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Cine

Scorsese, el director que debe su éxito en taquilla a los millennials

Martin Scorsese celebra seis décadas de trayectoria, convertido en una de las figuras cinematográficas mas relevantes de todos los tiempos. Una consideración inimaginable para el nieto de unos inmigrantes italianos que creció rodeado de pobreza y delincuencia, y que con el paso del tiempo se ha convertido en la personificación de ese sueño americano que él mismo desmitifica en cada una de sus películas.

Desde los matones callejeros hasta los triunfadores devorados por el éxito, Scorsese ha dirigido películas míticas como Malas calles, Taxi driver, El color del dinero, Uno de los nuestros o El lobo de Wall Street. Su última película, El irlandés, ha sido aclamada unánimemente por la crítica, aunque fuera ignorada en los premios de cine más importantes celebrados en 2020.

Sin embargo, ese cine de perdedores que persiguen su sueño y no logran encontrarlo, no es siempre una fórmula que le haya funcionado a Scorsese a nivel económico. El autor que conocemos a día de hoy, reconocido en todo el mundo, dista mucho del joven Scorsese que estuvo a punto de morir por sus fracasos en taquilla. Pau Gómez, autor de Maestro Scorsese, ha confesado que «Taxi Driver tuvo un éxito más bien ligero. Sus dos primeras comedias tuvieron un gran rechazo por parte del público y ahora son de culto».

Es el cineasta extranjero que más ha influido en los directores españoles, incluso en los que hacen comedia

Martin Scorsese, al igual que sus personajes, llegó a ser un perdedor que «vivió fracasos muy sonados y estuvo a punto de morir por las drogas». Aunque los nostálgicos reclaman ahora estos títulos del italoamericano, sus éxitos más grandes «llegaron en el siglo XXI». Este es el momento en que el cineasta cuenta con estrellas de lujo y grandes presupuestos, tal y como lo ejemplifican títulos como Infiltrados, El Aviador, Sutter Island y El lobo de Wall Street, que «son unos éxitos apabullantes. Todas las que hace con Leonardo Di Caprio triunfan», recalca Pau Gómez. Los espectadores se han volcado más con Scorsese «cuanto más mayor se ha hecho».

Pese sus 77 años, «tiene mucho tirón gracias a su acierto a la hora de escoger intérpretes». Martin Scorsese es un director que, en lugar de perder influencia, «la gana con las nuevas generaciones que no habían nacido ni en los 70, ni en los 80, ni en los 90», reflexiona Pau Gómez.

El triunfador oscuro que acaba recibiendo su merecido

«La conclusión más clara que desconocía hasta que investigué su obra, es que todas sus películas son del sueño americano», confiesa el autor del libro Martin Scorsese. Aun así, es un cine de perdedores, de gente que «sabes que no va a triunfar», lo que es un reflejo «en su vida y en la de su familia», ya que, ni su abuelo ni su padre lograron cumplir sus sueños.

Este «triunfador» de la filmografía de Scorsese llega a lo más alto desde lo más bajo, para a continuación desandar el camino, y volver al punto de partida. «Los personajes más honrados de Scorsese nunca pasan de una vida humilde. Quieren ser grandes personajes pero no lo consiguen». Además acumulan su poder por vías oscuras, «le fascina la figura del triunfador que tiene un lado oscuro muy evidente y que acaba estrellándose contra el suelo. Que acaba recibiendo su merecido», señala Pau Gómez.

Si a Scorsese le fascinan los triunfadores, a los directores españoles les fascina Scorsese. «Para mí siempre ha sido uno de los grandes desde que veo e investigo cine. He visto la percepción que tienen los demás sobre él, y el cine español siente veneración por un cine adscrito a la idiosincrasia de Estados Unidos», revela Pau Gómez. La influencia del italo americano es muy grande. Podría decirse que «es el cineasta extranjero que más ha influido en los directores españoles, incluso en los que hacen comedia», que parece lo más alejado de Scorsese.

Pau Gómez desearía que el cineasta tuviera en sus manos este libro para que vea «que en España su legado es enorme». Le describe como un hombre humilde, simpático y que no es consciente de la trascendencia que tiene ahora. «Cuando muera será tan influyente ahora como Bergman o Kurosawa. Será uno de los más grandes», sentencia el escritor.

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