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Del espionaje a usuarios al soborno a gobernadores: la escandalosa vida del fundador de Uber

Joseph Gordon-Levitts en una ecena del trailer de 'Super Pumped: La batalla por Uber'

Escena del trailer de 'Super Pumped: La batalla por Uber' Movistar+

Ganar a toda costa, arrasar, inundarse en dinero. La idea de gestión de empresa de Travis Kalanick (Los Ángeles, 1976) era la crónica de una muerte anunciada. El retrato despiadado del cofundador de la compañía que impulsó la gig economy y responsable de la abismal caída que sufrió Uber, será llevado a la ficción por Joseph Gordon-Levitt en una serie de 10 capítulos que se puede ver a partir de hoy 3 de marzo en Movistar+.

Llevará el título de Super Pumped: La batalla por Uber, basada en el best seller La batalla por Uber: Una ambición desenfrenada del reportero de tecnología en The New York Times Mike Isaac, donde se centrará en el ascenso y la caída del CEO y todos sus litigios relacionados con la rocambolesca odisea de la compañía de transporte que fue el tema del día durante años en Silicon Valley, desde sus inicios hasta consolidarse como una auténtica revolución en el sector.

Bajo la misteriosa voz de una narración lineal como la de Quentin Tarantino, Super Pumped contará mucho más que el ambiente del mundo empresarial. Será un manual de guerra que dejará atrás cualquier atisbo de moralidad con tal de salir vencedor. El mismo que siguió Travis.

Travis Kalanick, visionario empresarial

«¿Quieres trabajar en Uber? Tengo una pregunta para ti: ¿Eres un capullo?», le dijo Travis Kalanick, cofundador de Uber, en una entrevista a un posible empleado cuando inició sus primeros pasos en la compañía. «Porque si no lo eres, nunca serás de Uber», añadía.

Su incansable esfuerzo por convertirse en una leyenda de Silicon Valley, su incapacidad para deshacerse de pequeños complejos y odios de carácter y la insensible techbro que instauró en Uber, fueron los tres ejes de su trayectoria. Rabia y humanidad destilada a partes iguales que desembocaron en conflictos. Pero Uber no fue la primera empresa tecnológica que Travis Kalanick llevó a cabo.

Empezó en 1998 con Socur, también como cofundador, un servicio de intercambio de archivos de Internet que se vio obligado a cerrar a los dos años debido a las numerosas denuncias que acumulaba por piratería. Después vino Red Swoosh, con el mismo concepto, que acabó vendiendo en 2007 a Akamai Tecnhologies por unos veinte millones de dólares.

En 2008, Kalanick asistió junto a Garret Camp a una de las conferencias más importantes de startups e Internet a nivel mundial, LeWeb París, y fue entonces cuando escuchó la idea de reducir gastos en transporte compartiendo vehículo con otras personas. Un año después, ambos lanzaron Uber.

Los escándalos que envolvieron a Uber

Travis y Camp pusieron en marcha su exitosa idea en marzo de 2009, que les llevó a situarse en la cuarta posición del ranking de Empresarios menores de 40 años más ricos de Estados Unidos en 2015 y a ostentar el puesto 64 en la clasificación Gente poderosa 2016 y el 48 en la de Los más ricos en tecnología 2017. Fue precisamente esa temporada, desde 2010 hasta 2017, en la que Kalanick perduró como CEO de la empresa.

Uber siempre había prometido una revolución en el desplazamiento de las personas y las mercancías. Parecía que su nombre ya estaba en primer escalón del Olimpo de los gigantes tecnológicos, seguido de Amazon, Google, Apple o Facebook -ahora Meta-. Pero igual que emergió, naufragó, debido a su escabrosa práctica empresarial.

Travis Kalanick se enfocó e insistió en que el camino del éxito no era creer más rápido, sino expulsar a sus competidores del mercado, sin dejar que nada ni nadie se interpusiera en sus ideales empresariales. Ni las leyes, ni las normativas de las ciudades en las que operaba, ni la justa retribución de sus conductores, ni siquiera las propias reglas de privacidad de Apple. Uber espió, sobornó y rastreó a trabajadores, competidores, legisladores, gobernantes y usuarios que usaban su compañía para conocer sus movimientos y conseguir todo lo que quería llevar a cabo. Consintió también una cultura empresarial machista y racista y terminó convirtiéndose en símbolo de deficiencia de la cultura tech, de las plataformas de economía colaborativa y del Silicon Valley.

Una gestión empresarial inmoral que acabó culminando con la caída de su ambicioso cofundador, perdiendo miles de millones de dólares de cotización bursátil a sus inversores.

Abusos sexuales

En la era Uber destacan más de una decena de escándalos. Muchos de ellos relacionados con el sexismo o la prostitución. De hecho, toda la nube oscura que cubría la vida del CEO empezó con el caso boob-er, en una entrevista con Esquire, donde le dijo al reportero que debería haberle llamado así (boob son los pechos de la mujer dicho de manera coloquial y boober significa pene). Esto ocurrió en 2014, y 3 años más tarde, Uber fue denunciado por la exingeniera Susan Fowel por acoso sexual y discriminación.

Pero esto no queda aquí. En marzo de 2017, Kalanick, junto a un grupo de empleados de alto nivel, visitaron un bar de escorts en Seúl, que desencadenó en una queja por parte de una gerente de marketing. Además, puso en duda un caso de violación en uno de sus coches, tras robar el historial médico de la víctima violada por el conductor; un hecho que acabó en denuncia por difamación y violación de derechos.

20 empleados se vieron despedidos después de una investigación sobre las demandas de acoso sexual y la cultura agresiva en el lugar de trabajo que presentaba la compañía.

Espionaje a políticos y a Beyoncé

El epicentro de otro de los escándalos que acuñan al fundador es el espionaje. Empezó también en el año 2014 con una tecnología llamada ‘Vista de Dios’ que permitía a la compañía rastrear las ubicaciones de los usuarios. El ejecutivo de la empresa, Emil Michel, fue quien lo reveló, además de sugerir ensuciar la reputación de periodistas por difundir su información personal, después de que una periodista criticara a la compañía.

Después de los usuarios, Beyoncé. Un exinvestigador de Uber reconoció que los empleados hacían uso habitual del espionaje a políticos, ex y actuales personalidades, incluyendo a la cantante.

También espiaron a la competencia en abril de 2017. Un programa secreto que Uber denominaba Hell (infierno) les permitía espiar a su rival Lift para descubrir a los conductores que trabajaban para ellos.

Quejas de los conductores de Uber

En febrero de 2017 se hizo pública la grabación de Travis Kalanick como usuario de Uber en la que aparecía discutiendo con el conductor. Este se quejaba de las dificultades de conseguir unos ingresos razonables con las malas tarifas de la compañía, y el director le contestó gritándole que » a algunas personas no les gusta asumir la responsabilidad de su propia mierda. Culpan a alguien de todo lo que les ocurre en su vida. ¡Buena suerte!» (Some people like to blame everything in their lives on other people). Más tarde emitió una disculpa y dijo que tenía intención de acudir a un profesional para «mejorar su liderazgo». Pero es no se vio reflejado en el bienestar de sus empleados, y 3 meses más tarde Uber tuvo que pagar -bajo su aceptación- decenas de millones de dólares a los conductores de Nueva York después de admitir que les había pagado menos durante dos años al hacer un descuento en las tarifas más alto de lo que debía.

Manifestaciones taxistas y el ‘delete Uber’

Con la llegada de Donald Trump al poder y su prohibición a la entrada de inmigrantes musulmanes a los Estados Unidos, el sindicato de taxis de Nueva York se movilizó en contra, paralizando el servicio. Concretamente, los taxistas se negaron a recoger pasajeros en el aeropuerto de JKF de Nueva York durante una hora el sábado, y a su vez, hicieron un llamamiento a las plataformas como Uber o Lift para que se uniesen a sus protestas. La respuesta de Uber fue inesperada. La compañía canceló el aumento de los precios por viaje, al ver una oportunidad de negocio en el movimiento taxista, y decidieron sacarle provecho.

Los taxistas acusaron de mala estrategia a Uber y empezaron a movilizarse también en su contra con el hasthtag #DeleteUber, con el que incitaban a que el máximo número de usuarios desinstalase la aplicación y lo dejaran de usar.

Imagen 'Delete Uber', campaña de movilización del sindicato de taxistas contra Uber
Imagen ‘Delete Uber’, campaña de movilización del sindicato de taxistas contra Uber

Uber perdió en una semana más de 200.000 usuarios y Travis Kalanick renunció como asesor de Donald Trump.

A esto se le suman las múltiples protestas que ha habido por parte de los taxistas, no solo en Nueva York, sino en el resto del mundo. En España hubo una paralización contra Uber en marzo de 2021.

Greyball, el engaño a la ley

Uber utilizó durante años una herramienta llamada Greyball para engañar sistemáticamente la aplicación de la ley en ciudades donde la compañía violaba las leyes locales. Con ella, identificaban cuales de sus usuarios podrían ser agentes que trabajasen para organizaciones gubernamentales, para así hacer dinero mientras conseguían poder operar oficialmente. La aplicación también permitía cancelar o ignorar los viajes que eran solicitados desde lugares cercanos a oficinas o agencias de las autoridades locales, por ser sospechosos de trampa para controlar la aplicación. Además permitía a los usuarios mostrar imágenes de coches fantasma para dar a entender que estaban en una zona donde en realidad no se encontraban y así, despistar a las autoridades.

Declive de Uber

Kalanick se cogió una baja indefinida a mediados del año 2017 tras el informe sobre la cultura empresarial, tachada de sexista y racista y el clima de trabajo. Ahí es donde comenzó el declive de Kalanick acompasado con el de Uber. Ese mismo mes, David Bonderman dimitía de la junta de la compañía después de hacer un comentario machista a su compañera de la junta directiva, Ariana Huffington en una reunión dedicada a mejorar la situación de acoso y sexismo en la empresa.

Ahora Travis Kalanick es el director ejecutivo de City Storage Systems, una empresa centrada en la remodelación de activos inmobiliarios en quiebra o con dificultades, como almacenes y centros comerciales abandonados o talleres y restaurantes cerrados. Según Wall Street Journal, el empresario ha creado un mini imperio comprando más de cuarenta propiedades en casi dos docenas de ciudades por más de 115 millones de euros.

‘Super Pumped: La batalla por Uber’, la serie

La serie será producida por ShowTime y emitida en España por Movistar+. La primera temporada pivota en torno al ascenso y caída de Travis Kalanick y su conflictiva relación con su mentor, Bill Gurley, un brillante capitalista de Texas que confía toda su reputación al éxito de Uber y se da de frente con las consecuencias. Uma Thurman interpretará a Ariana Huffington, confundadora de The Huffington Post. Su reparto lo completan Elisabeth Shue (Leaving Las Vegas), Kerry Bishé (Halt and Catch Fire, Penny Dreadful: City of Angels), Jon Bass (Miracle Workers), Bridget Gao Hollitt (Home and Away) y Babak Tafti (Succession).

Kyle Chandler interpretando a Bill Gurley
Kyle Chandler interpretando a Bill Gurley Movistar+

Será una antología y tendrá su segunda parte en el próximo libro de Mike Isaac, Una inmersión en la transición de Facebook, la cual se centrará en la relación en el centro de la metamorfosis entre Sandberg y Mark Zuckerberg, y las fuerzas que cambiaron el mundo, desatadas internacional y no intencionalmente.

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