Vida Sana

El colesterol 'malo', principal factor de riesgo para que alguien sano sufra un infarto o ictus

Una nueva investigación del CNIC pone al colesterol LDL en la diana para combatir las enfermedades cardiovasculares, incluso a niveles hasta ahora considerados normales.

Placas en las arterias.

Placas en las arterias.

Un nuevo hallazgo sitúa al colesterol malo en la diana a combatir para combatir las enfermedades cardiovasculares. Una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) acaba de demostrar que el colesterol LDL o malo es el principal factor de riesgo para que personas aparentemente sanas y sin otros factores de riesgo (como hipertensión, tabaco, obesidad, dislipemia o diabetes) sufran infartos o ictus en la mediana edad.

Incluso a niveles considerados normales, el colesterol malo ha mostrado ser el principal predictor de tener placas de aterosclerosis en las arterias, tras la edad y el sexo masculino. Así, se convierte en el primer factor de riesgo modificable y efectivo para evitar la aparición de placas, según la investigación dirigida por Valentín Fuster, director del CNIC, y publicada hoy en el Journal of American College of Cardiology.

El objetivo de la investigación era definir nuevos marcadores precoces en individuos aparentemente sanos

“A pesar de que la ausencia de estos factores de riesgo cardiovasculares clásicos se asocia con un bajo riesgo cardiovascular, se sabe que en esta población se producen infartos o ictus. Por ello, necesitamos definir nuevos marcadores de aterosclerosis precoz en estos individuos aparentemente sanos”, señala la Dra. Leticia Fernández-Friera, primera autora de este estudio.

Esta investigación se basa en un subanálisis del estudio PESA (Progresión de Aterosclerosis Subclínica Precoz) y ha evaluado a 1.779 individuos, que participan en el estudio PESA, que no presentaban factores de riesgo. El objetivo principal ha sido definir predictores de aterosclerosis subclínica en este escenario. Así, los investigadores valoraron un gran número de parámetros biométricos, analíticos y de estilo de vida para definir la relación de dichos factores con la presencia de aterosclerosis en las arterias. Los resultados demuestran que el más destacable, además de la edad y el sexo masculino, es el colesterol LDL. “Incluso en aquellos individuos con niveles óptimos de tensión arterial, glucosa en sangre y colesterol total, se ha observado una asociación independiente entre el aumento del colesterol LDL en sangre y la presencia y extensión de la aterosclerosis subclínica”, afirma otro de los investigadores, Javier Sanz.

Además, el estudio publicado en JACC ha observado una relación de los niveles de colesterol LDL, considerados normales por las guías clínicas, con la extensión de estas placas de aterosclerosis en
múltiples territorios vasculares: arterias carótidas, aorta, arterias iliacas y femorales, y las arterias coronarias. La investigación, indica la Dra. Leticia Fernandez-Friera, demuestra mediante el uso de la moderna tecnología de diagnóstico vascular por imagen no invasiva, “que las placas de aterosclerosis aparecen en un 50% de los individuos de edad media (40-54 años de edad) que no presentan factores de riesgo cardiovascular; es decir, sin hipertensión, diabetes mellitus, dislipemia y/o tabaquismo. Estos hallazgos –subraya- pueden ayudar a mejorar la prevención cardiovascular en la población, antes incluso de que aparezcan los factores de riesgo convencionales, lo que se denomina prevención primordial”.

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo. El desarrollo de estrategias efectivas en la prevención es una prioridad dada la gran prevalencia de las enfermedades cardiovasculares en el mundo. Según la clasificación americana del National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel, se considera patológico un colesterol LDL de 160 mg/dl, y el límite se sitúa en valores de 130-160 mg/dl. Los investigadores consideran que estos hallazgos pueden tener importantes implicaciones sociales y clínicas al resaltar la importancia de reducir de forma más agresiva el colesterol LDL, tanto a nivel poblacional como individual.

Se considera patológico un colesterol LDL de 160, y el límite se sitúa en valores de 130-160 mg/dl

“Deberíamos ser más restrictivos y quizá plantearnos bajar los puntos de corte que muestran las guías”, aseguran el Dr. Fuster y el Dr. Borja Ibañez. De hecho, al artículo de JACC puede ayudar a redefinir valores de normalidad más bajos.

Este proyecto ha sido posible gracias al impulso del CNIC y del Banco Santander, bajo la dirección como investigador principal del Dr. Fuster. El estudio PESA utiliza la tecnología más moderna de diagnóstico vascular por imagen no invasiva (resonancia magnética, PET, TAC y ecografía 2D y 3D) para intentar resolver algunas de las incógnitas que persisten sobre la patología cardiovascular: cuándo y cómo empieza y qué ha de suceder para que se manifieste clínicamente.

Como subrayan los autores, lo más frecuente es que se detecte la enfermedad aterosclerótica en estadios avanzados, cuando ya ha provocado eventos clínicos como infarto de miocardio,
accidente cerebrovascular u otros. El tratamiento de este tipo de patologías cuando ya ha dado síntomas resulta limitado ya que en un elevado porcentaje los individuos afectados ven disminuida
su calidad de vida, y para el conjunto del sistema sanitario supone un elevado coste económico. “La posibilidad de identificar a los sujetos con la enfermedad antes de que provoque síntomas podría reducir las complicaciones de la enfermedad y traducirse en un ahorro social y económico enorme. El mayor impacto del proyecto PESA aparecerá a largo plazo, a los 15 y 20 años de su inicio, cuando seamos capaces de asociar los hallazgos iniciales de este estudio con la evolución clínica de sus participantes”, concluyen los Dres. Fuster y Javier Sanz.

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