EP

logo
Un mes para la vuelta a las aulas: sin hoja de ruta para evitar la segunda ola

Educación | Sociedad

Un mes para la vuelta a las aulas: sin hoja de ruta para evitar la segunda ola

Pedro Sánchez se reunirá con los presidentes autonómicos a finales de agosto, a dos semanas escasas del inicio del curso, para intentar pactar medidas

Sólo falta un mes para que los niños y jóvenes vuelvan a las clases y la única certeza es que nadie se aclara con las normas sanitarias que deberán cumplirse en las aulas. Por lo menos hasta que a finales de agosto se reúnan el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y los presidentes autonómicos para establecer una hoja de ruta, tal y como anunció la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, en la Conferencia de Presidentes celebrada el 31 de julio en La Rioja. «No es que sea tarde, es que es tardísimo», declara para El Independiente Javier Fernández, portavoz de la Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) de Andalucía.

«Eso nos demuestra que la educación no ha sido tratada como un problema de Estado en esta crisis ni como un servicio esencial», asegura, a la vez que recalca que «la educación importa muy poco», porque se ha trasladado a días antes de que comience el curso 2020/2021 la cumbre en la que se van a acordar unas medidas que afectarán a los más de 8,2 millones de alumnos en enseñanzas no universitarias que hay en España, de acuerdo con los últimos datos proporcionados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Más allá del empeño de la ministra Isabel Celaá de que los alumnos vuelvan a los colegios en septiembre, algo que calificó como » un objetivo irrenunciable», poco más se sabe. Sanidad y Educación presentaron en la última semana de junio una guía de recomendaciones con medidas de prevención, higiene y promoción de la salud, en la que sugirieron crear «grupos estables de convivencia», conocidos también como ‘grupos burbuja’, de entre 15 y 20 alumnos en Infantil y Primaria, sin necesidad de que los escolares mantengan la distancia de seguridad. No obstante, las Consejerías de Educación podrán flexibilizar al máximo el número de estudiantes que pueden conformar estos grupos, siempre que la autoridad sanitaria de dicha comunidad autónoma lo autorice, según recogía Europa Press en ese momento.

A pesar de que la OCDE informó en febrero de que la relación de alumnos por profesor en España se situó en 2016-2017 por debajo de la media de la Unión Europea (14,7), con 13,6 estudiantes por docente en Primaria, y en los dos niveles de Secundaria, con un 11,8 frente al 12,2 de la UE, pero el documento de Sanidad y Educación no concreta cómo se van a lograr esos ratios de alumnos en los colegios más masificados.

«Cada centro tiene una idiosincrasia distinta y debe articular, dentro de su autonomía, una respuesta, si hay recursos para ello», sostiene Fernández, que hace hincapié en la importancia de que la administración aporte personal y material para que los directores de cada centro desarrollen estrategias con el fin de evitar contagios. «Escalonar las entradas y las salidas, desdoblar algunos grupos si es posible en instalaciones comunes o reducir incluso los tramos de las clases», propone el portavoz de la USIE.

Se ha demostrado que las clases online son la antiescuela, la educación virtual no existe»

Javier Fernández (USIE)

José Antonio Bravo, tesorero de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA), propone alternar «la enseñanza presencial con la teledocencia». Es algo que no convence a Javier Fernández, que se muestra tajante con respecto a este tema: «Las clases tienen que ser presenciales, porque la educación es presencial. La educación se da en el espacio de socialización en el aula y con el personal docente; lo otro será otro tipo de formación, pero no es escuela». 

«Se ha demostrado que las clases online son la antiescuela, la educación virtual no existe», aunque matiza que «otra cosa serán las clases telemáticas, que es muy distinto». Agrega que «las clases tienen que empezar en septiembre porque, si no se hace, se va a perjudicar muchísimo al alumno más vulnerable, al que más necesita una escuela pública potente».

En cuanto a las mascarillas, su uso no es obligatorio para los alumnos de Infantil y tampoco para los de Primaria, excepto para los más mayores, los de 5º y 6º, tal y como informó Sánchez en una comparecencia en La Moncloa tras una reunión con los presidentes autonómicos. Aun así, los escolares de Primaria deberán ponérsela siempre que estén fuera del ‘grupo burbuja’ y no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros y, para los niños de seis años o más, será también obligatoria en el transporte escolar. A partir de Secundaria, será obligatorio su uso.

«La experiencia nos dice que, con o sin mascarilla, el comportamiento de los niños está siendo excepcional», afirma Diego González, responsable de Programas de Lucha contra la Pobreza de Save the Children, una organización que ha desarrollado proyectos con 1.700 menores este verano. «Uno piensa que va a haber comportamientos disruptivos en torno al uso de las mascarillas, y nada que ver; los niños han mostrado una solidez y una confianza en el bien común mucho más alta de la que a veces demostramos los adultos», defiende, por lo que «en pro de la salud pública» deberían llevarla.

Los niños han mostrado una solidez y una confianza en el bien común a veces mucho más alta que la de los adultos»

Diego González (Save the Children)

En principio, cada colegio tendrá que presentar un plan de contingencia, ajustado a sus dimensiones, número de alumnos y recursos. «Están exigiendo a los centros que realicen un plan sanitario que excede sus competencias», enfatiza Bravo. «No es un tema de blancos y negros: hay que complementar herramientas y procesos», puntualiza el portavoz de Save the Children, al ser preguntado por este asunto. Defiende que «todos los centros educativos cuenten con un plan propio que se ajuste a las medidas generales y que pueda adaptarse a su realidad», a través de una visión «no sólo nacional, sino también local», para que «la vuelta del sistema educativo sea la más óptima».

González ve esencial «contar con profesionales que estén destinados a garantizar la salud e higiene» de cara al mes que viene, cuando los alumnos vuelvan a los centros. En la misma línea, Fernández reflexiona que «tiene que haber refuerzos de plantilla docente, de personal de administración y servicios, de personal de actividades educativas complementarias y de personal de limpieza y desinfección de los centros durante la jornada lectiva». «Debe haber un enlace sanitario en los centros», añade, porque los profesores y directores cuentan con conocimientos educativos, pero no de salud.

Si aparece alguna persona con el virus en un centro, el Covid-19 correrá como la pólvora»

José Antonio Bravo (APIA)

«Sentimos cierto miedo» a que el regreso a los centros educativos desencadene una segunda ola pandémica en nuestro país, reconoce el representante de Save the Children, porque eso «puede suponer que muchos de los niños vuelvan a quedarse completamente desconectados del sistema educativo». Según datos de la ONG, un 3% de los 3.000 menores con los que han trabajado desde marzo han mostrado una «desconexión total», una cifra que se agrava al sumarse al 24% de los alumnos que sólo han tenido «contactos puntuales».

En el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania (Alemania), el primero en retomar las clases en el país, dos escuelas han tenido que cerrar sus puertas cinco días después del inicio de curso tras haber registrado dos casos de coronavirus. «En el momento en el que empiecen las clases u el 100% de alumnos y profesores estemos obligados a estar presentes en los centros educativos, si aparece alguna persona con el virus, el Covid-19 correrá como la pólvora», dice Bravo.

En su momento, Sánchez informó de que, del fondo autonómico de 16.000 millones de euros, 2.000 millones irían destinados a Educación, «porque en septiembre tanto la sanidad como la educación deberán encontrarse fortalecidas y reforzadas». Pero sigue sin presentar, ni él, ni el Gobierno ni las comunidades, un plan de contingencia para hacer frente al virus en las aulas. Poco han dicho, más allá de las recomendaciones relacionadas con las mascarillas y las distancias, y la sugerencia de priorizar las actividades al aire libre, escalonar las entradas y salidas y las horas de recreo. Los alumnos, docentes y padres tendrán que esperar a la última semana de agosto.

Comentar ()