Entrada de un féretro a la sala de ceremonias de Les Corts durante un funeral, en Barcelona, a 28 de octubre de 2020. David Zorrakino - Europa Press

Salud | Vida Sana

El exceso de muertes superará las 80.000 en el año del Covid

La tasa de letalidad que el virus dejó en la primera ola ha sido mayor que la que se ha registrado después de julio

A menos de dos semanas de la Navidad, la pandemia de coronavirus parece volver a dar un respiro en España con menos de 200 casos por cada 100.000 habitantes, la incidencia más baja desde agosto. Se aplana la curva de esta segunda ola que en España – a diferencia de otros países europeos – ha sido menos letal que la primera, aunque no por igual en todas las comunidades autónomas.

Según el Ministerio de Sanidad -porque hay tantos datos como fuentes-, esta segunda ola ha causado 17.777 decesos desde el 1 de julio al 10 de diciembre. Entre marzo y junio habían muerto por esta causa 29.567 personas según sus mismos datos. En total, 47.344 fallecidos.

Sin embargo, esta cifra es mucho menor que la de otras estimaciones, también oficiales. Tan solo hasta mayo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) suma 18.557 muertos a la estimación de Sanidad. En total, 45.684 en lugar de las 27.127 reportadas por el Ministerio. «Esta diferencia tan grande reflejada por el INE creo que marcará. Sanidad tendrá que cambiar su forma de contabilizar la mortalidad después de que otra institución estatal registre tal diferencia», apunta a El Independiente el doctor Joan Carles March, investigador y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Aunque el INE -el instituto habitualmente encargado de registrar las muertes en España- solo ha estimado las muertes por Covid hasta mayo, este periódico ha calculado el exceso de mortalidad que según los datos del propio INE ha tenido España hasta el 16 de noviembre (última semana de 2020 de la que tienen datos). Sólo hasta esa fecha y comparado con el promedio de los últimos 10 años, en España han fallecido 82.574 personas más en este año del Covid.

Tampoco coinciden los datos con los del Sistema de Vigilancia de la Mortalidad, la herramienta del Instituto de Salud Carlos III, que estima dos períodos de exceso de mortalidad este año que suman 68.297 fallecidos hasta el 30 de noviembre. 23.698 corresponden a la segunda ola y 44.599 a la primera. Es un 45% más que lo estimado por Sanidad, aunque el Ministerio sólo contabiliza casos con diagnóstico confirmado.

Cifras de fallecidos por Covid según distintas fuentes

Primera olaSegunda olaTotalExceso de mortalidad
Ministerio de Sanidad (fallecidos Covid con diagnóstico confirmado)29.567 (hasta el 30 de junio)17.777 (hasta el 10 de diciembre)47.344 (hasta el 10 de diciembre)
Instituto Nacional de Estadística (INE) (fallecidos Covid y sospechosos)45.684 (hasta el 30 de mayo)El exceso de mortalidad respecto a los últimos 10 años es de 82.574 (hasta semana 47).
MoMo (Sistema de vigilancia de exceso de mortalidad del Instituto de Salud Carlos III) 44.599 (del 10 de marzo al 9 de mayo)23.698 (del 20 de julio al 30 de noviembre)68.297 Es un 44,2% más de fallecidos que el dato de Sanidad.

En estas cifras de mortalidad del INE, disponibles por comunidades autónomas, se puede ver cuál ha sido el exceso de mortalidad registrada este año. Madrid es con gran diferencia la que ha sufrido un mayor impacto, seguida de Castilla La Mancha, Cataluña y Castilla y León.

Muertes hasta la semana 47 por CCAA de 2000 a 2020

Mapa de exceso de mortalidad hasta la semana 47 por CCAA según el INE

El exceso de mortalidad coincide con el impacto de la epidemia y, en el lado contrario, son Galicia, Islas Baleares, Cantabria y Asturias las que menos diferencias presentan respecto a años anteriores. Sin embargo, son precisamente algunas de estas regiones con menos fallecimientos hasta el 16 de noviembre las que más incidencia presentan en diciembre. En concreto, tres de las cuatro están entre las incidencias más altas esta semana, por encima de los 200 casos. En términos de mortalidad, la tasa más alta la tiene Asturias (con 98 fallecidos en la última semana).

Esas comunidades donde las cifras están ahora más altas son las que, según March, aún no permiten se pueda hablar de dejar atrás la segunda ola. «En España podemos hablar de una bajada clara de casos pero ahora mismo hay lugares donde el virus parece repuntar, como Baleares o incluso Cataluña después de la apertura de la hostelería. Además, las cifras no tienen nada que ver con las que teníamos cuando terminó la primera, la incidencia era unas 15 veces menor», explica el investigador. La evolución de esas comunidades y el balance del reciente puente de la Constitución serán dos factores que permitan hacer un balance más claro sobre la segunda ola y su mortalidad.

Claves de la mortalidad de la segunda ola

No obstante, la tasa de letalidad que el virus dejó en la primera ola fue mayor que la que se ha registrado después de julio, un cambio en el que a juicio de March han intervenido tres factores. «Desde el ámbito hospitalario, los clínicos sabían mejor cómo afrontar los casos. En la primera ola se dieron fármacos y tratamientos que luego se demostró no hacían prácticamente nada. Por otro lado, el menor colapso sanitario ha permitido que se abordaran de forma más rápida los casos y eso ha ayudado a mejorar la evolución de los enfermos. Tampoco se puede olvidar que en esta segunda fase la edad media de los infectados ha sido menor», explica.

Para el investigador, sin embargo, la situación de España «es aún difícil y la mortalidad sigue siendo muy elevada. Deberíamos haber bajado más esas cifras».

Hace unos días, el portavoz de Sanidad, Fernando Simón, aseguraba que la tasa de letalidad del virus está en 0,4 o 0,5%, una cifra sin embargo inferior a la del reciente estudio del Instituto de Salud Carlos III y que se ha publicado recientemente en British Medical Journal. Según este trabajo, la tasa de mortalidad del Covid en España basada en el Estudio Nacional de Seroprevalencia se sitúa entre el 0,8 y el 1,1% en población no institucionalizada y, a partir de los 80 años, asciende a entre el 12 y el 16%.

«Sabemos que la tasa que se daba durante la primera ola y que estaba en torno al 10-12% no era real por la falta de test, pero la última aportada por Simón posiblemente está un poco por debajo de la realidad», incide March.

Para el investigador, que cree que a corto plazo «será difícil» bajar la letalidad de la enfermedad», la esperanza ha de ponerse tanto en la vacuna – «que no surtirá efecto hasta pasados varios meses» – como en los tratamientos. «Aquí apenas tenemos nada, hay ensayos clínicos prometedores, pero también hay que esperar», concluye.

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