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Los sanitarios piden que se apruebe el impuesto sobre las bebidas azucaradas

El Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular, que reúne a 15 sociedades científicas, alza la voz para pedir que se imponga en España esta tasa, que ya fue aprobada en Cataluña.

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Los sanitarios piden que se apruebe el impuesto sobre las bebidas azucaradas
Los profesionales sanitarios piden que se aumente el impuesto sobre bebidas azucaradas.

Los profesionales sanitarios piden que se aumente el impuesto sobre bebidas azucaradas. EP

Resumen:

El Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular (CEIPC), que reúne a 15 sociedades científicas entre las que se encuentran la Sociedad Española de Cardiología o las sociedades españolas de médicos y pediatras de atención primaria, han pedido que se imponga a nivel nacional la tasa sobre bebidas azucaradas del 20% que ya impuso Cataluña. «Ya hicimos la propuesta hace 10 o 14 años, es complicado explicarlo a la población, pero por eso habría que acompañarlo de una reducción de impuestos a los productos cardiosaludables y así se vería que no hay un afán recaudatorio, que no aspiramos a que se pierda o se gane dinero, sino que se mejore la salud de la población», afirma Pedro Armario, coordinador de la CEIPC.

Es complicado explicar este impuesto a la población, por eso habría que acompañarlo de una reducción de impuestos a los productos cardiosaludables»

Este impuesto que hoy reclaman los sanitarios españoles, ya lo planteó la OMS en octubre de 2017 cuando llamó a aumentar «al menos en un 20% el precio de venta al público de las bebidas azucaradas» con el objetivo de redundar en un porcentaje similar de reducción de su consumo. Una petición que abrió en España un debate sobre si la medida tendría un fin recaudatorio o si realmente funcionaría.

La medida, que ha sido aprobada a nivel autonómico en Cataluña, ha sido sin embargo aparcada a nivel nacional. Y es que, aunque nadie duda que la obesidad es una de las grandes pandemias del siglo XXI en los países desarrollados y que el azúcar tiene mucho que ver con ello, el problema llega cuando empieza el debate sobre cómo implantarlas.

Para el Gobierno de Rajoy, aprobar el impuesto suponía abrir un nuevo frente con Cataluña – al tener ya su propia tasa – y eso unido a las presiones de la industria hicieron que la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, afirmase el pasado abril que «todavía no es el momento» de aprobar el impuesto.

Pero ésta no ha sido la única petición que los profesionales sanitarios han lanzado con la presentación de las Guías de Prevención Cardiovascular. Armario apunta también a la necesidad de «reducir la sal en el pan y en los snacks y aperitivos y reducir el precio de los productos cardiosaludables».

Controlar la hipertensión, clave en el ictus

La alimentación es sólo una de las patas a través de las cuáles los profesionales sanitarios quieren mejorar la prevención y reducir la incidencia de enfermedades y eventos cardiovasculares, como infartos o ictus. «El ictus es una enfermedad sobre la que no se ha hablado tanto pero tiene una gran incidencia, y en ella el 40 o 50% de la responsabilidad del ictus está en la presión arterial», afirma Armario, que subraya la necesidad de aumentar la prevención de una enfermedad «tan incapacitante».

Además, los profesionales apuntan a la necesidad de controlar estos factores de riesgo de forma global – presión arterial, colesterol, glucemia, tabaco y obesidad, además del historial familiar – y desde la niñez. «La prevención se centra en adultos y especialmente de mayor edad, pero hay que empezar cuando se es niño, el primer control de la tensión arterial debe hacerse a los 14 años», añade el especialista.

Los factores de riesgo hay que controlarlos periódicamente a través de los servicios sanitarios, «aunque la periodicidad dependerá de los antecedentes familiares y sus factores de riesgo particulares», explica el coordinador de la CEIPC.

Foco en la población más desfavorecida

Aunque los profesionales reconocen que cada vez «hay más conciencia de la importancia del ejercicio físico, la vida activa, la reducción del estrés y del hábito del tabaco» según José María Lobos, anterior coordinador de la CEIPC, «hay que poner el foco en los grupos menos desfavorecidos, donde los factores de riesgo psicosociales adquieren enorme importancia». «Esta población con una alta tasa de desempleo, bajos ingresos y escasos recursos, suelen ser las personas más vulnerables para el tabaco, el alcohol, una dieta asociada a la obesidad, el sedentarismo y falta de motivación», ha añadido el especialista.