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Fiscalía pide 3 años para el dueño de la finca de Totalán por homicidio imprudente

David Serrano, propietario de la finca en la que el niño Julen falleció, ha sido acusado por la Fiscalía de Málaga de homicidio imprudente.

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Fiscalía pide 3 años para el dueño de la finca de Totalán por homicidio imprudente
David Serrano, dueño de la finca de Totalán

David Serrano, dueño de la finca de Totalán EP

Resumen:

La Fiscalía malagueña ha solicitado tres años de prisión para el dueño del terreno de Totalán (Málaga) donde murió Julen, el niño de 2 años que cayó a un pozo el 13 de enero, por homicidio imprudente grave ya que no había señalizado ni advertido la presencia del pozo.

Según Efe, el fiscal pide la apertura de juicio oral contra el dueño de la finca, David Serrano, y que indemnice a los padres del menor por la muerte de su hijo y a la Junta de Andalucía por el valor de los daños y perjuicios causados que se determinen en ejecución de sentencia.

El fiscal afirma que el acusado «era el único conocedor de la presencia del pozo» y «a sabiendas de todo ello y de la falta de protección suficiente y adecuada, no adoptó media alguna para evitar cualquier posible resultado lesivo, poniendo en peligro la vida de los dos menores; su propia hija y Julen, que finalmente cayó por él».

El ministerio público relata que el 13 de enero de 2019 el acusado acudió en compañía de su pareja y su hija menor así como los padres de Julen y el pequeño a dicha parcela con la intención de hacer un arroz y pasar el día en el campo.

Los dos hombres iniciaron las tareas necesarias para preparar la comida; colocaron unas sillas, una mesa y el fuego, mientras que los menores estaban con sus madres, hasta que la madre de Julen se sintió indispuesta y pidió al padre que se quedara al cuidado del pequeño.

Julen se bajó de la silla y se metió en la zanja o canalización en forma de «L» de poca profundidad que había en la zona pero se puso a correr por los padres salieron corriendo detrás con la finalizad de pararlo y evitar que se hiciera daño.

Los progenitores temieron que se pudiera hacer daño con las piedras o las paredes de la zanja pero al llegar a la zona curva de la «L» siguió la carrera y llegó a su extremo final donde desapareció de la vista de los padres, tras colarse por la boca del pozo.

El fiscal mantiene que los padres de Julen y la pareja del acusado «desconocían» que estaban preparando la comida a «diecisiete metros de distancia de un pozo sin tapar»; tampoco tenían conocimiento de que al final de la zanja en forma de «L» en el lado corto, estaba dicho pozo; y no sabían que Julen corría en dirección hacia éste.

El padre intentó sacarlo sin éxito, se lesionó los brazos y metió una goma de regar para que Julen se agarrara, «pero era imposible, pues desconocía que el pozo tenía 110 metros de profundidad y el menor ya se había precipitado hasta el fondo».

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