Política

Màxim Huerta culpa de su dimisión a una “caza de brujas” del PP contra Pedro Sánchez

El ya ex ministro ha presentado su renuncia tras sólo seis días en el cargo y asegura que es "absolutamente inocente"

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Màxim Huerta culpa de su dimisión a una “caza de brujas” del PP contra Pedro Sánchez

Resumen:

Desafiante, apelando constantemente a una “caza de brujas” y hablando de una “jauría” organizada específicamente contra él. El ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, que no ha hecho una sola mención al deporte en su discurso, ha comparecido a las 19.00 horas para presentar su dimisión tras sólo seis días en el cargo, después de que este miércoles se conociera que el periodista y escritor había sido condenado en el pasado por un fraude fiscal superior a los 200.000 euros. “Soy consciente de que sería el blanco de las críticas y soy absolutamente inocente”. “Pagué al fisco lo que me reclamaba”, ha añadido. “No es una condena por fraude, es una multa porque perdí una demanda que yo mismo interpuse para defender mis derechos, como tanta gente creadora”, ha defendido.

 

Màxim Huerta aseguró haber tomado la decisión sobre su dimisión de manera “autónoma” y para salvar la imagen del Gobierno de Sánchez. A su comparecencia asistía con rostro serio Miguel Ángel Oliver, el nuevo secretario de Estado de Comunicación de un Ejecutivo que afronta su primer revés de consideración. “Me voy para que el ruido de toda la jauría no parta el proyecto en el que creo, que ha ilusionado a tantas personas en este país”, ha dicho Huerta citando un soneto de Lope de Vega.

El ya ex ministro ha dicho sentirse “víctima” de una “caza de brujas” fruto de un cambio de criterio del gobierno del PP, pero los datos le contradicen. Huerta utilizó durante años una sociedad unipersonal para facturar sus ingresos televisivos, con el único objetivo de eludir el pago del IRPF y abonar sólo el Impuesto de Sociedades, con una cuantía notablemente inferior.

El ministro más breve de la historia de la democracia ha afirmado que esto era una práctica habitual y que actuó asesorado “como tantos periodistas, tantos actores y tanta gente en este sector”. Como ya había hecho durante el día, Huerta ha achacado sus problemas con el fisco a un cambio de criterio por parte de Cristóbal Montoro, y ha deslizado que inspecciones como la suya se consideraron entonces una “caza de brujas contra los enemigos políticos” del Gobierno del PP. Sin embargo, pese a su extensión, nunca ha sido práctica legal esconder las rentas de las personas físicas tras sociedades instrumentales. En el caso de Huerta, además, imputó a esa sociedad gastos privados de un inmueble en Alicante.

De hecho, la acusación de Huerta no se sostiene siquiera en el tiempo. El acta de inspección contra él se abrió, según publicaba este miércoles El Confidencial, en junio de 2011. Y el PP no llegó al poder hasta el mes de noviembre. La “caza de brujas” habría nacido, por tanto, del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La ministra de Economía y Hacienda era entonces Elena Salgado.

La hemeroteca

“Llegué a este ministerio ilusionado, pero sobre todo consciente del trabajo que tenía por delante. Fue un honor la propuesta del presidente, pero también me hizo sentir el peso de la responsabilidad”, ha dicho durante su comparencia, en la que no ha admitido preguntas. “Lo hice ilusionado y convencido de que podía servir a mi país y a la cultura. Me voy porque amo a la cultura más que a nada”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también defendió al hasta ahora ministro durante el día, asegurando que el objetivo de su Ejecutivo era “ser transparentes”, y subrayando que le habían convencido las explicaciones que le había dado Màxim Huerta. No obstante, la hemeroteca ha terminado por influir en la decisión del presidente, que en 2015 aseguró en una entrevista con Telecinco que sería taxativo con cualquier persona que utilizara “una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que debería pagar”.

En aquel caso, Pedro Sánchez exigía acción a Pablo Iglesias en relación a la polémica del fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, que se vio involucrado en una situación idéntica, con la salvedad de que Monedero no llegó a los tribunales y regularizó su situación voluntariamente tras ser descubierto el escándalo.