Desde que el pequeño Julen Roselló cayese el 13 de enero en un pozo de unos 107 metros de profundidad, en el término del municipio malagueño de Totalán se ha puesto en marcha un inmenso operativo repleto de los mejores expertos del país y de maquinaria de última tecnología.

«Una auténtica obra de ingeniería civil humanitaria». Así fue calificada por los técnicos desplazados a la zona cero un rescate que ha conseguido captar todas las miradas de España y que ha trascendido a los medios internacionales por la singularidad de un caso prácticamente sin precedentes.

En medio de la complejidad y la tensión vivida, alrededor de Julen se ha creado una ola de solidaridad por parte de empresas y particulares que, desde prácticamente todos los rincones de la geografía española, han tratado de aportar su granito de arena y solventar en lo posible los imprevistos que han ido surgiendo a lo largo de estos 12 días.

  1. Las cifras. El singular caso de Totalán supone uno de los mayores retos de estas características que se recuerdan y, para ello, no se ha escatimado en efectivos ni en material. Solo alrededor del término del municipio malagueño hay movilizadas unas 300 personas entre guardia civil, bomberos, mineros, operarios, técnicos y voluntarios de Protección Civil, incluyendo 18 psicólogos para atender a los familiares y 13 ingenieros. Han participado 13 administraciones privadas y otras 10 públicas, y las excavadoras, en marcha las 24 horas, han movido en estos días más de 40.000 toneladas de tierra.
  2. La Brigada de élite. La Brigada de Salvamento de Hunosa (Asturias) se fundó en 1912, por lo que cuentan con más de un siglo de experiencia en actuaciones de riesgo como la que han vivido con Julen. El martes 15 de enero se desplazaron a la zona cero listos para intervenir en el momento en que estuviese lista la perforación vertical para afrontar la fase más crítica del proceso de rescate: adentrarse a 60 metros de profundidad y, cargados de equipos de respiración autónoma de 20 kilos, cavar manualmente los últimos metros que les lleven el pequeño. Aunque están habilitadas todas las medidas de seguridad disponibles, los mineros se han expuesto a un gran riesgo dada la complejidad del terreno y de la propia excavación. «Los héroes de Totalán», como les han calificado, cuentan con un informe de excelencia y tienen al menos seis años de categoría y mínimo 10 en la Brigada.
  3. Los voluntarios de Totalán. Desde la desaparición del niño, todos los vecinos del pueblo se movilizaron para tratar de ayudar en lo posible a un operativo que aumentaba cada día y acompañar a la familia del pequeño por el duro proceso. El jueves 17 marcharon en apoyo de Julen, su familia y los rescatadores con pancartas en las que se podía leer: «Fuerza Julen, Totalán está con vosotros» o «Ánimo Julen, sé fuerte». Pero la ola de solidaridad no paró ahí, puesto que, por ejemplo, una Asociación de Mujeres del municipio ha utilizado el salón de la parroquia del pueblo para preparar desayuno, comida y cena con alimentos entregados de forma voluntaria por Cáritas y particulares. Intentan, así, mejorar la situación de los equipos que llevan 13 días tratando de encontrar a Julen y enfrentándose a las inclemencias del tiempo y de la zona. También en la noche del jueves, los padres del pequeño acudieron también a una vigilia para rezar por Julen, acompañados de 200 vecinos.
  4. Material a expensas. En la operación rescate, se han puesto todos los recursos disponibles a disposición de los especialistas. En la fabricación y traslado de material ha contado el factor tiempo, por lo que no importaban ni las horas ni el cansancio de, por ejemplo, la empresa murciana que elaboró en ocho horas los tubos de hierro de 60 metros de largo y de un metro con 10 centímetros de diámetro por los que han descendido los mineros, y que ya estaban disponibles desde el miércoles 16 de enero; o el ‘ascensor’ que fabricó a contrarreloj una compañía de carpintería metálica de Alhaurín de la Torre, una cápsula de un diámetro de 1,05 metros por otros 2,5 de altura, diseñada para dos personas con material para excavar o tres en caso de necesidad. Además, decenas de camiones y excavadoras se trasladaron de urgencia a la zona cero y llevan días trabajando en los desmontes, hasta tal punto que el terreno ni si quiera parece el mismo.
  5. Viral campaña en redes sociales. Desde que comenzase el rescate, las redes sociales se han llenado de mensajes de solidaridad y apoyo no solo con la familia del pequeño, sino con los propios rescatadores a los que ya se les considera «héroes». Desde los primeros días, comenzó la campaña #MiManoAJulen, en la que los usuarios publicaban fotografías de manos, unas agarradas y otras solas para dar la sensación de cadena humana, acompañadas además con mensajes de esperanza.