Cultura

Cuando convertir a Putin en el perro de Merkel se convierte en un éxito de ventas

David Safier presenta 'Miss Merkel. El caso del jardinero enterrado'. Dennis Dirksen

A David Safier (Bremen, 1966) —autor del bestseller internacional Maldito karma—, le importó poco o nada convertir a Angela Merkel en detective de la Alemania rural tras abandonar la política, y a Putin en su perro, como un guiño al mal rato de la política con el labrador del mandatario ruso en 2007. Miss Merkel. El caso de la canciller jubilada (Seix Barral, 2021) logró ser un homenaje a las novelas policiacas clásicas de Agatha Christie y una «perfecta» fuente de humor para una sociedad que ve este tipo de literatura como algo «bastante raro». «La literatura de humor en Alemania es algo bastante raro, es un país en el que no hay autores cómicos. Cuando sale una novela mía, es muy raro que otro compañero haga lo mismo y al mismo tiempo. Objetivamente podría tratarse de una tendencias pero no, no hay literatura o autores de novela de humor en Alemania y las listas de best Sellers así lo reflejan».

La idea de convertir a Merkel en un personaje literario surgió entonces «casi de casualidad». «La idea surgió hablando con mi agente en 2009 sobre Angela Merkel. Nos preguntamos qué haría la canciller una vez estuviera jubilada. Dijimos que iba a desaparecer del foco mediático, que no iba a seguir en política, y también estábamos convencidos de que no iba a aceptar un puesto en una empresa. Después, por la noche, viendo una serie del inspector Colombo hice clic», explica Safier en palabras para El Independiente. Y la historia continua.

Bajo el título Miss Merkel. El caso del jardinero enterrado, el escritor alemán presenta ahora el segundo caso de la detective, que vuelve a plantearle complicados problemas a la excanciller y pone patas arriba la aparente calma de su nueva vida de jubilada, también en el ámbito privado. En esta ocasión, Angela Merkel se enfrenta a una «extravagante situación» cuando Putin descubre el cadáver de un jardinero en el cementerio de Klein-Freudenstadt. Y es que el jardinero no siempre es el asesino, a veces también es el cadáver.

David Safier desvela en esta entrega, con el delirante humor que lo caracteriza, que no hay ser humano ni exlíder mundial que no se vea obligado en algún momento a enfrentarse a las decisiones más difíciles: aquellas que pertenecen al corazón. «La segunda aventura de Miss Merkel se inicia cuando el perro de la excanciller -Putin- halla en un cementerio un cuerpo enterrado de forma estrafalaria y los sospechosos pertenecen a dos familias rivales a cargo de las funerarias del pueblo. No voy a dar más detalles».

«Mientras cruzaba el cementerio con aire pensativo, Angela no era consciente de lo que sucedía a su alrededor. Ni de cómo se abrían las flores, ni de cómo trinaban alegremente los pájaros ni tampoco de cómo ladraba Putin. Y seguía ladrando. Tiraba de la correa como un poseso. Putin nunca tiraba de la correa. Y menos tan temprano. Correr no era lo suyo. A él le iba más dormir, comer y tirarse pedos. No necesitaba más para ser feliz», empieza el texto.

El autor confirma que habrá una tercera parte de la serie, donde quiere incorporar elementos contemporáneos y hacer una retrospectiva desde que Merkel se jubiló, pero ha añadido que también está trabajando en un libro histórico y otro infantil. «No quiero estar toda la vida escribiendo sobre ello ni sentirme atado, pero seguiré dando vida a la Merkel literaria en tanto tenga una idea bonita. Escribir es mi antidepresivo». En este sentido y usando la ironía, Safier no ve «descabellada» la idea de añadir un gato a sus libros que se llame Zelenski.

David Safier ha desvelado que desconoce si Angela Merkel ha leído alguno de los dos libros que ha escrito. «El primero lo recibió y la editorial recibió una carta de vuela en la que dice: la canciller Angela Merkel ha recibido su libro y se ha alegrado mucho de ello»; y, preguntado por la actual opinión sobre la excanciller en Alemania, el escritor asegura que en prensa sí que hay columnistas que la cuestionan con vehemencia, pero que la opinión pública «no tanto», ya que consideran que «todos los políticos cometen errores. A la gente le gusta Merkel porque es inteligente y creen que es íntegra, que no estuvo en política por el dinero o por ella misma».

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