Un porcentaje de las vacas gallegas tienen el gen A2A2 que genera leche más digerible.

Un porcentaje de las vacas gallegas tienen el gen A2A2 que genera leche más digerible.

Vida Sana

Hay una leche que no te sienta mal: el secreto está en los genes de la vaca

Nadie duda de lo imprescindible de la leche como el primer alimento de nuestras vidas, pero cada vez más gente tiende a abandonarla a medida que crece. Mientras que el consumo de leche ha caído más de un 30% desde el año 2000, las ventas de leche sin lactosa llevan años creciendo a ese ritmo junto a las bebidas vegetales de soja, almendras o similares.

Este cambio en el consumo de leche se ha producido junto a un incremento de la intolerancia a la leche, en algunos casos con una alergia diagnosticada a la lactosa o la proteína de la leche pero en otros muchos sin un diagnóstico claro. Simplemente porque “nos sienta mal”, con efectos que suelen variar de digestiones pesadas, inflamación, gases o dolor estomacal.

Sin embargo, la clave de las digestiones de la leche parece estar en una proteína – la caseína – que no todas las leches tienen. “La caseína es la principal proteína de la leche y existen diversas variantes que son como los grupos sanguíneos”, explica Gerardo Caja, catedrático de Producción Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), “tradicionalmente en España las vacas tenían la betacaseína A2 pero las modernas, sobre todo tras la importación de vacas holandesas, tienen en su mayoría la A1, que se digiere peor”.

Actualmente en España la mayoría de las vacas tienen proteína A1, en muchos casos por el cruce con toros A1. Aunque razas como Jersey, Pardo Suizo o Rubia gallega, así como las africanas Gyr o Rathi aún tienen frecuentemente la proteína A2. Para que la leche tenga esta proteína debe estar producida por ganado que tenga dos copias del gen A2A2, por lo que tanto el toro como la vaca deben tener esas dos copias del gen.

¿Leche de vaca para intolerantes a la lactosa?

Caja explica que, entre los problemas que genera el consumo de leche, hay diferentes situaciones. Hay quien es “intolerante a la lactosa, lo que significa que carece de una enzima capaz de diferir la lactosa”, y otros que son alérgicos a una proteína de la leche. Además, existe un amplio grupo de personas que presentan tolerancias inespecíficas – no les sienta bien la leche – que desaparecen cuando deja de consumirla. “Esto es precisamente lo que han demostrado hasta ahora los estudios que se han realizado, especialmente en Nueva Zelanda y Australia, que si se ofrece leche con la proteína A2 a personas a quienes la leche de vaca genera problemas, estos en su mayoría desaparecen”, afirma el catedrático de la UAB.

En Australia, por ejemplo, la principal compañía de leche A2 (A2Corporation) vende ya el 10% de la leche del país. En España, sin embargo, aún es difícil encontrar empresas que vendan este tipo de leche. “Las razas con el genotipo A1 llegaron principalmente de Holanda y el cambio se basó, principalmente, en que tenían un mayor rendimiento productivo. Sin embargo, hoy los últimos datos que tenemos es que son igualmente productivas por lo que no tiene sentido no cambiarlos”, afirma Caja. Actualmente, según el catedrático, aproximadamente un 60% de las vacas españolas tienen el gen A1.

La Universidad Autónoma de Barcelona tiene en marcha distintas investigaciones sobre este tema que, tal como explica Caja, van desde la perspectiva de la producción de las vacas que tienen este genotipo a la importancia de este tipo de leche en el desarrollo cognitivo en bebés – actualmente con pruebas en ratones – y los efectos en la producción industrial. “Muchos nutricionistas están ya de acuerdo en que la leche es positiva, incluso que se adelgaza más tomando leche que sin ella. Este es un tema del que se va a hablar más en el futuro e irá mejorando la oferta”, asegura el catedrático.

 

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