El martes por la noche el teléfono de Pedro Sánchez recibió una llamada que no esperaba a estas alturas de su legislatura. Como informaba La Sexta, el presidente del Gobierno conoció sólo unas horas antes que el periódico El Confidencial le iba a dar el primer bofetón a uno de sus ministros. Màxim Huerta iba a ser portada de este medio por haber defraudado a Hacienda 218.322 euros con una sociedad que había montado en 2006.

No sabemos qué le dijo Sánchez al entonces ministro de Cultura y Deporte, pero en cuanto el resto de medios de comunicación se hacían eco de la noticia, Huerta salía a aclarar que no pensaba dimitir. “Mis obligaciones tributarias están al corriente y no tengo ninguna duda moral ni conflicto. Pagué lo correspondiente y asunto cerrado”, alegaba en una entrevista a Onda Cero. “He hablado con Sánchez y me ha dicho que nuestro objetivo es trabajar y ser transparentes. No hubo mala fe y no oculté nada”, añadía.

Además, recalcaba que “ese asunto no era del ministro de Cultura, sino de Màxim Huerta. Esto les pasó a cientos de periodistas, de creadores y de artistas en su momento”. Dando así pie a una de las teorías que desarrollaría más adelante, la caza de brujas de Cristóbal Montoro a todos aquellos “que le habían sido críticos”. Su postura parecía firme y el presidente del Gobierno hacía llegar a los medios su intención de mantener a Huerta en la cartera que le había asignado hace apenas una semana.

Sánchez y la hemeroteca

Pero lo que no tuvieron en cuenta ninguno de los dos fueron las palabras de Pedro Sánchez, entonces líder del PSOE, en febrero de 2015. El PP ponía en marcha su campaña para hacer dimitir a Màxim Huerta publicando un vídeo en el que Sánchez asegura que jamás tendría en su Ejecutiva a alguien que hubiese utilizado o utilizase sociedades pantalla.

A las pocas horas sus declaraciones se hicieron virales y el que era todavía ministro de Cultura y Deportes comunicaba que daría una rueda de prensa a lo largo de la tarde. El ministro dimitía a las 19.00, menos de diez horas después de asegurar que no pensaba irse convirtiéndose en el ministro que menos tiempo ha pasado en el cargo. Se ha ido reiterando que es por “la cultura”, “por el gobierno de Sánchez”. Al que ha asegurado, intentan denostar ya que él se declara “inocente”.

“Llegué a este Ministerio hace una semana ilusionado pero sobre todo consciente de todo el trabajo que este país tiene por delante para recuperar y dar brillo a la mayor riqueza que tenemos: la cultural”, ha manifestado Huerta, que no ha dedicado ni una sola palabra al deporte en toda su comparecencia. “Me voy -añadía- porque intentar minar el proyecto de regeneración y transparencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es algo que no voy a permitir”.