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La residencia de los mil millones de Céline Dion revoluciona París: "Puede salvar el presupuesto de 2026"

Céline Dion durante su primer recital en París en seis años.
Céline Dion este sábado durante el primer recital de su histórica residencia en París. | Nicolas Gerardin / Plenitude Arena / EFE

Al terminar la primera canción, Céline Dion se rompió y tuvo que parar. "Os prometí que no lloraría, pero nunca cumplo mis promesas", confesó al público que abarrotaba este sábado el Plenitude Arena de París. Tenía razones para quebrarse: tras seis años alejada de los escenarios –con la excepción de su actuación en la ceremonia de inauguración de los Juegos de París en 2024– por culpa del llamado Síndrome de la persona rígida –un raro trastorno neurológico autoinmune que causa rigidez muscular progresiva y dolorosos espasmos–, la estrella canadiense volvía a ponerse al frente de 35.000 personas. Apareció tres cuartos de hora después de la hora fijada para el comienzo del recital, enfundada en un sobrio diseño negro de alta costura firmado por Dior, para abrir fuego con On Ne Change Pas. A sus 58 años, entre la fragilidad de su apariencia y la rotundidad de su voz, Dion dejó claro que ha aprendido a convivir con la enfermedad y que es capaz de convertirla en fuerza vital para ofrecer un poderosos espectáculo de más de dos horas.

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La elección de París para este regreso no es casual. Aunque Las Vegas ha sido su refugio millonario durante décadas –allí vive y ha hecho sus exitosas residencias artísticas–, Francia fue el primer país en adoptarla fuera de Canadá. De hecho, en el escenario parisino aflora la Dion francófona: menos volcada en la pirotecnia vocal del pop anglosajón y más cercana a la chanson, atenta al relato de lo que se canta y a la emoción desnuda, dos tercios del concierto tienen lugar en francés. Esa cercanía es la misma que en la semana previa a su debut la ha llevado a bajar a la puerta de su hotel, el lujoso Royal Monceau de la cadena Raffles, para bromear, cantar e improvisar ante sus seguidores y admiradores.

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Un pildorazo económico para París

Pero el regreso de la diva no es solo un acontecimiento artístico y emocional; es también una inyección económica para la capital francesa. Desde que Dion aterrizó en París a finales de agosto, la ciudad vive volcada en una Dionmanía con karaokes multitudinarios en las plazas, metros empapelados con su rostro y legiones de seguidores llegados de todo el planeta.

El impacto es de tal calibre que el diario Libération se preguntaba con sorna este domingo en su portada si el espectáculo de la cantante no vendría a salvar el maltrecho presupuesto nacional de 2027. Las cifras de los analistas respaldan el revuelo. La agencia regional Choose Paris Region calcula que la estancia de la artista dejará entre 500 y 800 millones de euros en la zona, mientras que consultoras del sector turístico como MKG elevan el impacto hasta los 1.000 millones de euros gracias a la inyección masiva en hoteles, restauración, comercios y transportes.

El fenómeno del turismo musical ha llenado los hoteles de la capital en pleno arranque de otoño y ha atraído al recinto a personalidades de la política francesa, con figuras clave de la carrera hacia el Elíseo como Édouard Philippe o Gabriel Attal, la presentadora Oprah Winfrey o la ex primera dama Michelle Obama. Todos ellos fueron testigos de excepción del arranque del que promete ser el evento del año en París.

Qué hacer para ver a Céline Dion en París

La residencia parisina de Céline Dion se estructura en un total de 26 conciertos repartidos en dos etapas. El primer bloque se compone de 16 fechas celebradas los miércoles, viernes y sábados hasta el próximo 17 de octubre. El segundo bloque, con diez actuaciones adicionales, tendrá lugar en mayo de 2027.

Todos los recitales se celebran en el Plenitude Arena, un recinto cubierto con capacidad para 35.000 espectadores situado en Nanterre, a pocos minutos en transporte público del centro de París, en el distrito de La Défense.

Con más de nueve millones de personas inscritas en la preventa inicial, las entradas oficiales se agotaron en cuestión de minutos cuando salieron a la venta el pasado mes de abril. Los precios oscilaban entre los 89,50 euros para las zonas de visibilidad general y los 298,50 euros de las localidades VIP y de pista delantera. Hoy, la única alternativa para conseguir asiento pasa por las plataformas oficiales de reventa, donde los pases más económicos parten de los 90 a 150 euros en los niveles superiores, mientras que las localidades más próximas al escenario superan holgadamente los 400 y 500 euros. Todo ello, sumado a los precios disparados de los hoteles en la capital francesa, obligan a los fans de la cantante a disponer de un buen presupuesto para vivir la experiencia.

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