Laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología. CSIC

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"Hay mucha guerra por llegar primero, a final de otoño puede haber vacuna pero no será la panacea"

José Miguel Rodríguez Frade, científico del CSIC, es uno de los creadores del test de detección del coronavirus que consigue detectar los anticuerpos con una fiabilidad del 98%

Su campo de estudio es el movimiento de las células, los mecanismos que intervienen en la formación de órganos o en la decisión de las células tumorales de realizar metástasis en un lugar y no en otro. Sin embargo, como tantos otros científicos, la crisis del coronavirus le cambió los planes y, como investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), José Miguel Rodríguez Frade lleva desde marzo estudiando esta enfermedad.

«Cuando saltó la epidemia, salieron distintas iniciativas y en la que pensé que yo podía aportar algo era en el kit de detección del coronavirus, y junto a un grupo de compañeros nos pusimos a ello», cuenta a El Independiente este científico, responsable del kit de detección del SARS-CoV2 que, con una sensibilidad del 98%, aporta mayor fiabilidad y que en pocas semanas prevé salir al mercado de la mano de la empresa salmantina Inmunostep. «Hay muchos kits en desarrollo, pero desde los hospitales nos dicen que es el más sensible con el que han trabajado», subraya Rodríguez Frade.

Para llegar a esta sensibilidad del 98% (que significa que el test garantiza que no hay falsos positivos o negativos en ese porcentaje) se han servido de la investigación básica de años en el laboratorio específico de coronavirus del CNB: «Por eso es tan importante, y ahora se ha demostrado, la investigación básica. Si no hubiera habido científicos estudiando coronavirus antes de la pandemia, no hubiéramos conseguido esto tan rápido».

Y es que este kit desarrollado por el CNB (que pertenece al Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) garantiza una fiabilidad muy superior a la de la mayoría de los que están en el mercado, cuya sensibilidad ronda el 80% ahora y fue en los inicios de la epidemia aún mucho menor.

En momentos de rebrotes en los que la esperanza está muy puesta en las vacunas, Rodríguez Frade se muestra cauto y compara la situación con la de los kits de detección. «Los primeros tenían una sensibilidad regular que ha ido mejorando. Con la vacuna creo que sucederá algo similar; es probable que la tengamos a finales de otoño o principios de invierno, pero esa vacuna no será la panacea. Hay mucha guerra por llegar los primeros pero esa no será la gran vacuna», incide al hablar de las de Moderna u Oxford, las mejor posicionadas hasta el momento.

Dentro del CSIC también se están estudiando dos posibles vacunas, diferentes en sus mecanismos de actuación y también en su forma de administración, ya que una sería inyectable y la otra se administraría por vía orofaríngea. Para decidir cuál es la mejor fórmula, entra en juego el otro campo en el que está investigando Rodríguez Frade y que es otra de las grandes incógnitas del coronavirus, la inmunidad que genera. «Estamos viendo cómo evoluciona la inmunidad, hasta qué punto la presencia de anticuerpos determina la gravedad con que se haya pasado la enfermedad, en qué órganos se haya manifestado o la edad del paciente, y en todos los casos cuánto tiempo dura», explica el científico.

Sin embargo, Rodríguez Frade se resiste a aportar datos más concretos en este sentido: «Aún no se sabe casi nada, es muy pronto, incluso los que los mantienen no sabemos si seguirán haciéndolo tres o seis meses después. También sabemos que hay muchas posibilidades de inmunidad, que a lo mejor no se manifiesta en anticuerpos pero sí en otro tipo de células. La inmunidad es muy compleja, no sólo en este SARS-CoV2 sino en otros muchos virus».

Una de las características más significativas del test desarrollado por el CSIC es que estudia, además de los IgM e IgG, los IgA. «Son anticuerpos implicados en la inmunidad de las mucosas y que pararían la entrada del virus».

Aunque cree que pasará tiempo hasta que haya una vacuna realmente eficaz, Rodríguez Frade se muestra optimista respecto al tiempo que reste hasta ese momento. «Ahora estamos mucho más preparados, la detección es mucho más precoz y los medicamentos que se conocen son efectivos; hay mucho camino avanzado para pensar que el SARS-CoV2 pueda ser un virus con el que se conviva con cierta normalidad».

Tener una fuerte investigación de base en virología es la única forma de prepararnos contra nuevas pandemia»

José Miguel Rodríguez Frade

También cree el investigador, sin embargo, en la importancia de la ciencia en un mundo en el que hoy son mucho más probables las pandemias que hace uno o dos siglos. «En el cuerpo humano tenemos más células ajenas que propias y vivimos rodeados de patógenos que en cualquier momento pueden encontrar en el ser humano un huésped más apetecible y generar otra pandemia», explica Rodríguez Frade, quien además de eso considera que las grandes ciudades «son un chollo para los microorganismos que buscan expandirse».

Por ello, vuelve a insistir en que «tener una fuerte investigación de base en virología es la única forma de prepararnos contra nuevas pandemia».

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