Nutrición Elisa Escorihuela, nutricionista y farmacéutica

Cuando la terapia está en el plato: “La genética predispone pero no impone las enfermedades”

La autora defiende en 'Dietoterapia' la capacidad de la alimentación para prevenir e incluso controlar las enfermedades que causan la mayoría de la mortalidad.

dos personas se pasan un plato con comida saludable

A través de la dieta se pueden prevenir enfermedades. Unsplash

Cada vez son más los mensajes públicos sobre la importancia de los buenos hábitos. La alimentación es uno de los principales y su papel en la prevención de enfermedades es indiscutible. Una de esas voces es la de la dietista, nutricionista y farmacéutica Elisa Escorihuela que acaba de publicar Dietoterapia en la que asegura que “comer bien es la mejor medicina”.

El libro hace un recorrido por 10 grandes enfermedades prevenibles e incluso tratables a través de la dieta y que van desde la diabetes al colesterol, pasando por la hipertensión arterial o la endometriosis.

La autora ha recogido las enfermedades que más suele ver en su consulta y asegura que patologías como la diabetes tipo 2, la hipertensión o la hipercolesterolemia “se pueden prevenir con una alimentación saludable y unos buenos hábitos en general como es la práctica de ejercicio físico”.

Escorihuela lamenta que a pesar de las evidencias científicas y conocimientos de nutrición, son muchas las enfermedades que podrían evitarse y no se hace. “Cierto es que muchas enfermedades tienen un componente genético marcado, pero aun así, la genética predispone, no impone. En este contexto, la aparición de muchas enfermedades está más relacionada con nuestros hábitos que con nuestra genética”.

Los casos que más suele ver en su consulta en Valencia son los que la nutricionista ha querido reflejar en el libro y se muestra optimista respecto a los resultados. “La mayoría de los casos llegan a buen puerto, especialmente cuando el paciente lo pone todo de su parte. No solo por una mejoría en la sintomatología o incluso en el desarrollo de la enfermedad a largo plazo. Sino que el cambio de hábitos, a su vez, fomenta un mayor bienestar emocional a la persona que lo realiza, se siente mejor, se organiza mejor en su día a día, se siente con más energía, regula su peso corporal y a la larga todo es beneficioso ante cualquier enfermedad que nos estemos enfrentando”. No obstante, reconoce que a veces lo más difícil es acertar en la diana: “Si no contamos con un diagnóstico previo esto hace que tengamos que ir descartando opciones hasta dar con la solución más acertada”.

En algunos casos es fácil asociar una enfermedad a la alimentación, por ejemplo el estreñimiento. Sin embargo en otros, hallar la relación es mucho más difícil, como la endometriosis o, como explica Escorihuela, la histaminosis. “Cuando ésta se da se produce un cuadro clínico muy disperso; tanto en piel, respiratorio, reproductor, intestinal, del sistema nervioso… Es tan variado que en ocasiones se trata cada uno por separado, sin llegar a pensar que la causante es una mayor concentración de histamina en sangre”.

Esta es una de las causas, explica, por la que en su consulta hace tantas preguntas que llegan a sorprender al paciente. “Por la salud, el estado de la piel, como duermen, un largo etcétera y a veces viene un paciente pensando que tiene dermatitis atópica y acabamos dándonos cuenta de que tiene histaminosis”.

La nutricionista cifra el impacto de la mejora de la alimentación y otros hábitos en una reducción del 20% del gasto sanitario. “La mayor causa de muerte fue a consecuencia de la cardiopatía isquémica, responsable del 16% de muertes en el mundo. Así otras enfermedades, como la diabetes, el cáncer o los accidentes cerebrovasculares, entre muchas más que con una buena alimentación podrían prevenirse. En general, se salvarían vidas, se ahorraría dinero y tendríamos una mejor calidad de vida”.

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