En las mesas españolas poco han cambiado los platos estrella en los últimos años. Con diferencia, el más recurrente es la ensalada verde, que con buen tino es un acompañamiento fundamental en la dieta mediterránea y está presente en el 11,5% de las comidas. Algo más lejos de la dieta mediterránea tradicional, aunque con muchos de sus ingredientes, está el segundo plato más popular sobre los manteles de los hogares españoles: la pizza, que crece dos décimas en 2016 hasta ocupar el 5,3% del total de las comidas.

Ensalada de tomate, pechuga de pollo, lentejas, sopa de pasta, macarrones y merluza van completando la lista de las preparaciones más consumidas.

Como ya ha ocurrido en los últimos años, salud, tradición y comodidad son los tres ejes que explican el tipo de platos que más se consumen. Así, lo que se busca en las cocinas españolas es, según el Informe de consumo de alimentación en España 2016 -del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente -, una dieta sana y equilibrada, con platos ligeros y saludables pero sin  renunciar al placer y la comodidad y sin prescindir de la cocina tradicional.

En esta línea y respecto a datos de 2011, caen los fritos (-8,7%) en favor de los hervidos (el 34,7% del total) y la cocina a la plancha (34,9%). También crecen los crudos, que son ya el 24,2% de las ingestas.

Menos previsores por la recuperación económica

Preparar una lista de la compra – lo que evita muchas compras inesperadas y de impulso -, es una costumbre que los españoles han dejado un poco atrás con la recuperación económica (del 73 al 69,5%), así como la adaptación de las formas de comprar y cocinar al ahorro y aprovechamiento de los productos.

Crece el picoteo entre horas. Sobre todo, por la tarde, ya que es ahí cuando se consumen el 45% de ellos. No tomamos los mismos dentro que fuera de casa. Mientras que en casa nos decantamos por los frutos secos (46,9%) y las chocolatinas (24,9%), en la calle elegimos patatas fritas (42,5%) y golosinas (19,1%).

El día que  más pecamos es el viernes y el que mejor nos portamos, el domingo.

Sin contar lo consumido por los turistas, que supone no obstante un importante porcentaje, el Informe de Consumo 2016 recoge también las bebidas consumidas por los españoles fuera de casa. Por persona, el consumo fue de  58,2 litros el año pasado (que equivale a 257 euros), un 3,4% menos que en 2015. El informe asegura, no obstante, que este descenso es atribuible a salidas en las que se toman exclusivamente bebidas – que cayeron un 7%-, no al consumo conjunto de comida y bebida, ya que en los restaurantes el consumo de bebidas aumentó un 1%.

¿Y qué bebemos? Más de una de cada tres consumiciones son de cerveza (35,8%), seguida de otro tercio de agua (33,6%). Después bebidas refrescantes, que suponen el  18,4% del volumen de bebidas consumidas . Bebemos mucho menos vinos, que representan un 7,5% y por último las bebidas espirituosas un 2,4%.