Simón ha reconocido hoy que la Organización Mundial de la Salud ha establecido una nueva indicación sobre el reporte de fallecidos por COVID-19 en la que establece que «el criterio del médico es clave a la hora de valorar la epidemia» y en la que se incluye «que si es una persona sospechosa de coronavirus sin otra enfermedad que explique su fallecimiento, se tiene que contabilizar incluso aunque no haya habido un diagnóstico de laboratorio».

Una recomendación que contradice la que utiliza el Ministerio de Sanidad para el conteo de fallecidos y por la que para contabilizarse como fallecido por la epidemia tenía que haber sido diagnosticada con coronavirus mediante un test diagnóstico (a partir de abril, además, el Gobierno estableció sólo como válidas las PCR).

«Esto nos pone en una situación en que todos los países vamos a tener que hacer correcciones de los datos en un momento determinado para poder establecer comparaciones», ha afirmado Simón. No obstante, el epidemiólogo ha asegurado que España cuenta con la información necesaria para el nuevo ajuste de datos: «Nosotros tenemos diferentes tipos de datos: confirmados, probables y excesos de mortalidad general por lo que tenemos opción de mostrar varias informaciones.

Es una nueva interpretación que llega mientras España mantiene «congelada» su cifra de fallecidos después de haber cambiado de nuevo la forma en que el Ministerio de Sanidad reporta las muertes en la epidemia y que ha provocado desajustes en la información reportada por las comunidades autónomas y la que hace público el ministerio. En ese sentido, Simón ha reconocido una vez más los problemas y ha dicho que la cifra total «se va a cerrar con mucha calidad en los datos». Además, Simón ha dicho hoy que si de algo ha pecado el Gobierno en cuanto a la transmisión de datos ha sido «de exceso de transparencia».

3.469 ingresados, 646 en UCI

Por otro lado, Simón ha informado de la evolución de la epidemia, que hoy ha sido de 48 nuevos contagios y ninguna muerte, según la información del Sanidad, y ha ofrecido otros datos de la evolución de las últimas semanas, como la de la edad media de los fallecidos, que ha pasado desde el 11 de mayo de 62/63 años a 54 años de media en las personas infectadas. Una circunstancia que ha achacado a que ahora «se detectan casos más jóvenes porque se detectan casos más leves que los de antes».

Es la mayor capacidad de España para detectar casos la que hace que estos sean más leves y no que el virus haya mutado a menos virulento. «De esto no hay evidencia pero a medida que va bajando la epidemia la proporción de casos leves cambia, ahora es mayor, detectamos más casos leves por lo que la sensación general es que el virus es menos grave», ha indicado.

Por otro lado, un total de 3.469 personas permanecen hospitalizadas en toda España por COVID-19. El epidemiólogo ha destacado que este número supone un 3 ó 4% de las camas hospitalarias totales, un número que ha ido disminuyendo desde el 50% que se llegaron a ocupar para COVID-19 en el momento pico de la pandemia.