Cultura

Reed Hastings, el apestado por el magnate de Blockbuster que creó Netflix

Netflix

A inicios del año 2000, hace justo dos décadas, un joven Reed Hastings se dirigió a la cavernosa sala de reuniones de la planta de la Renaissance Tower, Texas. Allí estaba la sede de Blockbuster, considerada por aquel entonces el gigante del cine doméstico, con un valor económico de 6.000 millones de dólares y casi 9.000 videoclubes en todo el mundo.

Ahora, Reed Hastings recuerda que en este encuentro, John Antioco el consejero delegado de dicha empresa, «parecía bastante relajado» y el era «un manojo de nervios», según puede leerse en Aquí no hay reglas, libro publicado por la editorial Conecta.

«Mark y yo éramos los cofundadores y en ese momento, directores de una diminuta empresa con dos años de antigüedad, que alquilaba DVD a través de una página web y los enviaba mediante el servicio de correos estadounidense», cuenta Hastings. Por aquel entonces tenían un centenar de empleados y tanto «solo» 300.000 suscriptores, y habían empezado con «mal pie». Ese año se saldaría con unas pérdidas de 57 millones de dólares.

«Ansiosos por cerrar un acuerdo, habíamos trabajado durante meses solo para que Antioco atendiera nuestras llamadas». Una vez en la reunión, Reed y Mark sugirieron que Blockbuster comprara Netflix para que ellos desarrollaran y gestionaran la división de alquiler de videos online. Antioco preguntó entonces cuál sería el precio. «Cuando oyó nuestras respuesta, 50 millones de dólares, se negó en redondo. Mark y yo salimos de allí desanimados».

En 2002, dos años después de aquella reunión, Netflix empezó a cotizar en Bolsa. Sin embargo, Blockbuster seguía siendo cien veces más grande que la futura plataforma de streaming (5.000 millones de dólares frente a 50). Además, Blockbuster pertenecía a Viacom, que en aquel momento era la empresa de entretenimiento más valiosa del mundo.

Una década después del encuentro fallido entre los creadores de Netflix y John Antioco, Blockbuster se había declarado en bancarrota. Y en 2019 solo quedaba uno de sus videoclubes, situado en Bend, Oregón. Blockbuster no había sido capaz de efectuar la transición del alquiler de DVD al streaming.

El año 2019 fue notable para Netflix. «Nuestra producción Roma fue nominada a mejor película y obtuvo 3 Oscar, un gran logro para su director, Alfonso Cuarón, y que a la vez apuntaló la transformación de Netflix en una empresa de entretenimiento plenamente desarrollada», cuenta Reed Hastings.

Recuerda que hace mucho tiempo dejaron el negocio de los DVD por correo para convertirse no solo en un servicio de streaming por internet con más de 167 millones de suscriptores en 190 países, sino también en una importante productora de series de televisión y películas en todo el mundo. «Hemos tenido el privilegio de trabajar con algunos de los creadores más prodigiosos, entre ellos Joel y Ethan Coen y Martin Scorsese».

Por aquel entonces habían presentado un sistema para que la gente viera «grandes historias y las disfrutara, lo cual, rompía barreras y enriquecía vidas».

Una empresa que gusta a accionistas, trabajadores y suscriptores

En 2019, 17 años después de que Netflix saliera a Bolsa, el precio de sus acciones había pasado de 1 dólar a 350. Pero no solo al mercado de valores le encanta Netflix. Erin Meyer, que entrevista a Reed Hastings en Aquí no hay reglas, señala que las series originales de la plataforma como Orange is the new black y The Crown «figuran entre las más populares de la década», y que Stranger Things es, probablemente, «la serie de televisión más vista en todo el mundo».

Además, estas producciones han granjeado a Netflix un nombre en las galas de los más importantes premios, como los Emmy o los de la Academia, donde la plataforma ha cosechado más de 300 nominaciones. Asimismo, recibió 17 nominaciones en los Globos de oro, más que ninguna otra cadena u otro servicio de streaming, y en 2019 alcanzó el primer puesto entre las empresas mejor consideradas de EE.UU.

Erin Meyer afirma que a los «empleados también les encanta Netflix», información que respalda a partir de una encuesta realizada en 2018 por Hired, un mercado.com para talentos tecnológicos, que escogieron a Netflix como la «empresa para la que más les gustaría trabajar, por encima de compañías como Google (nº 2), Tesla de Elon Musk (nº 3), y Apple (nº 6)».

En otro ránking del empleado más feliz, elaborado en 2018 por Comparably, una página de información salarial y profesional, y basada en más de 5 millones de reseñas anónimas de trabajadores pertenecientes a 45 grandes empresas estadounidenses, Netflix contaba con los segundos empleados más felices en una lista de miles de clasificados (solo por detrás de Hubspot, una compañía de software con sede en Cambridge).

Erin Meyer añade que Netflix ha «respondido con éxito a las cuatro transiciones que ha experimentado el mundo del entretenimiento y los negocios en solo 15 años».

En primer lugar, consiguió pasar de enviar DVD por correo a emitir viejas series de televisión y películas de internet. Después logró combinar contenidos antiguos con los suyos propios (como House of cards), aunque producidos por estudios externos. En tercer lugar Netflix pasó de adquirir películas y series de empresas externas, a crear un estudio propio que produjera contenido nuevo y original (como Stranger Things), y, por último se ha convertido en una empresa internacional que entretiene a la población de 190 países.

«El éxito de Netflix es más que inusual, es increíble. Sin duda, está ocurriendo algo singular que no sucedió con Blockbuster cuando se declaró en bancarrota en 2010», cuenta Erin Meyer.

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