Salud

La cepa británica, el cierre en otros países y el efecto Navidad plantean dudas sobre la vuelta al cole

El pasado jueves se producía la vuelta al cole en Italia. EFE/EPA/DANIEL DAL ZENNARO

El arranque del año es una versión empeorada de la vuelta al cole de septiembre. El segundo trimestre escolar arranca esta semana, después de que la hubieran retrasado por la epidemia y ahora otras lo hayan hecho por las helada.

Y es que la vuelta de más de ocho millones de niños en 28.000 centros educativos, además de los universitarios, se produce con una incidencia acumulada superior a la del inicio de curso (350 el pasado viernes frente a 233 del 9 de septiembre) y bajo la sombra de tres nuevos factores. La irrupción de la cepa británica, que se baraja puede ser más contagiosa en niños, el fuerte ascenso de la curva de contagios tras la Navidad y el ejemplo de otros países europeos como Alemania o Inglaterra, donde los colegios van a permanecer cerrados en enero.

La cepa británica, ¿más contagiosa en niños?

A finales de diciembre, la revista British Medical Journal publicaba un estudio en el que se planteaba que la nueva cepa que ha multiplicado los casos en Reino Unido parece ser más contagiosa en niños. Wendy Barclay, jefa de Enfermedades Infecciosas del Imperial College de Londres, explicaba que en noviembre se produjo un repunte de contagios en niños pero que aún no se puede afirmar que el virus «ataque específicamente a los niños o sea más eficaz en su capacidad para infectar a niños».

El director del Centro de Análisis de Enfermedades Infecciosas Globales del Consejo de Investigación Médica del Imperial College de Londres, Neil Ferguson, añadía que en noviembre hubo «un cambio general en la distribución del virus hacia niños, tanto para la nueva cepa como para la previa».

Ante estas evidencias, el doctor en Salud Pública e investigador de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio), Salvador Peiró, reconoce que «la cepa británica preocupa muchísimo, pese a que aún no está claro cuánto del aumento de casos corresponde a una mayor contagiosidad y cuánto a un repunte general de la epidemia. Porque si fuera sólo por la contagiosidad y por el tiempo que lleva circulando la cepa debería haber dado más la cara en Europa a estas alturas». También subraya Peiró que aún está por demostrar si la cepa es más contagiosa en niños «porque los datos se basan en especulaciones a posteriori que en análisis reales del virus».

El virólogo Raúl Ortiz de Lejarazu también incide en que «no hay ninguna prueba de evidencia sólida de que se esté propagando más en niños. Como todo el mundo sabe a estas alturas, los niños no son supertransmisores de este
virus, pero se pueden infectar como el resto de personas. Por tanto cerrar las escuelas lo único que pretende es restringir la movilidad y evitar que haya más personas infectadas, pero no en relación con esta nueva variante del virus sino como una precaución básica y general».

Por su parte Fernando José García López, epidemiólogo y portavoz de la sociedad Madrileña de Salud Pública, considera que la posibilidad es «muy inquietante, porque parecía que a los niños se les había preservado de estos perjuicios y esta posibilidad genera el problema de abrir los colegios o no».

Cerrados en Inglaterra o Alemania

Mientras España se resiste a tomar nuevas medidas pese al crecimiento de los contagios, otros países de Europa – donde la incidencia es no obstante más alta – han decretado ya el cierre de colegios. Es el caso de Inglaterra o Alemania, donde los alumnos se quedarán en casa al menos durante el mes de enero y salvo excepciones, como los hijos de trabajadores esenciales.

«En Reino Unido con una incidencia acumulada de 1.000 casos la medida puede tener sentido pero no es, de momento, la situación de España en general. Habrá que ir viendo y de ser necesario en alguna localidad donde se disparen los contagios, pero cerrar colegios es la última medida que toca tomar», afirma Peiró.

En pleno ascenso de la tercera ola

Más allá de que esté por confirmar cuál es la infectividad en niños de la nueva cepa, los expertos coinciden en que el efecto de la Navidad hará que muchos niños puedan llegar contagiados al colegio y que esto podría provocar un repunte indeseable. «En este sentido quizás ha sido positivo el retraso en la vuelta al cole que han tomado algunas regiones, pero hay que valorarlo con prudencia sobre todo pensando cuáles son las alternativas», plantea Peiró.

El epidemiólogo Joan Caylá, se resiste igualmente a la medida pese a que la curva de contagios esté en período de subida: «Yo sólo lo veo en el contexto de un confinamiento total, porque es muy complicado que los padres tengan que trabajar y los niños estén en casa. Lo que no podemos hacer que los abuelos se encarguen de los niños, porque sería más riesgo para los abuelos».

Sí considera oportuno Caylá la supresión de otras actividades como las extraescolares, que no se desarrollan en los mismos grupos burbuja que los de las aulas, que se una a una vigilancia más estricta de la situación durante las próximas semanas.

Misma reflexión a la que apunta González: “Se podría optar por una vigilancia muy estricta teniendo en cuenta el perjuicio que supone cerrar los colegios, sobre todo en la educación infantil. Yo reforzaría las medidas de seguridad en los colegios y si se empieza a ver que los colegio son lugares donde los contactos se multiplican, considerar cerrarlos, pero sería cauto antes de tomar esta medida”, concluye.

En cualquier caso, subraya Ortiz de Lejarazu, «la conveniencia o no de cerrar los colegios o retrasar la vuelta de las vacaciones de navidad depende más de los marcadores epidemiológicos de la onda pandémica actual más que de la nueva variante».

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