Su nombramiento fue el más controvertido de todo el gobierno de Pedro Sánchez. Tras citar uno a uno a sus ministros, el nombre de Màxim Huerta cayó como un jarro de agua fría. Pensaron, quizás, que el que iba a ocupar la cartera de Cultura tendría un nivel similar al del astronauta que se hacía con la de Ciencia. Sonaron por eso nombres tan marcianos, por imposibles, como Muñoz Molina o Elvira Lindo.

A los pocos minutos de ser anunciado como nuevo ministro de Cultura y Deporte, las redes sociales se hacían eco de todos sus movimientos en Twitter. Huerta había renegado del deporte, había denostado el cargo de ministro y había criticado a todos aquellos que no pagaban debidamente a Hacienda (algo que se avaló en un primer momento y que hoy ha servido para hacerle caer). En aquel primer día, las críticas se centraron en todos los mensajes del ex presentador de televisión sobre su aversión a cualquier tipo de actividad física.

Pero este miércoles, cuando El Confidencial revelaba que el actual ministro fue sancionado a pagar a Hacienda 218.322 euros por los impuestos que dejó de pagar en 2006, 2007 y 2008 cuando trabajaba como presentador de televisión y declaraba a través de una sociedad -lo que permitía tributar menos que si lo hubiera hecho como renta personal con el IRPF-, sus mensajes criticando a todos los evasores fiscales han salido a luz para escarnio del periodista y escritor.

Su fraude, los tuits, y el vídeo en el que el actual presidente del Gobierno Pedro Sánchez aseguraba el 9 de febrero de 2015 que si el tuviera en la Ejecutiva Federal de su partido “a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos, esa persona al día siguiente estaría fuera de la Ejecutiva”, le han llevado a dimitir convirtiéndose en el ministro que menos tiempo a estado en el cargo.

Selección, Roland Garros y Feria del libro

A Màxim Huerta no le ha dado tiempo a mucho. Su primer día lo dedicó a desdecirse de todos aquellos mensajes en los que aseguraba “odiar el deporte” y a visitar a la Selección española de fútbol para despedirles antes de partir hacia Krasnodar. “Os admiro como superhéroes de verdad aunque solo sea porque mi familia ha sido mucho más futbolera que yo. Por respeto a mi familia estoy orgulloso de estar en este ministerio y mi apoyo lo vais a tener, y mi corazón, espero estar aplaudiendo y disfrutando”, les dijo, y aseguró que si se lo pedían él se “ponía a hacer deporte”.

También ha aprovechado esta semana como ministro para ir ver a Rafa Nadal a la final de Roland Garros. Desde París aseguró que Nadal “es España”, porque “representa los mejores valores de este país” y consideraba “un lujo” poder apoyar a “un deportista que nos hace sentir muy orgullosos”. Tras la victoria de tenista, el ministro quiso felicitarle por Twitter y escribió Rolland Garros en vez de Roland Garros, lo que hizo arder las redes sociales y que los reproches sobre su baja cultura deportiva volviesen a coger fuerza.

Aunque su gran fortaleza es la Cultura, Màxim Huerta sólo ha podido acudir a un acto dentro de este ámbito, la Feria del libro de Madrid. Lo hizo el sábado por la mañana e incluso allí el tema de la carretera de Deporte fue el protagonista. Sería entre caseta y caseta donde el ministro, ante las preguntas de periodistas, aseguró que la secretaria de Estado para el Deporte sería una mujer. “Tenéis que darme tiempo, llevamos apenas dos días. Ya tenemos todo a punto, el gabinete, los responsables y secretarios de todas las áreas. Estamos trabajando muy duro y hemos tenido que ponernos a leer el doble, ahora que estamos en Feria del Libro. Pero tratando de comenzar con la mayor humildad y de rellenar un espacio que estaba vacío”, añadió sin saber que apenas le quedaban cinco días en el cargo.