Vacunación contra la gripe en Madrid. Jesús Hellín - Europa Press

Salud

El "efecto Colón" y otras razones para confiar en que los españoles se vacunen del Covid

Ahora que parece que la vacuna del coronavirus está más cerca – el próximo martes Sanidad presentará un ambicioso plan de vacunación -, lo que no está tan claro es que los españoles acudan a vacunarse en cuanto lleguen las ansiadas dosis. Duda razonable a la luz de las últimas encuestas: según el CIS de octubre, hecho público esta semana, el 47% de los españoles rechaza vacunarse en cuanto sea posible. El mes anterior, el porcentaje era del 40%. Las reticencias llegan también desde los sanitarios, en una encuesta a las enfermeras del pasado octubre, casi la mitad dudaba de ponerse la vacuna.

Unas reticencias que, para tres expertos consultados por El Independiente, chocan frontalmente con la sociedad española. «España es un país muy vacunador, la ciudadanía tiene muy interiorizado el papel de las vacunas en la salud pública de España y se está viendo este año en el contexto de la vacunación antigripal. Ha aumentado muchísimo y eso indica que el sustrato del que partimos es muy positivo», indica Amós José García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Coincide Luis Urbiztondo, jefe de servicio de Medicina Preventiva y a cargo del Programa de Vacunación de la Generalitat Catalana, que minimiza la preocupación por los resultados de las encuestas. «En España hay una gran tradición de vacunas y una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Tenemos coberturas de vacunación superiores al 97% en muchas vacunas aunque en las encuestas un 15% de los padres dice tener dudas sobre la vacunación y una parte de ellos, mayor del 3%, dice que está en contra».

Para el epidemiólogo Jose Tuells, director de la Cátedra de Vacunología de la Universidad de Alicante, esas reticencias expresadas en la vacuna tampoco responden a lo que se producirá luego: «Los datos de las encuestas responden a gente que está bombardeada por información sobre la pandemia, que sufre lo que se llama infodemia. Hay un desquicie pero en España nunca ha habido un movimiento antivacunas y eso se verá».

García Rojas cree que son tres las razones tras las reticencias sobre la vacuna. «Primero que las incertidumbres respecto a la vacuna del Covid van parejas a las incertidumbres de la epidemia. Segundo, que los mensajes están continuamente cortocircuitados por la bronca política y tercero porque se lanzan ideas de que se ha hecho muy rápidamente y que eso puede tener consecuencias negativas», explica.

Tres razones, sin embargo, que el presidente de la AEV cree posible vencer sin necesidad de recurrir a la vacunación obligatoria. «Hay que informar generando confianza porque las vacunas van a ser buenas, eficaces y seguras. Por eso en una primera fase me resulta complicado plantear la obligatoriedad, porque creo que puede ser incluso contraproducente».

Urbiztondo apunta, en la misma línea, que obligar a los españoles a vacunarse podría tener un efecto contrario al que se busca: «Con la obligatoriedad no hay que ser simplista. Hay que ver qué se persigue y qué se puede conseguir, porque quizás es lo contrario de lo que se busca. Y luego ver cómo articulas la norma, porque es complicado plantear qué se hace con lo que no se quiera vacunar».

Este experto, miembro de la Ponencia de Vacunación del Ministerio en el Consejo Interterritorial, recuerda que en Cataluña el Comité de Bioética ya concluyó hace unos años que la vacunación obligatoria «puede ser éticamente aceptable, pero no es práctico». Por eso es más partidario de avanzar, en el caso necesario, en una regulación más allá de la obligación. «Mejor que obligar, regular. Se podrían plantear circunstancias para las que haya que vacunarse necesariamente. Por ejemplo, para acudir a colegios o para trabajar en determinados puestos, por ejemplo del ámbito sanitario. Entrar un poco más al detalle en lugar de una obligación general», añade.

Tuells, que también ve contraproducente imponer una vacunación obligatoria, cree que en cuanto llegue la vacuna se producirá un «efecto Colón». «Será como ¿se lo has dicho ya a tu vecina? Es historia común en España seguir la corriente y subirse al carro. En cuanto empiece a ponérsela el de al lado, el compañero de trabajo, el amigo… elegiremos ponérnosla».

El presidente de la AEV también cree que es posible conseguir buenas tasas sin obligación pero que es necesario «ser capaces de lanzar un discurso de confianza, porque es cierto que se ha hecho rápidamente pero es porque había un grave problema de salud pública y necesitábamos de la vacuna que es el instrumento que nos va a permitir controlar una enfermedad tan grave».

Urbiztondo también ve indispensable trabajar en esas campañas de información que trasladen un mensaje de seguridad y confianza. «Ya nos ha llegado al Departamento una petición de una persona preguntando por los criterios de exención para no vacunarse. Quería un certificado para no hacerlo. Le preguntamos, ¿para qué quieres un certificado si no es obligatoria? Hay que fomentar una buena campaña que frene las dudas y la desinformación», incide.

García Rojas no ve el escenario de obligación vacunal a corto plazo aunque sí plantea una posibilidad: «Solo en el caso que tras un tiempo no suban las coberturas y la pandemia continuase, podría replantearme esa obligación, pero desde luego a corto plazo no».

De momento, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se ha remitido a que los expertos no abogan por la obligatoriedad pero Galicia ya ha planteado una norma por la que se podrá multar a quienes no quieren vacunarse. El plan de vacunación del Gobierno el próximo martes, previsiblemente concretará estos aspectos.

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