Durante el último film de "La Odisea" de Christopher Nolan, se hace mención de manera repetida de unas ordas salvajes destructoras de ciudades y que todos temen: Los Pueblos del Mar. Esta no es una mención sin fundamento ya que históricamente, la guerra de Troya puede encajarse el Mediterráneo del Bronce Final. Un escenario que presenció el colapso absoluto de sus civilizaciones más poderosas. Un apocalipsis real que superó a cualquier guion de Hollywood y que fue desencadenado por la violenta irrupción de los misteriosos Pueblos del Mar y provocó el fin de la Edad del Bronce.
El comercio mediterráneo que desapareció
Hacia el año 1200 a.C., el Mediterráneo oriental disfrutaba de una época dorada de hiperconectividad mercantil en plena Edad del Bronce. Grandes imperios como el Egipcio, el Hitita, las ciudades Micénicas (los griegos de la guerra de Troya) y el Imperio Babilonio formaban una red comercial conectada y próspera. Compartían lazos diplomáticos, rutas comerciales de estaño y cobre, tecnología y escritura. Una prueba irrefutable de este comercio tan boyante es el pecio de Uluburun, una embarcación que naufragó ante las costas de Turquía a finales del siglo XIV a. C. El barco llevaba a bordo mercancías procedentes de al menos nueve culturas diferentes, con objetos de un valor incalculable para la época.

Pero de repente, en un periodo de apenas cincuenta años, este comercio colapsó por completo, finalizando la Edad del Bronce. Las grandes capitales fueron saqueadas y quemadas hasta los cimientos, imperios enteros como el Hitita fueron borrados del mapa, y toda la región se sumió en una etapa de escasos registros escritos que los historiadores denominan "Edad Oscura".
La aparición de los Pueblos del Mar
¿Cual fue la causa de este declive? No se sabe con certeza. Sin embargo, en medio de este colapso generalizado aparecen los llamados "Pueblos del Mar". El propio término proviene de las crónicas de los propios egipcios antiguos: "Ningún país podía sostener sus armas frente a ellos. Hatti, Qode, Carchemish, Arzawa y Alashiya, todos fueron destruidos al mismo tiempo". Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta sobre quienes eran realmente estas gentes ni de dónde venían.
Los relieves del faraón Ramsés III en el templo de Medinet Habu describen a una temible confederación de guerreros marinos que arrasaban con todo a su paso. El soberano logró derrotarlos y salvar Egipto de la destrucción en el Delta del Nilo. Fue la primera batalla naval de la historia registrada, consagrando a los egipcios como la única gran civilización que sostuvo el envite de estas hordas guerreras.

Hoy en día, la arqueología y los testimonios escritos han dado pie a creer que no eran un único ejército unificado ni una sola raza. Se trataba de una coalición de diferentes tribus y clanes de procedencias muy diversas. Los propios testimonios de la época los identifican con nombres como los Peleset. Estos muy probablemente puedan tratarse de los filisteos de los relatos bíblicos, originarios de la zona del mar Egeo. Además de otros como los Sherden, guerreros que utilizaban cascos con cuernos, posiblemente vinculados a la isla de Cerdeña y los Shekelesh probablemente originarios de Sicilia.

No eran invasores, eran refugiados
Durante mucho tiempo se pensó que los Pueblos del Mar eran simples piratas despiadados que destruyeron el mundo por avaricia. Sin embargo, los hallazgos recientes pintan un cuadro mucho más trágico. En los relieves egipcios se observa que estos guerreros no viajaban solos en sus barcos: los acompañaban carretas tiradas por bueyes llenas de mujeres, niños, ancianos y enseres domésticos.

Los Pueblos del Mar eran, en realidad, refugiados climáticos. Una serie de sequías prolongadas, malas cosechas y terremotos sucesivos en el sur de Europa y el Egeo provocaron hambrunas brutales. Desesperadas, poblaciones enteras se vieron obligadas a migrar masivamente hacia el sur y el este para poder asentarse en tierras fértiles. Pero en su violento avance, destruyeron todo lo que encontraban en su camino y sembraron el terror.
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