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TVE no logra evitar las polémicas por su cobertura de la crisis del coronavirus

En plena crisis sanitaria, económica y social del coronavirus, TVE ha recibido numerosas críticas y vuelve a estar en el foco de PP, Ciudadanos y Vox por la gestión del ente. En el momento mediático más delicado, regresan las críticas por los enfoques subjetivos y la selección de protagonistas de la televisión pública.

Como ariete está actuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha pedido que «se deje de utilizar» RTVE como «herramienta política» contra el Gobierno autonómico que preside, y ha criticado en repetidas ocasiones a la corporación pública por estar «especializándose en tratar de hacer pasar» a la «izquierda radical» como «testimonios técnicos-sanitarios».

Algo que ha resultado especialmente llamativo ha sido la continua repetición de entrevistas a sanitarios que han resultado ser afines a Podemos. El caso más paradigmático es el de Guillén del Barrio, que ha participado incluso en actos del partido morado, y al que se ha entrevistado en TVE como representante de los sanitarios del Hospital de La Paz. Del Barrio pertenece a un sindicato minoritario que no alcanzó el 10% de los votos en las últimas elecciones sindicales. Sin embargo, esto no le ha apartado de aparecer repetidamente tanto en TVE como en las televisiones privadas.

Así ocurrió también con el psicólogo Javier Barbero, concejal de Más Madrid, que apareció en TVE para abordar el duelo de las familias que pierden a seres queridos durante esta crisis y acabó criticando duramente los recortes que se habrían llevado a cabo en años anteriores en la Sanidad, sin que se subrayara su filiación política.

La propia TVE tuvo que dar explicaciones posteriormente, tras un comunicado del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, que aseguraba que «no se hacía responsable de las declaraciones políticas» de Barbero. «Javier Barbero es concejal de Más Madrid y experto en duelo y fue recomendado como eso, como experto en duelo, por el Colegio Oficial de la Psicología», argumentó en directo una presentadora de la televisión pública.

La presidenta madrileña ha enviado este miércoles una carta a la administradora única provisional de RTVE, Rosa María Mateo, en la que le expresa su «más profunda indignación por los ataques que sigue sufriendo la Sanidad pública madrileña» por parte de la corporación de radio y televisión pública.

Hace referencia explícita al caso de Barbero, que ha acudido a sus redes sociales para defenderse: «Cuando decidí meterme en política de forma más «institucional», lo hice con todo ese bagaje al que no renuncio. Porque la política se construye desde la vida y desde una lucha permanente contra la indiferencia».

Cacerolada y cortes a Casado

Ayuso, que ya envió una misiva a Mateo el pasado día 12 para criticar el «ataque» de RTVE al sistema sanitario madrileño, asevera en este nuevo escrito que «lo que eran sospechas hace dos semanas son hoy certidumbres» ya que -a su juicio- «se ha pervertido la vocación de servicio público de una televisión que debía ser de todos».

Y es que, son varias ya las polémicas que han sido especialmente sonadas en redes sociales acerca del tema. Uno de los hechos que más perturbó a los del Grupo Parlamentario Popular (GPP), fue la cobertura que llevó a cabo RTVE sobre la cacerolada que se produjo uno de los sábados del estado de alarma, en la que se protestaba contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Con este motivo, los ‘populares’ llevaron al Congreso una batería de unas 12 preguntas sobre el tema.

La portavoz adjunta del GPP, Macarena Montesinos, no dudó en protestar: «Sólo se dedicaron unos segundos, sin apenas sonido, a dicha protesta espontánea cuando unos días antes habían dedicado una pieza íntegra a la cacerolada contra el Rey«.

De la misma forma, se ocasionó un gran revuelo el sábado 14 de marzo, cuando Pedro Sánchez decretó el estado de alarma porque TVE cortó la retransmisión de la comparencencia de Pablo Casado, en respuesta a la intervención del presidente, cuando apenas llevaba dos minutos de intervención.

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