Nutrición

Por qué hay que apoyar a un niño que quiere ser vegetariano

¿Cómo? ¿Vegetariano? ¿Tú lo has pensado?” El shock es la reacción más común de los padres, especialmente los que comen carne y pescado, cuando escuchan al niño o adolescente decirles que quiere ser vegetariano. A algunos les cuesta tomar en serio una decisión que piensan infundada o fruto de un capricho momentáneo. Sin embargo, craso error. O al menos así lo consideran las autoras de Felices sin comer perdices, una psiquiatra y una psicóloga especializadas en nutrición y hábitos de vida de niños y adolescentes.

“Hay que tomarles en serio y valorar su decisión. Así nos curamos en salud, porque si lo están haciendo por convicción y se les obliga a comer carne, lo pasarán muy mal”, explica Elena de la Serna, psicóloga en el Centro de Investigación Biomédica en la Red de Salud Mental (Cibersam).

De la Serna e Inmaculada Baeza, doctora en Medicina en el Servicio de Psiquiatría y Psicología Infanto-juvenil del Hospital Clínic de Barcelona, han escrito esta guía con el objetivo de tranquilizar a los padres: “Si una persona se plantea que su hijo sea vegetariano puede hacerlo sin miedo, durante la infancia o la adolescencia también. No es peligroso, las asociaciones médicas lo apoyan y su dieta puede ser igual o mejor que la de alguien omnívoro”, subraya Baeza.

La dieta pitagórica

El libro hace un repaso por la historia del vegetarianismo, presente desde la antigua Grecia, con Pitágoras como uno de sus primeros defensores, a Leonardo Da Vinci, que dijo “vendrá el tiempo en que los hombres considerarán la matanza de animales como consideran ahora la de los hombres”. Precisamente hasta que no se acuñó el término de dieta vegetariana, en 1842, se la conocía como “dieta pitagórica”. Más tarde, las autoras recuerdan que este tipo de dieta ha tenido ilustres representantes como Rousseau, Mary Shelley, Richard Wagner, Gaudí o Ghandi.

Han sido ilustres vegetarianos desde Pitágoras a Leonardo Da Vinci, Rousseau, Mary Shelley, Richard Wagner, Gaudí o Ghandi

Sin embargo, es ahora, desde finales del siglo XX, cuando la dieta vegetariana – y sus distintas variantes – están experimentando un gran crecimiento. En Europa, el número de vegetarianos se ha duplicado en los últimos años, pues ha pasado del 2 al 5% tal como recoge el libro. En España, el porcentaje es algo menor según la encuesta ENIDE de 2011, que calcula que está en torno al 1,5% de la población.

Este aumento de población arrastra a muchos adolescentes e incluso niños, cuyas razones son tanto éticas como ecológicas o económicas. Eso sí, entre ellas las expertas alertan de una que puede esconder otro problema, las razones de peso.

“Algunos estudios demuestran que adolescentes – especialmente chicas – utilizan el vegetarianismo como excusa para ocultar un trastorno alimentario. Pero creemos que es fácil detectarlo. Porque aunque utilicen el sufrimiento animal como razón para dejar de comer carne o pescado, seguro que tendrán otro síntoma. Habrá que fijarse en qué otros alimentos se autoprohíben sin que sea de origen animal, si se ven gordas o gordos aunque no lo estén o si quieren estudiar de pie. Si se tiene cualquier sospecha hay que acudir directamente al médico”, afirma De la Serna.

Si se apoya esta dieta, lo primordial es que esté “bien planificada”, como repiten en su libro las expertas. Esa planificación consiste en asegurar que los nutrientes esenciales se incluyen en la dieta. “Nosotras apostamos para los menores por una dieta ovolactovegetariana, donde está garantizado el aporte de todos los nutrientes sin necesidad de comer carne o pescado”, dice Baeza.

Proteínas y Omega 3

Dos nutrientes son los más importantes a juicio de Baeza: “El consumo de proteínas, que se puede garantizar a través de las legumbres y los cereales, y el omega 3, que ha de tomarse con frutos secos o aceite de lino”.

Entre las comidas “esenciales” que las autoras recomiendan, están la soja y sus derivados (como el tofu), lentejas, copos de avena, germen de trigo, semillas de sésamo, nueves, espinacas, orejones, huevos, leche y lácteos y levadura nutricional.

Las expertas abogan para los niños por una dieta ovolactovegetariana (excluye carne y pescado pero no sus derivados, como los huevos y lácteos). «Con esta dieta bien planificada están garantizados todos los nutrientes, en otras como la vegana hay que tener mucho más cuidado y pensar en suplementos vitamínicos de B12, por ejemplo», incide Baeza, «de hecho creo que para unos padres omnívoros, es muy difícil planificar bien una dieta vegana para sus hijos. Ni siquiera para padres veganos es fácil hacerlo, algunos adultos veganos tienen carencias nutricionales», añade.

Si tienen dudas, estas expertas recomiendan a los padres que lleven a sus hijos antes de comenzar la dieta para chequear los niveles nutricionales de los niños y, si quieren «durante los dos primeros años hacer análisis anuales para quedarse tranquilos, aunque si el niño se encuentra bien no sería necesario».

Dieta y enfermedades

Según distintos estudios, los pacientes psiquiátricos tienen, en general, déficit nutricionales. «Existe una relación entre los malos hábitos alimenticios y los problemas psíquicos, pero es evidencial, no se ha demostrado una relación causal», apunta De la Serna, que no obstante incide en la relevancia de la dieta para la salud.

Lo que sí han demostrado distintos estudios es la protección de la dieta vegetariana para algunas enfermedades importantes como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer o la demencia. En general, basados en un menor riesgo cardiovascular relacionado con el colesterol o la hipertensión, ya que estas dietas al ser más ricas en frutas y verduras y menos en grasas, con un consiguiente menor índice de masa corporal.

«Animamos a todos los padres a que acepten la petición de su hijo y no se preocupen por si resulta un deseo pasajero. Cuesta poco intentarlo y es muy fácil de cambiar», concluyen las autoras.

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