«Ni la más remota idea de cuando volveremos a grabar». Esta es la incertidumbre que envuelve en estos momentos a dos de los programas con más audiencia de la televisión privada. El veterano espacio de citas, amor y juventud, Mujeres y Hombres y Viceversa, no vaticina un gran futuro a corto plazo para su temática, y es que, si algo ha dejado claro el coronavirus es que no le gustan los besos. Tras doce años en antena, altos datos de audiencia y cientos de protagonistas, el dating show, se declara en suspensión indefinida hasta nuevo aviso: «Es un tema delicado», confiesan desde la cadena.

Lo mismo ocurre con First Dates, el ‘restaurante’ de citas más famoso de la tele, regentado por Carlos Sobera. Sus grabaciones fueron interrumpidas cuando se decretó el estado de alarma, y, por el momento, no han vuelto a encender los focos. Y es que la televisión en Mediaset no ha desescalado a gusto de todos. Algunos de sus espacios fueron considerados ‘esenciales’ y no abandonaron la pantalla durante el confinamiento, como es el caso de los informativos y los magacines. Sálvame, Cuatro al día, Todo es Mentira o El programa de Ana Rosa continuaron su labor habitual, con las medidas sanitarias correspondientes, al igual que Supervivientes desde el Caribe. Otros, sin embargo, siguen a la espera de noticias sobre su futuro.

La pequeña pantalla, al igual que el resto de la sociedad, ha sufrido en los últimos meses cambios considerables. Los platós se han enfriado, se han extinguido los besos y los abrazos, y las emociones ahora se viven en solitario. Resulta casi imposible, en un contexto como el actual, revivir los momentos de pasión que programas como Mujeres y Hombres propiciaban para los espectadores. Y, pese a los rumores de un regreso a las grabaciones, Bulldog TV ha confirmado a El Independiente la paralización total del programa presentado por Toñi Moreno: «No hemos recibido ningún tipo de noticia sobre el regreso, es complicado», a lo que añadía que desearían volver «en septiembre u octubre si fuese posible», pero que «nadie puede saberlo».

Adaptación a la era post-covid

Asimismo, de producirse un retorno de las grabaciones en un ‘corto’ periodo de tiempo, la dinámica debería modificarse. Ya no valdría todo, en lo referido a gestos de afecto. Un plató con sillas separadas por un metro, citas con mascarillas y gel hidroalcólico y cero posibilidades de contacto humano. La teoría es viable, pero la adaptación de dichas medidas por parte de los implicados y una buena acogida de las mismas por parte de la audiencia ya parece tan sencillo.

En este caso, y decididos a arriesgar con los cambios, el espacio de Bulldog TV podría llevar a cabo una renovación total del formato. Too Hot To Handle o lo que es lo mismo, Jugando con Fuego, sería un buen espejo donde mirarse. Y es que, el reality de Netflix ha sobrepasado las expectativas de éxito con su reto de castidad a jóvenes explosivos aislados en un lujoso complejo turístico. Gana quien aguante más tiempo sin besar o mantener todo tipo de acto considerado sexual.

Pero este novedoso planteamiento tampoco partiría de cero. Pocos días antes de comenzar el confinamiento, el dating show decidió adaptar su mecánica a las condiciones sanitarias del momento, y ‘encerrar’ a sus tronistas y pretendientes en un gran chalet a las afueras de la capital. Así explicaba la novedad Moreno desde el plató: «A todos os vamos a hacer la prueba del virus. Si todos estáis sanos, entráis en esa casa y entonces es cuando no vais a tener riesgos, porque todo el mundo no tendrá el virus y no se saldrá al exterior. No vais a tener ninguna posibilidad de contagio», y añadía a los protagonistas que allí iban a poder conocerse «en profundidad, tener citas en profundidad y mantener relaciones sin ningún tipo de problemas”.

Pero la actividad duró poco más de una semana. Sin explicar los motivos, el programa comunicó la suspensión de sus emisiones y el regreso a casa de los jóvenes. La decisión a pesar de resultar llamativa para los espectadores y seguidores de redes sociales, se entendió como una medida de prevención frente a una situación global que, lejos de mejorar, empeoraba por momentos.

Ahora la incógnita ha vuelto a plantearse entre el público, que no comprende por qué dicha variante del veterano programa de citas no pudo seguir adelante, y sin embargo sí que se ha apoyado el lanzamiento de La casa fuerte, con las mismas medidas de seguridad.

En cualquiera de los casos, los programas dedicados al amor deberán esperar para volver a ser lo que eran. No es tan solo cuestión de morbo, sino también de sentimientos. Por ejemplo, los dedicados a los reencuentros como el presentado por Carlos Sobera, Volverte a ver, tampoco tendrían sentido sin un abrazo emotivo tras 20 años sin contacto o la posibilidad de conocer a tu ídolo.

Por el momento, y hasta que Sanidad, el virus, los productores o los rebrotes lo decidan, la televisión permanecerá fría y distante, a base de reposiciones que nos recuerden como era el mundo antes de la pandemia. Un mundo lleno de gestos, que ahora resultan antinaturales.