Personal sanitario prepara vacunas contra el virus del Covid-19 para ser suministrada a personal sanitario en la residencia de mayores Reina Sofía de Güímar (Tenerife). EFE/Ramón de la Rocha

Salud

La mayoría de las comunidades confían en que la sanidad pública bastará para el éxito de la vacunación

La Comunidad de Madrid es la única que recurrirá a "todos los medios disponibles, públicos y privados"

La vacunación ha empezado mal, la mayoría de las comunidades autónomas no han puesto los medios para dar salida de manera inmediata a la vacunas recibidas y el temor a un nuevo fracaso dentro de la pandemia se ha extendido. «La campaña tiene que ser una prioridad absoluta, es la única vía que tenemos para ir controlando la pandemia y eso lo sabemos todos. Todos los esfuerzos y recursos que tenemos tienen que ir a vacunar», afirma contundente Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería a El Independiente

Lo ideal sería que el 70% de la población estuviese vacunado antes del verano»

Joan Caylá, epidemiólogo

España tiene comprometidas 140 millones de dosis en 2021 de siete vacunas diferentes para su población. La mayoría requieren dos dosis, por lo que para los cerca de 47 millones de españoles debería haber suficientes. Sanidad ha puesto como objetivo tener al 70% de la población vacunada a final del verano, algo que dependerá de cómo las vacunas vayan recibiendo el visado de seguridad desde la Agencia Europea del Medicamento. «Lo ideal sería que ese 70% estuviese vacunado antes del verano, de manera que ya pudiéramos tener un verano más normal, sobre todo por la economía», afirma el epidemiológico Joan Caylá. «El mayor problema es conseguir más de 30 millones de vacunas, multiplicadas por dos, antes del verano», asegura.

Uno de los principales retos este 2021 será la vacunación masiva de los casi 33 millones de españoles necesarios para sumar ese 70% óptimo para entrar en una zona de seguridad de la pandemia, si la eficacia de las vacunas es la anunciada. Las comunidades son libres de usar los recursos a su alcance para vacunar a su población. Ya con las primeras vacunas se han visto aproximaciones diferentes que hacen prever un complejo mapa de vacunación por el territorio nacional en el que la gran cuestión será saber si para acometer esa vacunación masiva se contará, además de los recursos públicos, con la red de centros y clínicas privadas que hay en el país.

Primeras estrategias

Durante el inicio de la vacunación los gobiernos regionales no tienen en mente acudir a los centros sanitarios privados para paliar el posible déficit de personal que pueda ir surgiendo. Según ha podido saber El Independiente, ni La Rioja ni Cantabria contemplan esa opción, ya que «ahora mismo se entiende que el personal es el adecuado», según afirman desde la Consejería riojana, y que, añaden las autoridades cántabras, los nuevos equipos a los que «se están formando continuamente» podrán hacer frente a la campaña de vacunación masiva, aunque «nos ha costado un poco el arranque». «Tenemos una red pública muy sólida», sostienen. 

Por su parte, Cataluña ha desarrollado una alternativa ante la futura falta de personal con la que podría encontrarse: ha lanzado una campaña para que enfermeros voluntarios de la región se inscribiesen para ser formados para vacunar en un «dispositivo non stop«. Sólo necesitaban a 500 profesionales y se apuntaron 5.000. Se está formando a más de 500 «para que pueda haber relevos» en los equipos de vacunación. 

El problema nos lo vamos a encontrar cuando llegue la vacunación de manera más masiva a la población»

MARÍA JOSÉ GARCÍA (SATSE)

Como revela María José García, portavoz del Sindicato de Enfermería (Satse), «han sido los trabajadores de Atención Primaria los que de manera voluntaria se están desplazando a los centros sociosanitarios a realizar la vacunación», por lo que las comunidades han procedido a contratar profesionales para sustituirles a ellos en sus puestos mientras dure la campaña. Estos enfermeros «no trabajan en modo voluntariado», expresan desde la Generalitat, sino que reciben «una remuneración» por esta tarea que realizan al margen de su horario laboral. 

«El problema nos lo vamos a encontrar cuando llegue esa vacunación de manera más masiva a la población, cuando las enfermeras y enfermeros se tengan que dedicar, además de a la realización de sus actividades profesionales [diarias], a la vacunación de forma acelerada para alcanzar el 70% de población vacunada que se pretende para finales de verano», indica la portavoz de Satse. Añade que «con los efectivos que tenemos en nuestro país» y la «sobrecarga adicional» que ha traído consigo la pandemia «es totalmente inabarcable» hacer frente a las labores de Atención Primaria y a las de vacunación.

Por ello, algunas comunidades autónomas no descartan apoyarse la privada para fortalecer la campaña de vacunación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, declaró ayer que en su territorio se «va a vacunar los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los viernes, los sábados, los domingos y los festivos. Mañana y tarde. Con todos los medios disponibles, públicos y privados». De hecho, ya ha anunciado que abonará a Cruz Roja 804.098 euros por la prestación de un servicio de apoyo a la vacunación del Covid-19 por seis meses que consta de 12 equipos de vacunación formados en total por 25 personas. 

La clave de la vacunación no son los enfermeros, sino la gestión»

Diego Ayuso (Consejo General de Enfermería)

La organización no gubernamental aclaró este martes que esta actividad, que desarrollará de lunes a viernes laborables, de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00 horas, es «sin ánimo de lucro» y que el pago de la Comunidad sólo contempla «la cobertura de costes». María José García, que incide en que la campaña de vacunación tiene que ser llevada desde la sanidad pública, asegura que «con esos 800.000 euros se pueden contratar más de 50 enfermeros en el sistema sanitario público».

«La clave de la vacunación no son los enfermeros o las enfermeras, la clave es la gestión. Las enfermeras son fundamentales para administrar las vacuna, pero con los datos de la primera semana de vacunación se ha demostrado que no es una cuestión de tener más o menos, sino que es una cuestión de logística y gestión», asegura el secretario general del Consejo General de Enfermería. «Madrid ha empleado el 6% de las vacunas recibidas y Asturias un 80%. Asturias tiene un ratio de 6,5 enfermeros por cada 1.000 habitantes y Madrid con 6,7 de ratio ha usado sólo el 6%» de las dosis, indica en referencia a los primeros datos de vacunación aportados por las comunidades. 

El papel de la sanidad privada

La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) ha ofrecido los centros privados para colaborar en la vacunación. Carlos Rus, presidente de ASPE, ha destacado que se proponen como en otras campañas de vacunación como la de la gripe. «Los 460 hospitales privados y las miles de clínicas privadas en toda España son un recurso eficaz y flexible para la estrategia de salud pública», declara.

Rus asegura que el encaje de la sanidad privada y la pública en cuanto intercambio de información sobre los vacunados no sería un problema: «Mediante los sistemas de comunicación y protocolos habituales ya generados entre el sector público y el privado en el Sistema Nacional de Salud y a través de las mesas de coordinación autonómicas, la sanidad privada podría reportar toda la información oportuna para el registro estatal de vacunación del Ministerio de Sanidad a través de las CCAA, como encargadas últimas de la administración de las vacunas y disposición de equipos, recursos y materiales».

Según Diego Ayuso, «en principio hay que contar con la Atención Primaria y las residencias para hacer los grupos de logística para vacunar a los primeros grupos que se han acordado dentro del Consejo Interterritorial, que son sectores minoritarios. El problema de la vacunación masiva va a depender de que se organice adecuadamente». «Un enfermero puede vacunar al día a 100 personas en un turno de cinco horas, porque es muy rápido, no es un problema de enfermeros», insiste.

Para el representante de los enfermeros, «se puede contar también con los profesionales de la sanidad privada para vacunar, sin ningún problema, estarían encantados. Es en beneficio de ellos, en cuanto vuelvan a la normalidad volverán a tener actividad quirúrgica por encima de la que tienen ahora. Todos estamos interesados en hacer esto lo más ágil posible». No obstante, matiza que «primero hay que contar con los recursos públicos, hacer una óptima gestión de los recursos, porque esto es un problema de Salud Pública». «Si alguna comunidad tiene que reforzar con enfermeros añadidos, se puede hacer. Hay enfermeros que trabajan de tarde que estarían dispuestos a hacer un contrato de dos o tres horas y hacer vacunación. Es establecer esa logística que no se ha hecho, porque nos ha pillado en Navidades estábamos en otras cosas», añade.

El epidemiólogo Joan Caylà también piensa que «con la red pública debería ser suficiente». Para Caylà, «de entrada sería muy bueno aprovechar la experiencia de la gripe, o sea, que todos aquellos centros que tienen experiencia en vacunación masiva de gripe contribuyesen. La inmensa mayoría son públicos», señala.

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