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El festival de Cannes prohíbe a las películas de Netflix competir por la Palma de Oro

El festival de Cannes prohíbe a las películas de Netflix competir por la Palma de Oro

Fotograma de Okja, una de las películas de Netflix que compitió en el último festival de Cannes.

Netflix ya puede irse olvidando de celebrar premios en las soleadas playas del sur de Francia a principios de mayo. El festival de cine de Cannes, uno de los más prestigiosos del mundo, ha prohibido a todas las películas de la plataforma competir por la Palm d’Or, el galardón que recibe la mejor cinta de la cita.

Así lo ha anunciado el director artístico del festival, Theirry Fremaux, que ha asegurado que «a la gente de Netflix le encantó la alfombra roja», en referencia a las dos películas, Okja y The Meyerowitz Stories, que compitieron en una última edición en la que se impuso The Square.

«Seguro que les gustaría estar de nuevo con sus creaciones, pero no entienden que su intransigente modelo es totalmente opuesto al nuestro», ha explicado. Por lo tanto, las producción de Netflix podrán emitirse en el festival de Cannes, pero no serán seleccionadas por el jurado para la competición oficial.

La decisión del dirigente artístico del festival responde a las protestas y a las demandas de los sindicatos del cine y los directores franceses, que de esta manera consiguen su objetivo para la edición de 2018. Cannes es una oportunidad para que los pequeños cineastas locales enseñen al mundo sus películas, y no iban a permitir que una plataforma como Netflix les robara su trampolín.

«El año pasado, cuando seleccionamos las dos películas de Netflix, pensé que podríamos convencer a la plataforma para que las estrenaran en cines», se ha lamentado Fremaux. «Pero fui presuntuoso, ya que se negaron», ha explicado.

Freno a los gigantes de internet

Las autoridades francesas se han alineado con su principal activo en cuanto al cine, protegiendo así una industria local que es una de las más potentes de Europa en cuanto a consumo interno. Así, Cannes ha instalado una norma para que sólo puedan competir en el festival las cintas que hayan sido estrenadas en cines en el país.

Fremaux tiene entre ceja y ceja frenar el gran protagonismo que están conquistando los gigantes de internet, metidos de lleno en la producción de contenidos propios que emiten a través de sus propias plataformas. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, sin necesidad de contar con salas o distribuidoras locales. Y eso no gusta a todos.

«Tenemos que tener en cuenta a estos nuevos y poderosos actores, como Netflix, Amazon y próximamente Apple. Pero vamos a defender nuestra imagen de festival arriesgado y con capacidad para cuestionar el cine», ha dicho.

El director artístico de Cannes ha admitido que estas nuevas plataformas permiten a los actores hacer producciones de mayor presupuesto, pero ha calificado sus películas como «híbridos» que no son ni cine ni televisión.

«El cine siempre triunfa, incluso en la era dorada de las series. La historia del cine y la de internet son dos cosas bien distintas», sentenciaba Fremaux. Hasta ahora, a los que han intentado poner diques al imparable avance de internet no les ha ido demasiado bien y han visto como servicios como Netflix les pasaban por encima. Es difícil frenar el progreso.

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