, la productora está en su derecho de pedir -a petición del entrevistado en caso de que haya tenido problemas con un trabajador del programa en concreto- al colaborador de su programa que ese día, respetando la decisión del entrevistado, no asista al espacio o que no esté presente durante la entrevista y aparezca un poco más tarde, como ocurrió este sábado pasado en el caso de Kiko Matamoros.

Por otro lado, el colaborador también está en su derecho de exigir lo que esté pactado en su contrato. Por ejemplo, si el contrato es mensual y uno de los días acordados en su contrato, un entrevistado o invitado pone como norma en las cláusulas de su contrato que ese trabajador no esté presente, el colaborador puede pedir a la productora que facilitándole la petición de dicho invitado no asistirá, pero quiere que se le pague igualmente ese día. «Siempre existen buenas relaciones entre productoras y colaboradores y existe una clara facilidad de llegar a acuerdos porque a ambas partes les compensa«, dice el abogado en palabras para El Independiente, quien además discrepa en la palabra ‘veto’ y prefiere hablar de relaciones o condiciones contractuales.

Aunque esta práctica no suele ser habitual, también puede pasar que el colaborador no quiera estar por mala relación con el invitado. En este caso no hay salida a la conciliación, el trabajador tiene que cumplir con su contrato.

Los contratos entre las productoras y colaboradores de programas suelen ser de convocatoria en convocatoria para dar un margen de maniobra a la productora. Estas también pueden pedir a un colaborador con el que han pactado que asista a 3 programas, que esa semana esté presente únicamente en dos y el día restante lo compense en la semana siguiente.

Pero entonces tenemos el caso de Sofía Suescun. Lo que sabemos hasta ahora es que la decisión de Sofía Suescun de no colaborar con la agencia de representantes de la cadena en la que trabajaba habitualmente en favor de trabajar con otra agencia, hizo que Mediaset vetara a la modelo de sus programas. ¿Sigue siendo legal o legítima esta decisión? «Todo es legal si está justificado y no hay imitación de competencia», contesta el abogado al teléfono.

Siempre o casi siempre, es más favorecedor que haya una buena relación con el representante porque es con el que la productora firma los acuerdos. A la cadena o a las productoras les suma facilidad y les ahorra gestiones que su trabajador forme parte de su propia agencia de representantes para que no haya necesidad de intermediarios y facilitar el camino a trabajar con esa persona. «Los representantes suelen ser aliados de la cadena, son los que conocen el medio» y por ello ofrecen un servicio que facilitan la suscripción de los contratos y además la explicación de las cláusulas a su representado.

Si la razón del veto es porque la productora quiere sacar provecho de su propia agencia, favoreciéndola y no por motivos de desacuerdos o gestiones, es «más discutible» y no sería legítimo.

También está el caso de concursantes anónimos que son nuevos en el mundo televisivo y no tienen agencia de representantes, por lo que la productora «obliga» de alguna manera a que ese concursante tiene que firmar con la agencia de representación que acuerde la propia productora. «Lo problemático es la desviación de colaboradores a una determinada agencia en perjuicio de otra por querer beneficiar a una agencia», declara el abogado.

Y ahora viene el caso concreto de Rocío Flores. Si Rocío firma un contrato previo a su colaboración y luego en el plató suceden una serie de acontecimientos que provocan su incomodidad, Rocío no puede hacer peticiones, tiene que cumplir un contrato. Está en su derecho de pedir a la productora que vete a ese colaborador un día puntual y que la productora acepte, siempre y cuando suceda un único día, «la productora puede hacer la vista gorda y se soluciona», manifiesta el abogado. Pero esto no puede suceder nunca perjudicando a los derechos adquiridos por uno o por otro. Si esto se prolonga en el tiempo y perjudica a los colaboradores contratados habitualmente se recurren a las cláusulas de penalización.

Esas cláusulas de penalización también pueden ser atribuidas a colaboradores que decidan no asistir ese día por incomodidad o problemas relacionados con los asistentes de ese programa, como hemos explicado anteriormente.

«La productora no puede asumir el riesgo del capricho y si lo asume corre el riesgo de que el colaborador proteste», aclara el jurista. Existen dos contratos: en uno la productora se compromete y su compromiso afecta a los derechos del contrato de otro colaborador. El colaborador perjudicado estaría en todo su derecho de reclamar por incumplimiento del contrato.

En resumen, siempre que se llegue a un acuerdo y se cumplan las dos partes contratadas, que es lo que suele ocurrir habitualmente, ‘el veto’ es legal. Pero en el caso de que exista un contrato firmado y las condiciones que se pidan posterior a esa firma cambien el flujo habitual del programa perjudicándolo, no será posible ni legítimo ese derecho a veto y si su decisión a la negación es no asistir, sería ese colaborador quien esté incumpliendo el contrato.

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